Schwibach: «La cuestión de Amoris laetitia no puede responderse solo desde lo pastoral»
Amoris Laetitia

Reunión en el Vaticano por el décimo aniversario

Schwibach: «La cuestión de Amoris laetitia no puede responderse solo desde lo pastoral»

«La puerta no se abrió de forma visible». Así resume Armin Schwibach, en un análisis con motivo del décimo aniversario de Amoris laetitia, el camino que llevó de dos notas a pie de página al «magisterio auténtico».

(InfoCatólica) El Papa León XIV reúne en el Vaticano, del 7 al 14 de octubre, a los jefes de las Iglesias orientales y a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo con motivo del décimo aniversario de Amoris laetitia, la exhortación apostólica postsinodal con la que el Papa Francisco cerró en 2016 los sínodos sobre la familia de 2014 y 2015. El encuentro devuelve al primer plano un documento que ha ocupado a la Iglesia durante una década por una pregunta que nunca llegó a cerrarse, la de si un católico que, tras un matrimonio sacramental válido, ha contraído una nueva unión civil puede ser admitido, en determinadas condiciones, a la Eucaristía.

Armin Schwibach sostiene en un análisis que la cuestión no era nueva, pero sí la intensidad con que se situó en el orden del día de los sínodos, hasta alcanzar de lleno al Colegio Episcopal y al Colegio Cardenalicio. A su juicio, no se trataba de un asunto pastoral aislado, sino de la relación entre matrimonio, Eucaristía, pecado, penitencia y doctrina de la Iglesia.

Del consistorio de 2014 a las notas a pie de página

En el consistorio de cardenales de febrero de 2014, preparatorio de los sínodos, la intervención del Cardenal Walter Kasper abrió la puerta a un cambio en la disciplina sobre los divorciados vueltos a casar. Según Schwibach, Francisco dejó ver entonces, a través de aquella intervención, su inclinación hacia esa apertura. Durante los sínodos, numerosos cardenales y obispos se opusieron a modificar la práctica vigente y recordaron la doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio sacramental y las condiciones para recibir dignamente la comunión.

El resultado fue, en palabras del autor, notablemente indirecto. Amoris laetitia no contenía una admisión general y explícita de los divorciados vueltos a casar a la comunión. Las indicaciones decisivas aparecían en las notas 336 y 351, donde se hablaba de la «ayuda de los sacramentos» y se mencionaba expresamente la Eucaristía, que «no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles».

La carta a los obispos de Buenos Aires

Con la publicación comenzó la disputa sobre la interpretación. Unos no veían en el texto ningún cambio de doctrina ni de práctica, mientras otros leían en las dos notas una apertura a la comunión de los divorciados vueltos a casar bajo ciertas condiciones.

En septiembre de 2016, Francisco intervino personalmente con una carta a los obispos de la región pastoral de Buenos Aires en la que respaldaba su aplicación del documento, según la cual estas personas podían acceder a los sacramentos en determinados casos. El Papa calificó esa lectura como la única posible: «no hay otras». La carta se publicó después en las Acta Apostolicae Sedis, donde se le atribuyó el carácter de «magisterio auténtico».

Una «operación hermenéutica»

Ahí sitúa Schwibach el núcleo del conflicto. El cambio decisivo, argumenta, no se produjo mediante una reformulación expresa de la doctrina sobre el matrimonio y la Eucaristía, sino por debajo del umbral de una modificación doctrinal formal. Lo que el texto principal no decía se insinuaba en dos notas, la insinuación cobraba sentido concreto con una interpretación, esa interpretación recibía la confirmación papal y la confirmación acababa calificada como magisterio auténtico.

«La puerta no se abrió de forma visible», escribe el autor, que añade que lo que se hizo fue declarar que llevaba tiempo abierta. En su análisis, la doctrina no se cambió de frente, sino que se amplió su alcance por vía interpretativa, con consecuencias prácticas considerables y bajo la forma de una operación hermenéutica.

La tarea del sucesor

Schwibach deja abierta la pregunta de qué se tratará en el nuevo marco «sinodal» del encuentro y cómo se desarrollará. Lo que está en juego, sostiene, va más allá de la valoración de situaciones pastorales concretas y afecta a la relación entre el desarrollo de la práctica pastoral y la continuidad del Magisterio, así como al alcance de una interpretación cuando toca una práctica sacramental asentada en una larga tradición magisterial y canónica.

Por eso, concluye, el debate interpela directamente al sucesor de Francisco. León XIV no podrá limitarse a prolongar una interpretación heredada ni a ignorar los conflictos de fondo, sino que tendrá que aclarar si una práctica abierta por notas a pie de página, concretada por interpretación y confirmada como magisterio auténtico es compatible con la comprensión tradicional del matrimonio y la Eucaristía. Para el autor, la respuesta no puede ser solo pastoral, sino doctrinal, porque de ella depende saber si el desarrollo en la Iglesia brota de la Tradición o si, bajo ese nombre, cabe una ruptura con ella. La hora del sucesor, escribe, no consiste en dejar correr la controversia ni en esperar a que se apague, sino en «hacer claridad en medio de las nieblas del olvido».

4 comentarios

Lector
Convivir con la herejía bajo el mismo techo abre un panorama muy oscuro para el catolicismo, cuya penumbra percibo cada día que paso junto a un nuevo convento vaciado o tantas iglesias día y noche cerradas.
6/10/26 9:38 PM
Josep
Se trata de una cuestión pastoral.
6/10/26 10:16 PM
Giacomo Arlecchi
Una total pérdida de tiempo!! Clama al cielo la estupidez de los jerarcas de la Iglesia Católica!!!
6/10/26 10:58 PM
Luis Fernando
No son sólo notas a pie de página.

Punto 301 de Amoris Laetitia:
Por eso, ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada «irregular» viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante. Los límites no tienen que ver solamente con un eventual desconocimiento de la norma. Un sujeto, aun conociendo bien la norma, puede tener una gran dificultad para comprender «los valores inherentes a la norma» o puede estar en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa.

Donde la Biblia, la Tradición y el Magisterio decían que no hay excepciones al cumplimiento de los mandamientos de Dios, pues Dios mismo nos ayuda a cumplirlos, Amoris Laetitia indica que sí hay excepciones en las que el cristiano no puede hacer lo que Dios le concede hacer. Ese texto magisterial es herético.
6/10/26 10:59 PM

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