(cath.ch/InfoCatólica) El Consejo Suizo de las Religiones se ha pronunciado en contra de las prohibiciones generales de los símbolos religiosos en la escuela. Este organismo, en el que está representada la Conferencia de los Obispos Suizos, considera que una medida de ese tipo supondría una injerencia desproporcionada en la libertad religiosa.
El Consejo recuerda, en una toma de posición fechada el 22 de septiembre de 2026, que el debate sobre los símbolos religiosos en las aulas se está librando en estos momentos en varios cantones y también en el Parlamento federal. La institución ha querido fijar su postura sobre esta cuestión de principio partiendo de la libertad de conciencia y de creencia que garantiza el artículo 15 de la Constitución federal.
A juicio del Consejo, prohibir a los alumnos los símbolos religiosos constituiría una injerencia desproporcionada en la libertad religiosa. «La escuela debe permitir a los niños y a los jóvenes aprender a respetar convicciones diversas. Cuando unas convicciones religiosas o filosóficas conducen a la exclusión, a la hostilidad o a una restricción de la libertad de los demás, la escuela debe intervenir», sostiene la organización.
El Consejo Suizo de las Religiones, fundado en 2006, reúne a responsables de comunidades religiosas y de Iglesias de Suiza, y trabaja en favor de la paz religiosa y de la cohesión social en el país. Desde 2025 lo preside Rita Famos, presidenta de la Iglesia Evangélica Reformada de Suiza. Mons. Charles Morerod, obispo de Lausana, Ginebra y Friburgo, es actualmente el representante de la Conferencia Episcopal en su seno.
Juzgar al profesor por su conducta, no por sus símbolos
El Consejo rechaza igualmente una prohibición de ámbito nacional de los símbolos religiosos para el personal docente. En su opinión, un símbolo religioso no basta, por sí solo, para considerar que un profesor influye en los alumnos o los adoctrina. Lo que debe contar, subraya, son las competencias profesionales, la actitud profesional y el respeto a la misión educativa de la escuela.
«La neutralidad de la escuela no exige que la religión se vuelva invisible. Exige que todos los niños sean libres, libres de mostrar su fe y libres de no hacerlo», ha declarado Rita Famos, presidenta del Consejo.
La cuestión se examinará más a fondo en el coloquio «Religión y escuela», que el Consejo organiza con motivo de su vigésimo aniversario el próximo 29 de octubre de 2026 en Berna.
Un mapa cantonal muy desigual
Varios cantones suizos llevan tiempo debatiendo sobre los símbolos religiosos en la escuela. La discusión ha girado sobre todo en torno al velo islámico, pero de fondo late una pregunta más amplia: hasta dónde debe llegar la neutralidad religiosa en la escuela pública.
El panorama es muy contrastado. El 10 de junio de 2026, el Gran Consejo de San Galo aprobó una moción que pide prohibir a los profesores de la escuela pública las prendas o los símbolos de motivación religiosa. En Zúrich, el Parlamento cantonal aprobó por muy estrecho margen, en agosto, una moción para prohibir en las escuelas públicas y en los jardines de infancia las prendas religiosas que cubren la cabeza, lo que en la práctica apunta sobre todo al velo.
También en agosto, el Gran Consejo de Argovia adoptó una moción que encarga al gobierno cantonal preparar una prohibición del velo para las niñas menores de dieciséis años en la escuela obligatoria. En el cantón de Turgovia, por su parte, hay iniciativas parlamentarias sobre los símbolos religiosos del profesorado.
En Berna y en Schwyz se considera que llevar signos religiosos ostensibles es incompatible con la neutralidad religiosa exigible a los docentes. Ginebra constituye un caso aparte: el cantón aplica desde hace mucho tiempo una concepción especialmente estricta de la separación entre el Estado y las religiones, y prohíbe a los profesores llevar signos religiosos ostensibles.
El Consejo Federal no quiere una prohibición general
En octubre de 2025, el Consejo Federal estudió expresamente la posibilidad de prohibir el velo a las alumnas menores de dieciséis años. Su conclusión fue que el Ejecutivo suizo no respalda una prohibición general. Según su análisis, la legislación vigente ya permite garantizar la asistencia a todas las clases, incluidas las de deporte y natación, y debe respetarse el derecho constitucional a la libertad religiosa.
El Consejo Federal recordó además que la instrucción pública es competencia de los cantones.








