¿Quiénes se oponen a la beatificación de Fulton Sheen?

Le acusan de «novusordista», «filosemita» y «ecumenista»

¿Quiénes se oponen a la beatificación de Fulton Sheen?

Aunque podría parecer que la alegría entre los católicos por la beatificación de Mons. Fulton Sheen es universal, lo cierto es que hay varios grupos, pequeños pero militantes, que la han combatido durante años.

(InfoCatólica) Teniendo en cuenta que el beato Fulton Sheen fue conocido por su pasión por la evangelización y la teología clásica y por su rechazo radical del comunismo, uno supondría que podría haber oposición a su beatificación entre heterodoxos o progresistas. Curiosamente, sucede lo contrario: algunos grupos tradicionalistas llevan años protestando contra su proceso de beatificación y acusando a Sheen de novusordista, filosemita, ecumenista y lindezas similares.

Estos grupos se mueven generalmente en los márgenes entre la Iglesia y el cisma o, en algunos casos, son directamente sedevacantistas. Algunos ejemplos son: Tradition in Action, un sitio web sedevacantista pequeño, pero muy combativo; el portal Traditio, próximo al sedevacantismo; Integrity Magazine, una revista de laicos católicos «contrarrevolucionarios» creada en protesta por la elección de León XIV; los Esclavos del Inmaculado Corazón de María de Richmond, unos «religiosos» no reconocidos por la Iglesia, etc.

El principal punto de rechazo consiste en que el beato participó en el Concilio Vaticano II y aceptó sus documentos e indicaciones. En particular, se reprocha a Fulton Sheen la importancia que daba al ecumenismo («ardiente ecumenista», lo llama Tradition in Action), llegando incluso a dirigir retiros para algunos protestantes como los que dirigía de forma habitual para los católicos.

Hasta donde sabemos, en esos retiros Mons. Sheen nunca ocultó su fe católica, incluso en lo que difería de las creencias protestantes. El mismo texto de su autobiografía que Tradition in Action reproduce para criticar al obispo muestra sin lugar a dudas que no se avergonzaba del catolicismo y que su deseo era que los protestantes retornaran a él:

«Les dije: ‘No tenéis la bendición de contar con la misma Presencia divina en vuestras iglesias que creo que nosotros poseemos. Pero tenéis otra presencia que nosotros también tenemos: la Sagrada Escritura. En el Concilio Vaticano [II] teníamos una procesión solemne de entrada de las Escrituras en el Concilio como una forma de Presencia de Dios. Podríais hacer la hora [de adoración a Dios] ante las Escrituras’. Muchos se me acercaron más tarde a preguntar sobre la Eucaristía y algunos hasta me pidieron participar en una hora santa ante la Eucaristía».

También se le reprocha su apoyo a la nueva liturgia en lengua vernácula, que utilizó sin ninguna queja cuando se aprobó, después de haber celebrado con la antigua durante casi toda su vida. De hecho, Sheen ya declaró que sería estupendo que los católicos pudieran rezar con la liturgia en su propia lengua años antes del Concilio. Eso no implica que estuviera de acuerdo con todos los cambios que se hicieron en el nuevo Misal, pero sin duda defendió que era la liturgia aprobada por la Iglesia y debía aceptarse.

Otra de las críticas más frecuentes es que, en 1967, Sheen calificó a Teilhard de Chardin como un posible «genio espiritual del siglo XX».  Cinco años antes, el Santo Oficio había advertido sobre los problemas doctrinales de los escritos de Chardin, pero lo cierto es que, cuando llegó el Concilio, esos escritos se habían hecho muy populares entre los obispos, a pesar de su oscuridad y otros claros y graves defectos. En general, lo que gustaba de ellos no eran sus abstrusas disquisiciones, a menudo casi incomprensibles, sino la visión gloriosa de un universo entero que está dirigido a Cristo como a su fin. Presumiblemente, eso era lo que admiraba Mons. Sheen, igual que el propio Benedicto XVI después que él.  

El caso de los lefebvrianos es peculiar. La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) no se ha mostrado abiertamente contraria a Fulton Sheen o a su beatificación, a pesar de que tendría más motivos para hacerlo que otros grupos. En efecto, en 1978, Mons. Sheen escribió una carta para desaconsejar a una mujer que asistiera a una capilla de la FSSPX, porque hacerlo podía conducir «al cisma o la herejía». La misiva se escribió antes incluso de las consagraciones de obispos realizadas contra el mandato del Papa, que mostrarían la clarividencia de la advertencia de Sheen.

Esa carta, que circula por Internet, sin duda ha hecho mucho daño a la Fraternidad, especialmente en Estados Unidos, por el gran prestigio del que goza allí Mons. Sheen. Quizá por ello, la FSSPX ha preferido mantener un perfil bajo e incluso ha editado varios de los libros clásicos que escribió el nuevo beato. Entre sus miembros, sin embargo, no faltan los que le miran con gran desconfianza y, cuando se conoció por primera vez  su carta, la revista Angelus de la Fraternidad publicó una carta al director en la que se advertía destempladamente al futuro beato:

«ten cuidado, gran, grandísimo obispo de la pantalla televisiva, no sea que tu aguda pluma se convierta en tu flagelo, porque podrías descubrir un día, como Pablo de Tarso, que al atacar al anciano arzobispo francés [Mons. Lefevbre], en realidad has estado golpeando el cuerpo desnudo del Salvador».

De todas formas, tanto la FSSPX como (de forma más radical) los otros grupos citados consideran que las canonizaciones y beatificaciones posconciliares son cuanto menos dudosas y en ningún caso infalibles. Por lo tanto, para ellos la beatificación de Fulton Sheen probablemente entra en la larga lista de pronunciamientos eclesiales que pueden ser ignorados por los fieles.

Muchos otros católicos y grupos tradicionalistas en comunión con la Iglesia, en cambio, consideran la beatificación de Mons. Fulton Sheen una gran alegría. Sea cual sea la opinión de unos y de otros, la Iglesia ya se ha pronunciado declarando solemnemente beato a Fulton Sheen y quizá, si Dios quiere, un día también lo canonice.

Beato Fulton Sheen, ruega por nosotros.

8 comentarios

Frederic
"los otros grupos citados consideran que las canonizaciones y beatificaciones posconciliares son cuanto menos dudosas y en ningún caso infalibles"


¿Cómo calificar de dudosas beatificaciones y canonizaciones como las del obispo montonero Angelelli o de Pablo VI?

Intolerable, oiga usted.
24/09/26 2:44 PM
Redacción
Frederic, una cosa es tener motivos serios para dudar de la oportunidad o corrección de un caso concreto (especialmente de una beatificación, porque nadie ha considerado infalibles las beatificaciones). Otra muy distinta es considerar dudosas en bloque las beatificaciones y canonizaciones de la Iglesia hoy. Eso es un paso por el camino del rechazo de la Iglesia real, la concreta, la única que tenemos, y, por parafrasear al propio Sheen, puede terminar en el cisma o la herejía.
24/09/26 3:27 PM
Óscar de Caracas
De un millón de personas, novecientas mil pueden estar equivocadas y una no. La razón no es fruto de mayorías opinantes lo mismo y de eso supo mucho San Atanasio.
24/09/26 3:31 PM
franciscus
Voy a misa a la FSSPX, ignoro exactamente lo que opianan del arzobispo, pero no me extrañaría que tuvieran una postura de respeto hacia él, pese a las críticas, porque es evidente que a la fecha de su muerte (1979), era muy difícil pensar que la autoridad pudiese tropezar del modo y con la claridad con que lo podemos ver ahora.
Les puedo citar el ejemplo del Padre Osvaldo Lira, gran teoólogo tomista, que se cuadro en su momento con el Concilio y la nueva misa, pero ya en los 80s y 90s decía que que había que borrarlo de un plumazo, como obra de liberales.
En el caso de Sheen, yo valoraría la gran obra de evangelización que hizo en un mundo protestante, lo que se tradujo que, en tiempos de Pío XII, las conversiones en ese país fueron sumamente numerosas, al punto de preveerse que se transformaría, con el tiempo, en un país católico. Hasta que soplaron los nuevos vientos y, con ello, las colagaduras de sotana.masivas y la decadencia que hoy vivimos.
24/09/26 3:37 PM
Urbel
De acuerdo con Franciscus.

No sólo el chileno padre Osvaldo Lira. Ni siquiera el arzobispo Marcel Lefebvre tuvo la clarividencia necesaria para oponerse desde el comienzo, con la firmeza y rotundidad que después alcanzó, a las novedades y reformas salidas del segundo Concilio Vaticano.

Y cuando lo hizo fue, según sus propias palabras, juzgándolas "por sus frutos, utilizando el criterio que nos ha dado Nuestro Señor (Mat. 7, 16).”
24/09/26 4:12 PM
Redacción
Francisco y Urbel, lo interpretan ustedes al revés. El beato Fulton Sheen dijo eso sobre la FSSPX en 1978, cuando aún no habían consagrado obispos contra el mandato del Papa ni habían sido excomulgados. Y aun así ya consideraba que acudir a sus Misas llevaba al cisma y la herejía. ¿Qué habría dicho diez años después, cuando la situación de la Iglesia era bastante mejor que una década antes, pero la FSSPX reveló solemnemente su carácter cismático y su decisión de crearse una iglesia paralela a su medida con las consagraciones y Mons. Lefebvre y los otros obispos fueron excomulgados? Todo indica que habría sido muchísimo más duro. No hay nada que lleve a pensar lo contrario.

Pueden intentar justificarse como quieran, pero la realidad es la realidad: el beato Fulton Sheen reconoció desde el principio el carácter cismático de la Fraternidad. Y el tiempo le ha dado la razón, desgraciadamente.
24/09/26 5:04 PM
pipo
Cuando ví el titular «¿Quiénes se oponen a la beatificación de Fulton Sheen?», pense que era eso, pero en el contenido simplemente hacen alusión a un reducido grupúsculo, pero en lo que yo me alcanzo a acordar, por poner un ejemplo, cuando la beatificación estuvo lista en 2014, fue frenada no propiamente por alguno de los que aqui nombran. Tampoco la disputa sobre los restos mortales de Sheen se relacionó con ninguno de los que aquí nombran. Mas atrás en el tiempo, cuando Sheen estaba todavía vivo, no era ninguno de los que aquí nombran quien atacaba a Sheen. Así que el artículo está tremendamente parcializado, porque lso enemigos de Sheen, los de verdad, los que lo atacaron en vida, los que frenaron su beatificación en 2014, los que se trenzaron en una larga disputa sobre su cuerpo, no están nombrados por ninguna parte en esta nota.
24/09/26 5:31 PM
Redacción
Pipo, ¿está usted de broma?

Lo que menciona sobre los retrasos de la beatificación no tuvo que ver con que nadie se opusiera a ella, sino con estas dos cosas: a) la existencia de un caso de abusos en la diócesis, que requirió comprobar que Mons. Sheen no hubiera tenido nada que ver con su posible ocultamiento, cosa que se hizo; y b) las (vergonzosas) peleas entre las diócesis de Nueva York (donde fue obispo auxiliar) y Peoria (donde nació) por quedarse con el cuerpo del obispo. Nada de oposición a su beatificación, luego nada tiene que ver con este artículo, por eso no se trata el tema.

En cuanto a sus enemigos cuando estaba vivo, los tuvo y muy diversos, pero como a nadie le beatifican cuando aún está vivo, tampoco tienen nada que ver con este artículo.

Luego no hay parcialidad alguna.

Además, en el artículo no se hace alusión a un "reducido grupúsculo", sino a varios grupos pequeños, a título de ejemplo y entre otros, y a un grupo más grande, la FSSPX. Todo justificado, explicado y matizado debidamente. Sin que usted haya podido señalar ninguna parcialidad real.
24/09/26 5:47 PM

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