(ICC/InfoCatólica) Un cristiano de 26 años, Samuel Arif, ha sido detenido y enviado a prisión preventiva en Lahore después de ser acusado de blasfemia. El caso ha vuelto a suscitar una honda preocupación entre los activistas locales de derechos humanos y en la comunidad cristiana por el uso torcido de las leyes de blasfemia para saldar rencillas personales.
Arif había vivido anteriormente con su familia en el bloque A de la colonia de personal de la Universidad del Punyab, donde les había sido asignada una vivienda a través de su difunto padre, Arif Masih, que trabajaba allí como barrendero. Tras la muerte del padre, la familia se trasladó a la colonia de Santa María, en Gulberg. Sin embargo, Arif volvía con regularidad a la antigua colonia para visitar a los amigos del barrio en el que había pasado más de una década de su vida.
Dos artículos, uno de ellos con pena capital obligatoria
La policía registró el atestado, con el número 806/26, por los artículos 295-C y 298-A del Código Penal de Pakistán. El artículo 295-C impone la pena de muerte obligatoria por expresiones injuriosas contra el profeta Mahoma, mientras que el 298-A se refiere a las expresiones contra personajes santos y contra los compañeros del profeta.
Según el denunciante, Muhammad Umair Alam Khan, vecino de la colonia, Arif habría abordado a sus dos hijas menores de edad. El denunciante afirma que el joven empleó un lenguaje religioso injurioso, que sostuvo que el profeta se le había aparecido en sueños ordenándole casarse con las niñas y que intentó aplicar una sustancia no identificada en sus rostros.
A raíz de la acusación, un grupo de personas se enfrentó a Arif en un gimnasio del interior de la colonia. La turba lo agredió con gravedad antes de que la policía interviniera y lo pusiera bajo custodia.
El odio convertido en arma
La familia de Arif ha negado con firmeza todas las acusaciones y sostiene que es inocente y que ha sido incriminado falsamente a causa de una enemistad personal. Los defensores de los derechos humanos hacen notar que en Pakistán las acusaciones de blasfemia se convierten con frecuencia en un arma durante las disputas privadas, lo que coloca al acusado y a su familia en peligro físico inmediato.
La organización no gubernamental HARDS Pakistán, dedicada a la asistencia humana y a los servicios de desarrollo, está prestando ayuda legal a la familia. Al mismo tiempo, los abogados Kashif Alexander Rajput y Nadia Hameed han sido designados para representar a Arif ante el tribunal.
La organización Human Rights Focus Pakistan y otras entidades de defensa han pedido a las autoridades provinciales que garanticen una investigación justa, transparente e imparcial. Han subrayado la necesidad de respetar las garantías procesales, de proteger legalmente al acusado, a los testigos y a los miembros de la familia, y de exigir responsabilidades a quienes toman la ley en sus propias manos.
Mientras Arif permanece bajo custodia judicial, la comunidad cristiana sigue rezando por su familia y por la justicia, a la espera de una investigación minuciosa y sin sesgos que saque a la luz la verdad.








