(InfoCatólica) La revista vocacional religiosa austriaca Miteinander (en alemán, «juntos») ha entrevistado al franciscano P. Sandesh Manuel, originario de la India, que actualmente desarrolla su ministerio en Austria. La entrevista resulta interesante como ilustración de las grandes diferencias que tiene la vida religiosa actual con las antiguas órdenes y congregaciones, que han reinterpretado su carisma para adaptarlo a la mentalidad posmoderna.
El religioso, nacido en Bangalore (India), entró en la orden franciscana a los 17 años. Cuando empezó a hacerse preguntas sobre la vida, se tomó un año sabático para pensar y recordó que su familia asistía a «una parroquia franciscana, donde siempre encontré a los franciscanos muy sencillos y divertidos. Así que fui a ellos durante un año y decidí quedarme allí».
El entrevistador pregunta al P. Sandesh cuál fue la «primera vez que realmente conoció a San Francisco». La respuesta, probablemente muy común, fue que al ver la película Hermano Sol y Hermana Luna. Se trata de una conocida obra de Zeffirelli en la que el director reinterpretó a San Francisco de Asís desde el prisma de la sensibilidad pacifista, anticonsumista y de vuelta a la naturaleza propia de los años 60 y del movimiento hippy. Gracias a la película, el joven la sencillez del santo, su amor por Jesús y su forma de afrontar la creación.
Aparte de eso, el sacerdote cuenta que «también presentamos la historia de Francisco como una obra de teatro». En aquella época leyó mucho sobre él, y sus lecturas le mostraron que «el camino del cristianismo es el diálogo».
En cuanto a la pobreza, el franciscano reconoce que «no vivimos la pobreza tan radicalmente como Francisco entonces, que permaneció sin sandalias y descalzo». Para los franciscanos modernos, «la pobreza significa, por ejemplo, que agrupamos lo que ganamos». El entrevistador quizá perdió la oportunidad de preguntar al franciscano si se había parado a pensar que lo mismo hacen todas las familias del mundo, sin necesidad de un voto de pobreza.
Por supuesto, «necesitamos ciertas cosas para nuestro trabajo. Tenemos móviles, ordenadores y, por supuesto, yo también tengo guitarra como músico. Tiene que tener un buen sonido». El P. Sandesh se presenta a sí mismo como «pastor, rapero y músico». Tiene 733.000 seguidores en Instagram, 35.800 en TikTok y 52.200 suscriptores en Youtube.
En definitiva, «para nosotros, la pobreza también significa descubrir sencillez y belleza en las pequeñas cosas», explica. «Una gota de agua brillando al sol es más hermosa que un diamante». Muy cierto y poético, aunque no parece que la pobreza religiosa de las órdenes mendicantes consistiera en ello, al menos originalmente. También afirma que «mucha gente hoy en día descubre que las cosas sencillas de la vida te hacen feliz. El minimalismo está de moda. Esto es definitivamente muy franciscano».
Asimismo, en cuanto a la ecología, el P. Sandesh dice que «en la época de Francisco, la gente veía a Dios principalmente en la Iglesia», pero «él lo percibía en todas partes de la creación», una contraposición que habría sorprendido mucho a cualquier miembro de la cristiandad medieval, donde la religiosidad era omnipresente. Para el franciscano el enfoque del medio ambiente que tenía San Francisco, «se refleja hoy, por ejemplo, en el esfuerzo por proteger nuestro planeta», una afirmación que quizá deba más a Zefirelli y su Hermano Sol, Hermana Luna que al propio San Francisco.
El sacerdote rapero explicó en otra entrevista anterior que a través de su «variada oferta musical», espera que los «oyentes encuentren alegría e inspiración mientras reflexionan sobre sus vidas. Mi objetivo es que mi música sirva tanto de entretenimiento como de catalizador para el crecimiento espiritual». «Es esencial explorar de forma auténtica la espiritualidad mientras uno es amable consigo mismo y con los demás en este viaje compartido que llamamos la vida», resumió el franciscano.







