(InfoCatólica/Cath.ch) Los responsables de la Iglesia en Alemania y otros países de habla germana, tanto los clérigos como las principales organizaciones de laicos, parecen vivir en una realidad paralela, en la que todo se arreglará avanzando aún más rápidamente por la vía que ha llevado al catolicismo alemán a la ruina casi total. El camino sinodal, en sintonía con la mentalidad mundana agnóstica y anticatólica, está claramente orientado a convertir el catolicismo en algo que nada tiene de católico para así salvarlo.
Aparentemente, esta mentalidad no se limita a los obispos, religiosos y funcionarios eclesiales que siguen viviendo en los años sesenta del siglo pasado, sino que afecta también a una juventud irónicamente clericalizada por los mismos que se esfuerzan por acabar con el clericalismo en la Iglesia. Este mes de agosto, las principales organizaciones juveniles católicas de habla alemana han proclamado a los cuatro vientos que están perfectamente alineadas con la idea de que el catolicismo, ante todo, debe ser menos católico.
En efecto, el comunicado publicado recientemente por las mayores asociaciones de jóvenes católicos de Alemania, Austria, Suiza y el Tirol italiano se dedicó fundamentalmente a prevenir contra el «fundamentalismo católico». Según la agencia alemana de noticas KNA, estas asociaciones juveniles consideran que el fundamentalismo de los cristianos es una amenaza para la sociedad liberal, ya que «fomenta el antifeminismo y abre el camino a la radicalización política».
Elisabeth Wanek, miembro del Comité Federal de la Juventud Católica de Austria, afirmó que el anifeminismo reforzaba los estereotipos vinculados a los roles de género y promovía la violencia contra las mujeres. «A menudo, el antifeminismo se esconde detrás de una fachada cristiana», añadió.
En relación con la «justicia de género» y la igualdad, Dominik Heiss, de la Juventud Católica del Tirol del Sur, subrayó que la Iglesia solo tendría futuro si todos los individuos, con sus capacidades y sus puntos de vista, se sintieran bienvenidos en ella y pudieran encontrar su lugar. A su juicio, la igualdad de género en el seno de la Iglesia significa que todas las personas, independientemente de su sexo, orientación sexual o identidad deberían «tener las mismas posibilidades, las mismas responsabilidades, los mismos derechos y participar de la misma forma en la adopción de decisiones», en una clara referencia al proceso sinodal en su vertiente más extrema y democratizada.
También el representante suizo, Ivo Bühler, pidió que no se considerase el proceso sinodal como una «agenda lejana venida de Roma», sino que hubiera un compromiso activo en favor de la sinodalidad en cada asociación y diócesis.
Las declaraciones se han producido en la última semana de agosto, en Berlín, al final de la reunión anual de coordinación de estas asociaciones o encuentro DACHS (siglas que hacen referencia a los cuatro países cuya población de lengua germana participa en las reuniones). El encuentro se centró en las «corrientes de extrema derecha, fundamentalistas y antifeministas dentro del cristianismo». Al final del encuentro, los participantes pudieron disfrutar de un paseo por Berlín, con un enfoque «descolonizador», signifique eso lo que signifique.
La red DACHS de asociaciones de jóvenes de lengua alemana se creó en 2018, tras el Sínodo de los Jóvenes celebrado en el Vaticano. Según la propia red, sus miembros desean contribuir a «crear un mundo democrático y abierto».
En otros países, como Francia o Inglaterra, cada vez más jóvenes se bautizan buscando un cristianismo verdadero, seguro de sí mismo y moralmente exigente, que hable del cielo, de la fe y de Cristo. En Alemania, parecen preferir más feminismo, más democracia, más inclusividad y más sinodalidad.







