(InfoCatólica) Meta (Facebook, Instagram, Whatsapp) pagará unos 18.000 millones de dólares (aproximadamente 16.200 millones de euros) y se comprometerá a introducir restricciones sin precedentes en Facebook e Instagram para poner fin al mayor proceso judicial al que se ha enfrentado la compañía de Mark Zuckerberg: las demandas de 29 estados norteamericanos que la acusaban de diseñar sus plataformas para generar adicción entre niños y adolescentes.
El acuerdo, alcanzado durante el juicio federal que se celebraba en Oakland (California) y que aún debe ser aprobado por el tribunal, evita un litigio en el que las reclamaciones podrían haber alcanzado los 200.000 millones de dólares en sanciones. Los fiscales generales de 52 jurisdicciones estadounidenses, incluido el Distrito de Columbia, sostenían que la tecnológica conocía los efectos adictivos de sus herramientas y había mantenido deliberadamente diseños orientados a prolongar el tiempo de conexión de los menores.
La cifra global de 18.000 millones comunicada por Meta engloba tres conceptos: el acuerdo central con los 29 estados por el caso de seguridad infantil, valorado en unos 16.700 millones de dólares; las reclamaciones derivadas del caso Cambridge Analytica de 2018, por valor de unos 459 millones; y un pacto separado con Texas, que negoció al margen del grupo y obtuvo 1.000 millones de dólares adicionales.
Dos horas diarias y bloqueo nocturno
La compensación económica es solo una parte del pacto. Meta deberá modificar durante los próximos diez años algunas de las características que han convertido sus plataformas en especialmente absorbentes para los usuarios más jóvenes.
Entre las medidas principales figuran un límite automático de dos horas diarias de uso, contabilizadas de forma conjunta entre Facebook e Instagram. Superado ese tiempo, los adolescentes solo podrán seguir utilizando las plataformas con autorización expresa de sus padres. Las cuentas de menores quedarán bloqueadas por defecto entre la medianoche y las seis de la mañana, y las notificaciones se silenciarán durante el horario escolar, entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde.
Los menores recibirán además pausas obligatorias tras 15 minutos de uso continuado y avisos adicionales cuando acumulen 60 y 90 minutos de conexión. Se ocultará por defecto el número de «me gusta» y reacciones, se reforzarán los sistemas de verificación de edad y se pondrán más herramientas de control a disposición de los padres.
El fin del scroll infinito
Uno de los cambios más significativos afecta a los mecanismos diseñados para que el usuario continúe consumiendo contenidos de forma ininterrumpida. Meta deshabilitará el carrusel infinito de vídeos para menores y permitirá desactivar los algoritmos de recomendación para utilizar un feed en el que aparezcan únicamente publicaciones de las cuentas seguidas. También se restringirán determinados filtros de belleza o maquillaje extremo entre los usuarios más jóvenes.
La presión sobre TikTok y YouTube
El acuerdo incluye una cláusula que condiciona parte de la compensación a la actitud de las plataformas competidoras. Según publica El País, Meta solo tendrá que pagar el 70 % del total si consigue que TikTok y Alphabet (propietaria de YouTube) aceptan imponer un límite de una hora diaria para los adolescentes y abonar 5.300 millones de dólares adicionales a los estados. Si las competidoras no se suman, Meta asumirá el 30 % restante.
En caso de que las rivales acepten, las restricciones serán más estrictas: el límite diario se reducirá a una hora y el bloqueo nocturno se ampliará de las diez de la noche a las siete de la mañana, frente a las condiciones actuales del acuerdo.
«Estas protecciones solo serán verdaderamente efectivas si trabajamos con nuestros compañeros para poner las mismas medidas en marcha», ha defendido la compañía, que insta expresamente a TikTok y YouTube a sumarse a un estándar común para toda la industria.
«Beneficios frente a seguridad»
Las acusaciones de los estados se apoyaban en el testimonio de antiguos empleados de la compañía. Arturo Béjar, exdirector de ingeniería de Meta, aseguró durante el proceso que la empresa había priorizado de manera reiterada los beneficios económicos frente a la seguridad de sus productos. Las advertencias no eran nuevas: en 2021, la exempleada Frances Haugen compareció ante el Congreso estadounidense y sostuvo que la compañía conocía investigaciones internas que alertaban del impacto negativo de Instagram sobre algunos adolescentes.
Durante el juicio también declaró Adam Mosseri, director general de Instagram, quien defendió que las medidas de protección para menores habían mejorado con el tiempo, aunque reconoció que su efecto había sido limitado. Francesco Fogu, director de diseño de producto de la plataforma, admitió que funciones como el modo noche o los avisos para interrumpir la navegación eran opcionales y que la compañía sabía que habrían sido mucho más efectivas de haberse implantado por defecto, pero que en ese caso el número de usuarios habría caído.
Un acuerdo sin reconocimiento de culpa
Meta ha aceptado el pacto sin admitir responsabilidad ni reconocer las acusaciones. Los estados la acusaban de infringir la ley federal de protección de la privacidad infantil en Internet (Children's Online Privacy Protection Act, COPPA), que prohíbe la recopilación de datos de menores sin consentimiento paterno, y de engañar a los consumidores al promocionar la seguridad de sus plataformas mientras sus directivos conocían los riesgos que entrañaban para los jóvenes.
El pago se distribuirá a lo largo de una década a 48 estados y cuatro jurisdicciones. Nuevo México, que había presentado su propia demanda y obtuvo una condena previa de 567 millones de dólares, y Florida no están incluidos en el acuerdo colectivo. Texas, como se ha señalado, negoció un pacto independiente.
Los miles de millones que Meta desembolse se destinarán a iniciativas de seguridad de menores en Internet, programas de salud pública, servicios de intervención en crisis, actividades extraescolares y programas de salud mental juvenil.
Los problemas judiciales de la tecnológica, sin embargo, están lejos de terminar: afronta todavía otras demandas relacionadas con los daños atribuidos al uso de sus plataformas por parte de menores.







