(InfoCatólica) El Dicasterio para la Cultura y la Educación ha respondido a los padres de las escuelas católicas de la Archidiócesis de Hamburgo reafirmando la vigencia del documento Varón y mujer los creó (2019) como referencia para cualquier programa de educación sexual en el ámbito católico. Sin embargo, la respuesta vaticana no exige la retirada del polémico marco diocesano que, según lo previsto, comenzará a aplicarse mañana jueves 20 de agosto en los quince centros escolares católicos de la ciudad alemana.
La carta, firmada por monseñor Matthias Ambros, subsecretario del dicasterio, tiene fecha de 6 de julio y responde a una petición que los padres presentaron el 2 de julio, según informa CNA Deutsch. En ella, el dicasterio «confirma que, respecto a la cuestión de eventuales directrices para la educación sexual, la posición sigue siendo la expresada en el documento Varón y mujer los creó. Para un camino de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación», publicado el 2 de febrero de 2019 por la entonces Congregación para la Educación Católica bajo la prefectura del cardenal Giuseppe Versaldi. El escrito agradece a los padres su «compromiso al servicio de la educación católica», pero no menciona expresamente el marco de Hamburgo ni se pronuncia sobre las objeciones concretas formuladas por las familias.
El programa diocesano
El documento en disputa se titula Männlich, weiblich, divers (Masculino, femenino, diverso) y constituye el marco para la educación sexual en las escuelas católicas de la archidiócesis. Fue puesto en vigor el 4 de junio de 2025 por el vicario general, padre Sascha-Philipp Geißler SAC, en la Sankt-Ansgar-Schule. A partir del curso 2026/27, los quince centros católicos de Hamburgo deben desarrollar su propio currículo sobre esta base.
El marco promueve la «aceptación de la diversidad en cuanto a orientaciones sexuales e identidad de género» y describe la diversidad sexual como un espectro que incluye la identidad como hombre o mujer, la identidad trans, la intersexualidad y la identidad no binaria. Afirma que el sexo biológico «no tiene por qué coincidir con la identidad social» y prevé que los alumnos de segundo curso de secundaria aprendan a informarse sobre las disposiciones legales relativas a la identidad de género «diversa» y a la transición. El documento presenta además la anticoncepción como único método de control de la natalidad, equiparando el modelo de familia cristiana con otras formas de convivencia.
El programa se apoya en lo que denomina «conocimientos de las ciencias humanas y la teología moderna» y remite expresamente al Camino Sinodal alemán, en particular a los trabajos del Foro Sinodal IV sobre relaciones, sexualidad y vida en pareja. Según recoge CNA Deutsch, el marco define la sexualidad, siguiendo al sexólogo Uwe Sielert, como «energía vital general», y sostiene que ante conflictos de valores con los padres puede ser «tarea de la escuela ponerse del lado de los niños». Sielert es discípulo de Helmut Kentler, académico promotor de teorías que justificaban la pedofilia y que han dejado huella en la educación sexual en Alemania.
La campaña de los padres
La oposición al programa está liderada por la Red de Padres para la Protección de Menores y la Prevención (Elternnetzwerk Kinderschutz und Prävention), cuya portavoz es Varinia Arauco Vera, madre de origen peruano. Las familias conocieron la existencia del documento cuando ya estaba aprobado, sin que mediara debate ni consulta previa. Tras repetidas peticiones de encuentro, el grupo que representa a cientos de padres fue recibido una sola vez por el arzobispo Stefan Heße, en diciembre de 2025. Este dato contrasta con la afirmación del portavoz de la archidiócesis, Christoph Schommer, que aseguró en marzo a CNA Deutsch que se mantiene «un intercambio regular e intenso con los padres y sus representantes» y que el marco recibió «una amplia aprobación de la representación general de padres, las direcciones de los centros y los responsables de pastoral escolar».
Heße fue durante años presidente de la comisión para los migrantes y refugiados en el seno de la Conferencia Episcopal Alemana, lo que añade un elemento paradójico al conflicto: son precisamente familias de origen inmigrante, muchas de ellas latinoamericanas, quienes encabezan la protesta contra un programa aprobado bajo su autoridad.
En febrero, una petición dirigida al Papa León XIV fue entregada a través de la Nunciatura Apostólica en Alemania. En ella, las familias enumeraron los puntos controvertidos: la promoción de formas de sexualización precoz mediante métodos didácticos interactivos desde el primer curso de primaria, la colaboración con organizaciones y activistas externos en el ámbito de la educación sexual, y la falta de claridad sobre el derecho de los padres a excluir a sus hijos de unidades didácticas de temática LGBT. Pedían al pontífice «detener esta iniciativa» para «proteger la fe y la pureza de nuestros hijos» y advertían de que, ante estos programas, sobre todo «los inmigrantes ya no sienten la Iglesia católica de este país como su propia casa». Arauco se dirigió igualmente al cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, aunque fue el subsecretario Ambros quien firmó la respuesta. La audiencia solicitada con León XIV no fue concedida.
Los padres también presentaron una denuncia canónica contra el arzobispo Heße ante el Dicasterio para los Obispos, dirigido por monseñor Filippo Iannone.
El 14 de agosto, la red remitió un escrito a Heße exigiendo «la retirada inmediata del actual marco para la educación sexual» y su sustitución por directrices que «garanticen en particular el derecho de los padres y la protección de los menores, en plena conformidad con la doctrina católica sobre la sexualidad y las indicaciones de la Santa Sede».
Cuatro días después, el 18 de agosto, el colectivo lanzó un llamamiento público a los católicos de Alemania. «Roma nos ha escuchado. Y Roma ha respondido», declaró Arauco. Apoyándose en la carta del dicasterio, la red elaboró un documento comparativo titulado «Hamburgo contra Roma» en el que enumera veinte contradicciones entre el marco diocesano y el documento de Versaldi en materia de antropología, valoración del matrimonio y la familia, y derecho educativo de los padres. Según el análisis de la red, el programa de Hamburgo «asume en partes esenciales las premisas de aquella ideología de género que el documento de la Congregación rechazó expresamente en un espíritu de diálogo respetuoso».
El documento de 2019 y la posición de la archidiócesis
El texto de Versaldi defiende «la legítima aspiración de las escuelas católicas de mantener su propia visión de la sexualidad humana en función de la libertad de las familias de basar la educación de sus hijos en una antropología integral» y advierte de que «un Estado democrático no puede reducir la propuesta educativa a un pensamiento único», especialmente en una materia «que toca la visión fundamental de la naturaleza humana y el derecho natural de los padres a una libre elección educativa». Señala asimismo que la educación afectiva «necesita un lenguaje adecuado y mesurado», dado que los niños y jóvenes «no han alcanzado aún la plena madurez».
La archidiócesis, por su parte, ha presentado el marco como una apuesta por una «pedagogía sexual contemporánea, orientada por valores y fundamentada científicamente». El vicario general Geißler declaró: «Abogamos por la aceptación de la diversidad en cuanto a orientaciones sexuales e identidad de género». Christopher Haep, responsable de la sección de educación, añadió: «Queremos que las escuelas católicas sean lugares seguros en los que la sexualidad no se convierta en tabú, sino que sea reconocida en su complejidad y dignidad».
La implementación del programa coincide con una situación institucional delicada en la archidiócesis, que afronta dificultades financieras, ausencia de vocaciones (en 2024 no se celebró ninguna ordenación sacerdotal) y la posibilidad de una reestructuración territorial, como informó InfoCatólica (27 de junio de 2025).
El arzobispo Heße fue objeto de escrutinio por su gestión de casos de abusos durante su etapa como jefe de personal en la Archidiócesis de Colonia. En 2021 presentó su renuncia como arzobispo de Hamburgo tras reconocérsele «errores procedurales» en la tramitación de denuncias, pero el Papa Francisco rechazó su dimisión.







