(InfoCatólica/Catholic Herald) Irlanda, durante siglos uno de los grandes bastiones católicos de Europa, está viendo cómo se debilita una de las expresiones más básicas de la transmisión de la fe: el bautismo de los niños. Un nuevo estudio del Iona Institute señala que el número de bautismos en la isla ha caído aproximadamente un 30 % en solo una década.
El dato no debería sorprender en un país que ha experimentado una profunda transformación religiosa y demográfica. Entre los factores que explican el descenso aparecen dos especialmente claros: nacen menos niños y la sociedad irlandesa cada vez está más secularizada.
Entre el comienzo y el final del período estudiado, el número de nacimientos en la isla cayó un 19,8 %. En la República de Irlanda el descenso fue del 17,9 %, mientras que en Irlanda del Norte (con una gran población protestante) fue al 21,3 %. Por tanto, una parte considerable de la caída de los bautismos tiene una explicación tan sencilla como dramática: hay menos niños que bautizar.
No todo puede atribuirse a la demografía. El cambio religioso también es profundo. En 2016, casi el 80 % de los niños de entre 0 y 4 años aparecían identificados como católicos en los datos censales. En 2022, los niños católicos habían descendido hasta aproximadamente el 65 %.
Es decir, la Irlanda que bautizaba prácticamente por costumbre ya no existe en la misma medida. Sin embargo, la mayoría de las madres que aún se consideran católicas siguen bautizando a sus hijos, algo que no debería ser noticia, pero desgraciadamente lo es.
Dublín, la zona más secularizada
La evolución no es idéntica en toda Irlanda. La Archidiócesis de Dublín ha sufrido una caída especialmente pronunciada: alrededor de un 40 % en diez años. En cambio, la diócesis de Kerry, por ejemplo, ha experimentado un descenso mucho menor, del 22,3 %.
No es una casualidad que Dublín esté entre las zonas que más han cambiado. La capital ha experimentado simultáneamente una caída de la natalidad superior a la media nacional y un proceso de secularización más intenso.
Una paradoja
El caso irlandés resulta particularmente significativo porque durante mucho tiempo Irlanda fue presentada como uno de los grandes países católicos de Europa. Mientras Irlanda registra este descenso de los bautismos infantiles, en otros países europeos se está produciendo un fenómeno aparentemente contrario: crecen los bautismos de adultos.
En Inglaterra y Gales, por ejemplo, los bautismos de catecúmenos mayores de siete años alcanzaron en 2024 su nivel más alto en más de una década: 5.432 personas, un 21 % más que en 2023. En Francia, los adultos que recibieron el Bautismo en 2024 fueron 7.135, un 32 % más que el año anterior.
Esto apunta a una transformación importante: el cristianismo está dejando de transmitirse automáticamente de padres a hijos en algunas sociedades, pero en determinados lugares empieza a ser descubierto de nuevo como una elección personal.







