(La Nuova Bussola Quotidiana/InfoCatólica) Padres contra un obispo, en el silencio del Vaticano. El caso que llega de Alemania indigna y a la vez invita al optimismo por la capacidad de reacción de una parte considerable del laicado. Ocurre en Hamburgo, archidiócesis ya discutida tras la dimisión que monseñor Stefan Hesse presentó en 2021 por los «errores procedimentales personales» cometidos en el expediente de los abusos durante los años en que fue vicario general de Colonia. El papa Francisco devolvió de inmediato al remitente aquella renuncia.
Así, el ultraprogresista Hesse ha permanecido al frente de la archidiócesis de Hamburgo haciendo daño. Suya es la aprobación definitiva del nuevo marco de referencia para la educación sexual en los colegios católicos, inspirado en la llamada pedagogía de la diversidad. Una novedad bajo el lema «Masculino, femenino, diverso» que ha cosechado el aplauso de los medios anticlericales, pero que ha desatado la protesta de cientos de familias que envían a sus hijos precisamente a esos colegios.
«Sexualización deliberada de niños y adolescentes»
Según esos padres, semejante marco conceptual «promueve la sexualización deliberada de niños y adolescentes, devalúa, distorsiona o rechaza la visión católica de la sexualidad, del matrimonio y de la familia, y propaga activamente contenidos ideológicos relativos a la sexualidad y a la identidad sexual».
Para colmo de la sinodalidad de la que Hesse es gran valedor en Alemania, los padres supieron de la existencia de un documento de tal alcance solo con las cosas ya hechas, y ni siquiera por los colegios. Ningún debate, ninguna consulta. Y la puerta siguió cerrada después, cuando las familias se organizaron en una red para la tutela y la prevención de la infancia. Tras repetidas peticiones de encuentro, el grupo que representa a cientos de padres fue recibido una sola vez por el arzobispo, en diciembre de 2025.
La voz combativa de estos padres alarmados es la de Varinia Arauco Vera, una madre de origen peruano a la que Hesse, durante años presidente de la comisión para los migrantes y refugiados en el seno de la Conferencia Episcopal alemana, no prestó atención, rechazando toda llamada a entablar un diálogo. La archidiócesis de Hamburgo decidió seguir adelante como una locomotora y se atrincheró tras un documento producido en el ámbito del contestado Camino Sinodal alemán.
Una carta al Papa que lleva seis meses sin respuesta
Si no sorprende la posición ideologizada de una diócesis alemana ni la intolerancia mostrada por Hesse ante una protesta tan participada de los padres, lo que sí preocupa es el silencio ya consumado de la Santa Sede. Porque no hay duda de que Roma está informada de la situación. El pasado febrero la red de familias escribió una carta súplica directamente al Papa, que fue entregada al nuncio apostólico en Alemania.
En el texto, los padres firmantes enumeraron con claridad los puntos controvertidos: la promoción de formas de sexualización precoz, incluso mediante métodos didácticos interactivos desde el primer curso de primaria; la colaboración con organizaciones y activistas en el ámbito de la educación sexual; y la falta de claridad sobre el derecho a no hacer participar a los propios hijos en unidades didácticas de temática LGBT propuestas en colegios católicos.
Las familias explicaron a León que habían buscado el diálogo con Hesse, pero que se toparon con la negativa a modificar los puntos centrales del documento. Por ese motivo pidieron abiertamente al Papa que «detenga esta iniciativa», ayudándoles a «proteger la fe y la pureza de nuestros hijos». En un pasaje, la red escribió a Prevost que, ante estos programas adoptados por la archidiócesis de Hamburgo en nombre del Camino Sinodal, sobre todo «los inmigrantes ya no sienten la Iglesia católica de este país como su propia casa». Una afirmación que bastaría para certificar el fracaso del trabajo de Hesse también como obispo competente en el expediente de los migrantes dentro de la Conferencia alemana.
Denuncia canónica y cuenta atrás hasta el 20 de agosto
Casi seis meses después, en cualquier caso, la carta sigue sin respuesta y nada se ha movido en Roma para detener el programa de Hamburgo. Los padres, aunque decepcionados, no se han desanimado y han continuado luchando. Hace dos meses presentaron así una denuncia canónica contra Hesse ante el Dicasterio para los Obispos, hoy dirigido por monseñor Filippo Iannone.
Pero el tiempo corre, y el próximo 20 de agosto entrará oficialmente en vigor el documento que se aplicará en quince colegios católicos.
¿Queda todavía esperanza de que Roma mueva un dedo contra quien pretende centrar la educación de los niños en la diversidad sexual y en la aceptación de todas las identidades de género, presentando la anticoncepción como único método de control de la natalidad y poniendo al mismo nivel el modelo de familia cristiana y la diversidad de formas de vida?







