(Puertas Abiertas/InfoCatólica) Un cristiano chino ha sido detenido por escuchar la Biblia a través de una memoria USB conectada a su automóvil. El hecho, que en cualquier país libre resultaría inconcebible, se ha convertido en un motivo de arresto en la República Popular China, donde el control del régimen sobre la vida religiosa alcanza ya a lo que los creyentes escuchan en el interior de su propio vehículo.
El detenido, al que por razones de seguridad se identifica únicamente como el hermano AK, procede de un entorno musulmán y vive en el noroeste del país. Durante un viaje largo con su familia para visitar a otros creyentes, escuchaban la Biblia mediante un dispositivo USB conectado al coche. En un punto de control, la policía descubrió la memoria.
Lejos de ocultar su fe, el hermano AK respondió con valentía a los agentes: «Porque creo en Jesús, estaba escuchando la Biblia a través de la memoria USB».
Una familia separada y una casa de acogida bajo interrogatorio
Dado que el matrimonio tiene varios hijos, entre ellos un bebé de menos de un año, la policía ordenó a la esposa que se llevara a los niños mientras él quedaba detenido para ser interrogado. La familia fue acogida temporalmente por una familia cristiana del pequeño pueblo mientras esperaban su liberación. Pasaron varios días sin que se tuviera noticia alguna del paradero del detenido.
Entre tanto, la familia que había dado alojamiento a la esposa y a los hijos recibió también una llamada de las autoridades, que les formularon preguntas sobre su relación con la familia del detenido. Nadie que se acerque a un cristiano vigilado queda fuera del radar del aparato de seguridad.
Un pueblo bajo estrecha vigilancia
La familia del hermano AK es una de las atendidas por los colaboradores locales de Puertas Abiertas en una región de mayoría musulmana del país. Gracias a ese apoyo, acompañamiento y formación durante los dos últimos años, tanto los padres como los hijos han crecido de manera notable en su fe y en su disposición a participar en la tarea evangelizadora.
Uno de esos colaboradores locales, identificado como Jason, explica que el pueblo se encuentra bajo estrecha vigilancia y que ya se han producido incidentes semejantes. Un creyente de la zona fue sorprendido escuchando la Biblia con auriculares en un lugar público; fue puesto bajo custodia e interrogado, y las autoridades locales descubrieron que había asistido a reuniones cristianas. Permaneció detenido quince días. Otros fieles de la misma comunidad fueron igualmente interrogados y retenidos durante uno o dos días.
Sobre el caso presente, este colaborador señala que la situación sigue siendo poco clara y que aún se desconocen las consecuencias que el detenido puede afrontar. Se les ha informado de que permanecerá arrestado quince días, si bien las autoridades no han hecho público ningún cargo concreto ni base oficial alguna para su detención. Su petición es explícita: hace falta orar con urgencia.
Cada vez más abajo, cada vez más en las sombras
Episodios como este se están volviendo más frecuentes en China, a medida que las autoridades endurecen su control sobre cualquier actividad religiosa considerada una amenaza para el dominio ideológico del régimen. Ese control se extiende incluso a los contenidos cristianos que los fieles consumen en privado, de los que muchos dependen para su formación y para mantener la comunión con otros creyentes.
Son innumerables los cristianos que en toda China, como el hermano AK y su familia, viven bajo una presión intensa por la combinación de una vigilancia creciente y unas leyes religiosas cada vez más restrictivas. Ello está obligando a las comunidades a replegarse a la clandestinidad y a las sombras. Pese a todo, buscan mantenerse firmes en la fe, y para lograrlo piden ante todo la oración de la Iglesia.







