(Die Tagespost/InfoCatólica) Cinco años después de la promulgación de Traditionis custodes, el 16 de julio de 2021, la Misa según el Misal de 1962 sigue siendo en Alemania una excepción tolerada a regañadientes, sometida a permisos, autorizaciones y advertencias episcopales. Un repaso al modo en que las diócesis germanas aplican el motu proprio de Francisco muestra un panorama de restricción creciente que contrasta de manera escandalosa con la manga ancha que reciben otras formas de celebración.
Münster: tres lugares y autorización del vicario general
El obispado de Münster, gobernado por Heiner Wilmer, ha reducido la celebración del rito antiguo a tres lugares en todo su territorio: la iglesia de San Egidio, en el centro de Münster; la Kerzenkapelle de la parroquia de Santa María, en Kevelaer; y la iglesia y capilla de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, en Recklinghausen. Cualquier celebración adicional necesita la aprobación previa del rector del templo correspondiente y del vicario general.
La diócesis ha ido más lejos con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, a la que veta expresamente cualquier uso de sus instalaciones. La instrucción diocesana ordena no poner a disposición de la Fraternidad edificios eclesiásticos, iglesias, capillas, casas parroquiales ni otros espacios para la celebración de cultos, la administración de sacramentos, devociones o cualquier tipo de acto. A ello se suma una advertencia pastoral dirigida a los propios fieles para que se abstengan de acudir a los oficios de la Fraternidad.
Ratisbona: dispensa romana y advertencia contra Zaitzkofen
El caso de Ratisbona es singular, porque se trata de la única diócesis alemana que ha obtenido de Roma la dispensa necesaria para que la Misa tradicional pueda celebrarse en iglesias parroquiales. En su territorio se encuentra además el seminario Cor Jesu de la Fraternidad San Pío X, en Zaitzkofen.
Precisamente por ello, la diócesis ha publicado una advertencia pastoral en la que desaconseja de manera urgente a los fieles asistir a las Misas de la Fraternidad en Zaitzkofen. Su argumentación oficial resulta reveladora: la disponibilidad de la Misa tradicional en la diócesis se presenta como una respuesta pastoral importante frente a lo que califica de comportamiento misionero en parte agresivo por parte de la Fraternidad y de sus seguidores. Es decir, el rito antiguo se admite no por su valor propio, sino como contención de un rival incómodo.
En el arzobispado de Hamburgo se aplican igualmente las directrices derivadas de Traditionis custodes, aunque allí la Misa tradicional es celebrada con regularidad por varios sacerdotes y en distintos lugares.
Payasos en el templo, permisos para el Misal de 1962
El contraste con el trato dispensado a otras celebraciones resulta demoledor. En la Jornada de los Católicos Alemanes celebrada en Wurzburgo se ofreció una celebración descrita como un oficio religioso de y con payasos, organizado por la teóloga protestante Gisela Matthiae en la iglesia de San Juan del Seminario Haug, con escenas teatrales y danza en lugar de homilía. Ninguna diócesis exigió allí permisos del vicario general, ni redujo el número de sedes autorizadas, ni advirtió a los fieles de los riesgos de asistir.
Gänswein pide levantar las prohibiciones; Roche cierra la puerta
El debate ha vuelto a encenderse en las últimas semanas. Con ocasión del aniversario de Summorum Pontificum, el arzobispo Georg Gänswein declaró al diario italiano Il Giornale que ha llegado el momento adecuado de levantar estas prohibiciones y de superar el daño causado por el texto restrictivo.
La respuesta llegó desde el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Su prefecto, el cardenal Arthur Roche, aseguró a la revista británica The Tablet que el Papa León XIV no modificará Traditionis custodes ni volverá al régimen de Summorum Pontificum. Mientras tanto, en Alemania, los fieles apegados a la liturgia tradicional siguen dependiendo de una firma administrativa para asistir a la Misa de siempre.







