(InfoCatólica) La firma de la ley que elimina todo límite temporal al aborto en Massachusetts ha desencadenado una reacción en la Iglesia de Estados Unidos que trasciende las habituales declaraciones de condena. CatholicVote ha pedido formalmente a los obispos del estado que determinen si la gobernadora Maura Healey, que se presenta públicamente como católica, ha incurrido en excomunión latae sententiae por su cooperación directa en la aprobación de la norma.
La presidenta de la organización, Kelsey Reinhardt, dirigió el 12 de agosto una carta pública a los cuatro obispos de Massachusetts en la que invoca los cánones 1397 §2 y 1329 §2 del Código de Derecho Canónico y formula tres peticiones concretas: que los obispos aclaren si Healey ha incurrido ya en la excomunión automática prevista por esos cánones, que respondan pastoralmente al escándalo público de la ceremonia de firma y que lo hagan no como comentaristas políticos, sino como pastores que se dirigen a una integrante de su rebaño.
Una ley sin límites gestacionales
Healey, gobernadora demócrata del estado desde 2023, firmó el 10 de agosto la Prioritizing Patient Access to Care Act (H.5595), promulgada como Chapter 188 of the Acts of 2026, que elimina las restricciones legales al aborto después de las 24 semanas de gestación. La legislación anterior permitía el aborto tardío únicamente en supuestos tasados: riesgo para la vida o la salud física o mental de la madre, anomalía fetal letal o inviabilidad del feto fuera del útero. La nueva ley sustituye esas condiciones por una fórmula abierta: el aborto podrá practicarse en cualquier momento del embarazo según el «juicio profesional del médico», sin que ningún procedimiento de revisión pueda anular esa decisión.
La norma había sido aprobada previamente por la Cámara de Representantes de Massachusetts a finales de julio y recibió el visto bueno del Senado estatal el 31 de julio, antes de pasar al despacho de la gobernadora para su firma. Con esta promulgación, Massachusetts se suma al grupo de estados de la Unión que no establecen ningún límite temporal al aborto.
«Creemos que las decisiones sobre atención médica deben tomarse entre las mujeres, sus familias y sus médicos, no entre los políticos», declaró Healey en el acto de firma. Según el comunicado oficial difundido tras la ceremonia, Healey reiteró que se considera católica, una declaración que ha intensificado la indignación. La gobernadora justificó la reforma alegando que hospitales de Massachusetts rechazaban cada vez con mayor frecuencia practicar abortos a mujeres que ya cumplían los requisitos legales vigentes para el aborto tardío, y que los médicos necesitaban una autoridad más clara para ejercer su criterio profesional.
La firma se celebró en un ambiente festivo, rodeada de aplausos de legisladoras, operadoras sanitarias y representantes de Planned Parenthood.
Condena episcopal antes y después de la firma
Los cuatro obispos de Massachusetts (el arzobispo Richard Henning, de Boston, y los obispos Robert McManus, de Worcester, Edgar da Cunha, de Fall River, y William Byrne, de Springfield) se habían pronunciado ya antes de la promulgación, cuando la norma superó su trámite en la Cámara de Representantes. En un comunicado conjunto, calificaron la medida de «gravemente inmoral» y afirmaron: «Como obispos, tenemos la responsabilidad moral de presentar y sostener la enseñanza católica y la sagrada dignidad, otorgada por Dios, de toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural». La nota concluía invocando el Evangelio: «Recordemos y vivamos las palabras del Señor: "Todo lo que hicisteis a uno solo de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis"» (Mt 25,40).
Tras la firma, el arzobispo Henning, a cuya diócesis pertenece la gobernadora, emitió una nueva declaración: «La aprobación y firma de una ley que amplía drásticamente el acceso al aborto en Massachusetts constituye una grave violación de la santidad y dignidad de toda persona». Y añadió: «La Palabra de Dios nos ordena: "Elige la vida, para que vivas" (Dt 30,19). Que esta verdad nos dé fuerza y esperanza».
"The passage and signing of a bill radically expanding abortion in the Commonwealth of Massachusetts is a grave offense against the sanctity and dignity of every person. I realize that those who work to uphold and promote that dignity may feel discouraged in this moment. I…
— Archdio. of Boston (@bostoncatholic) August 11, 2026
Desde fuera del estado, el obispo Robert Barron, de Winona-Rochester, reaccionó en sus redes sociales: «Por favor, comprendan lo que esto significa. Un niño completamente desarrollado puede, momentos antes de salir del canal del parto, ser eviscerado, desmembrado, aplastado en la cabeza o asesinado mediante quemaduras en la piel, todo ello bajo la plena protección de las leyes de Massachusetts». Barron calificó la norma de «regulación bárbara» y describió la ceremonia de firma como una escena en la que las asistentes «aplaudían y reían de placer porque lo que solo puede calificarse de infanticidio ya puede practicarse impunemente en su estado».
I know I’ve been posting a lot recently, but as Fr. Richard John Neuhaus used to say, “it’s a target-rich environment” right now.
— Bishop Robert Barron (@BishopBarron) August 12, 2026
The governor of Massachusetts just signed into law a statute that permits abortion up until the moment of birth, as long as mother and doctor give…
La petición canónica de CatholicVote
La carta de Reinhardt desarrolla un argumento jurídico preciso. El canon 1397 §2 impone la excomunión latae sententiae (automática, contraída por la comisión del acto) a quien procura un aborto consumado. El canon 1329 §2 extiende esa pena a los cómplices sin cuya colaboración el delito no se habría cometido. Para Reinhardt, la firma de la gobernadora no fue un gesto pasivo: «Una gobernadora que firma una legislación para convertirla en ley no es una simple espectadora: ella constituye el acto final necesario de un proceso legislativo que no puede adquirir efecto jurídico sin ella».
La carta dedica una sección específica al escándalo público. «Este no fue un pecado privado. Fue una lección horrenda impartida por una gobernadora católica a ciudadanos católicos», escribe Reinhardt, que invoca la definición de escándalo del Catecismo de la Iglesia Católica como «la actitud o el comportamiento que induce a otro a hacer el mal».
Ante la previsible objeción de que la excomunión es una medida desproporcionada, la carta recuerda que el derecho canónico la clasifica como pena medicinal, cuyo propósito no es la retribución sino la conversión. «No se le niega la medicina a una persona enferma para no herir sus sentimientos. Se la administra porque se la ama», argumenta Reinhardt. La carta concluye con una exhortación directa: «Hablen, Excelencias. El momento lo exige». Hasta la fecha, los obispos de Massachusetts no han respondido públicamente a la petición.
Reacciones provida y repercusión internacional
La presidenta de SBA Pro-Life America, Marjorie Dannenfelser, condenó la ley y señaló que «debería resultar indignante que decenas de miles de estadounidenses no nacidos sean brutalmente desmembrados miembro a miembro cada año», al tiempo que urgió al Partido Republicano a abandonar la posición de «dejarlo en manos de los estados» y avanzar hacia protecciones nacionales para los no nacidos. SBA Pro-Life America recordó que los abortos practicados en el segundo y tercer trimestre se realizan generalmente mediante desmembramiento del bebé o inducción del parto, procedimiento que puede resultar en un nacimiento con vida.
« Je crois en notre responsabilité de prendre soin des autres, en particulier des plus vulnérables parmi nous. »
— Marie-Lys Pellissier (@MarieLys_Pell) August 11, 2026
L'auteur de ces mots, Madame @MassGovernor, vient de signer une loi permettant l'avortement jusqu'à la naissance sans aucun critère, sur le seul jugement du médecin.… https://t.co/AVH1U5SHva
Según un estudio del Charlotte Lozier Institute de 2024, 46 de los 50 países europeos limitan el aborto después de las 15 semanas, momento a partir del cual el bebé siente dolor, y cada año se practican más de 60.000 abortos tras esa fecha gestacional. «Sin un estándar nacional mínimo, Estados Unidos sigue siendo uno de los ocho únicos países del mundo que permite el aborto en cualquier momento del embarazo», afirmó Dannenfelser.
En redes sociales, el periodista Sachin Jose publicó un mensaje que se hizo viral, con cerca de 25.000 likes y 5.000 compartidos, en el que señalaba que católicos estadounidenses exigen que se niegue la comunión a Healey. Algunos usuarios destacaron como especialmente significativo el hecho de que Healey estrechó la mano del Papa Francisco en mayo de 2024, durante un evento sobre cambio climático, cuando el propio Francisco se distinguió durante su pontificado por su condena del aborto, al que calificó de «asesinato» y a quienes lo practican de «sicarios».
La repercusión de la ley ha trascendido las fronteras estadounidenses. En España, la diputada catalana Sílvia Orriols, líder de Aliança Catalana, que se ha declarado públicamente favorable al acceso al aborto («Evidentemente, defiendo el derecho al aborto. Creo que cualquier democracia lo tiene que garantizar», dijo en una entrevista en 2023), calificó la norma de Massachusetts de «permiso para matar» en un mensaje en X que acumuló más de 200.000 visualizaciones. Orriols apeló a su experiencia personal («Mis gemelas nacieron a las 35 semanas y no necesitaron ni incubadora») para ilustrar lo que la ley permite. La reacción evidencia que la eliminación de todo límite gestacional resulta difícil de defender incluso para quienes apoyan el acceso al aborto en fases anteriores del embarazo, aunque Orriols no cuestionó en ningún momento su propia posición favorable al aborto como tal.







