León XIV recuerda que la Misa dominical no puede sustituirse por una presencia virtual
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«Para santificar el domingo es fundamental celebrar la Eucaristía»

León XIV recuerda que la Misa dominical no puede sustituirse por una presencia virtual

El Papa dedica su catequesis al año litúrgico como actualización constante de la obra de Cristo y subraya que santificar el domingo pasa necesariamente por celebrar la Eucaristía en comunidad.

(InfoCatólica) El Papa León XIV dedicó la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Basílica de San Pedro, al sentido del año litúrgico en la vida cristiana, dentro del ciclo de catequesis sobre la constitución Sacrosanctum Concilium. El Pontífice insistió en que la asamblea eucarística dominical exige la presencia real de los fieles y «no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva».

El año litúrgico: Cristo presente en su Iglesia

León XIV recordó que la expresión «año litúrgico» se extendió en el lenguaje eclesial gracias a la obra del abad Prosper Guéranger (1805-1875), y centró su intervención en una idea de Pío XII expresada en la encíclica Mediator Dei: el año litúrgico no es «una representación fría e inerte de cosas que pertenecen a tiempos pasados», sino «Cristo mismo que persevera en su Iglesia».

Desde esa perspectiva, el Papa explicó que el ciclo de las celebraciones cristianas debe entenderse como «constante actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia». A lo largo de este ciclo, la Iglesia «permanece en contacto con la acción redentora del Señor, para que puedan los fieles llenarse de la gracia de la salvación». «El encuentro con Jesús, que murió y resucitó por nosotros, es el fin que la Iglesia persigue siempre, situando en el centro de cada momento la celebración del acontecimiento pascual», añadió.

El domingo, fundamento del año litúrgico

El Pontífice subrayó de modo especial el lugar del domingo, definido por los padres conciliares como «fundamento y núcleo de todo el año litúrgico» y «día de la fiesta primordial». León XIV recordó que el domingo es el dies Domini, el día del Señor, y que incluso en aquellas lenguas en las que ha prevalecido la referencia al «día del sol» puede reconocerse una alusión a Cristo, porque «Él es el verdadero sol de justicia que ilumina a todo hombre».

Siguiendo a San Juan Pablo II en la carta apostólica Dies Domini (1998), el Papa señaló que el domingo es la «Pascua semanal», el día que revela el sentido del tiempo y orienta la historia hacia la venida definitiva de Cristo: «Brotando de la Resurrección, atraviesa los tiempos del hombre, los meses, los años, los siglos como una flecha recta que los penetra orientándolos hacia la segunda venida de Cristo».

La Eucaristía dominical exige presencia real

Uno de los puntos más concretos de la catequesis fue la insistencia en que «para santificar el domingo es fundamental celebrar la Eucaristía». La escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo implican, según los padres conciliares, el convenire in unum, es decir, la convocación festiva de los fieles.

En esa asamblea, explicó el Papa, «la comunidad cristiana hace visible su comunión con el Señor y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia». Por eso, advirtió, dicha asamblea «no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva», sino que «se realiza en la participación activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (1 Pe 1,3).

León XIV animó además a «crear las mejores condiciones posibles para que también puedan participar en la Santa Misa aquellos que los domingos no tienen la posibilidad de ausentarse del trabajo».

Historia del ciclo litúrgico

El Papa repasó brevemente el desarrollo histórico del año litúrgico. Ya desde el siglo II, a la celebración de la Pascua semanal se añadió la Pascua anual como «máxima solemnidad», extendida durante cincuenta días hasta Pentecostés y preparada mediante la Cuaresma con su carácter penitencial. Posteriormente se desarrolló el ciclo natalicio, siguiendo el modelo del ciclo pascual, lo que permitió «revivir los misterios de la encarnación del Verbo de Dios, de su nacimiento y de su manifestación al mundo».

A ello se sumaron la veneración de la Santísima Virgen María, «unida con lazo indisoluble a la obra salvífica de su Hijo», y la memoria de los mártires y los santos, que «cantan la perfecta alabanza a Dios en el cielo e interceden por nosotros».

El Papa concluyó que «el año litúrgico propone así, de forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación, guiando a los fieles desde la espera del Mesías hasta la plenitud del misterio pascual y la anticipación de la gloria futura», y que por eso «constituye el principio inspirador y el marco de referencia esencial de toda acción pastoral».

Cercanía con Colombia

En su saludo a los peregrinos de lengua española, León XIV pidió la intercesión de la Virgen María para que los fieles puedan participar de los misterios de Cristo, especialmente en la celebración dominical de la Eucaristía. El Papa expresó también su cercanía «a las hermanas y hermanos colombianos que sufrieron los efectos del reciente terremoto que causó numerosas víctimas y heridos, así como grandes daños materiales», y manifestó su gratitud «a cuantos trabajan en las labores de rescate y de asistencia a los damnificados».

6 comentarios

Jordi
El c. 1248 §2 habla de la imposibilidad de asistencia por causas:
1. Ausencia de sacerdote o imposibilidad de acceso a un lugar de culto
2. Enfermedad o cuidado de enfermos
3. Distancia física insalvable, condiciones climáticas graves
4. Otra CAUSA GRAVE (trabajo inevitable, custodia de niños pequeños, prohibición de la autoridad civil como en confinamientos, etc.)

Sigue: "dedicar un tiempo conveniente a la oración, personal o familiarmente o, según las circunstancias, en grupo familiar o en un grupo de familias."

Aquí es donde encaja seguir la Misa por medios de comunicación o hacer una intención personal de oración: no como cumplimiento del precepto, sino como acto piadoso sustitutivo cuando el precepto mismo cesa por imposibilidad moral o física.

No hay "sustitución" del precepto por otro acto religioso equivalente: lo que ocurre es que, ante causa grave, el precepto presencial deja de obligar (principio de que a lo imposible nadie está obligado — ad impossibilia nemo tenetur), y entonces la Iglesia aconseja —sin imponerlo como obligación canónica— algún acto de piedad sustitutivo virtual: ver u oír la misa por radio, TV o red social con comunión eucarística espiritual.

4. Otra CAUSA GRAVE: personalmente lo usé cuando en una parroquia, la "misa" la hacía un cura con consagración nula (se la inventaba), o es una irregular celebración de la palabra dominical en ausencia de presbítero.
12/08/26 11:02 PM
maru
Es que la misa a través de la televisión , solo es para personas que o están enfermas o imposibilitadas para acudir a la Iglesia.
13/08/26 9:58 AM
Cordá Lac
Necesario contra suficiente.
Vamos que... puede que no sea suficiente pero es necesario.
Dicho de otra manera. Si no se cumple lo de "la misa ENTERA TODOS los domingos y fiestas de guardar" NO se santifica el día de precepto y si se cumple..., PUEDE O PUEDE QUE NO se santifique el día.
13/08/26 10:31 AM
R. Cundre
¿No podría haber más causas que impedirían cumplir el precepto dominical presencialmente.? Supongamos una localidad en la que sólo hay una iglesia con una sola misa los domingos y festivos y en esta misa aparecen las irritantes y degradantes guitarrillas, tam tams y otros instrumentos que hieren el lugar sagrado y la celebración de la misa.
¿Realmente habría obligación de asistir a este acto degrado hasta la náusea con el estiércol esparcido durante la Santa Misa por la peste guitarresca en el acto más sagrado que tiene la Iglesia Católica? Dicho de otra manera. ¿Puede obligar la Iglesia a asistir a una misa, válida por supuesto, pero aderezada con semejantes ingredientes donde musicalmente ha desaparecido todo rastro de belleza y se ha entronizado la bruta fealdad.? No es de recibo que para cumplir con el precepto dominical haya que tragar obligatoriamente también los sapos y culebras esparcidos por esos instrumentos que nada tienen que ver con la auténtica música sacra de otras épocas. Una solución para evitar tener que tragar esas repelentes músicas y ritmos ¿no podría ser oír la Santa Misa en estos casos y excepcionalmente mediante las dignísimas celebraciones de misas que ofrecen algunas redes sociales.?

13/08/26 10:32 AM
Camino
La predicación sobre la necesidad de la Eucaristía dominical ha faltado y falta en nuestra Iglesia. Así que el Papá hace muy bien cumpliendo su ministerio y recordando la centralidad de celebrar el Año litúrgico y la participación en la Santa Misa dominical.
13/08/26 11:54 AM
Manuel Caldas
También deja de ser obligatorio el cumplimiento del precepto presencial si se teme q haya en el aire algun vírus nuevo…
13/08/26 12:02 PM

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