El proceso canónico contra Rupnik incorpora 22 cartas inéditas de religiosas de la Comunidad Loyola
Papa Francisco y Rupnik

¡¡22 religiosas de 40!!

El proceso canónico contra Rupnik incorpora 22 cartas inéditas de religiosas de la Comunidad Loyola

Mientras la Santa Sede confirma que el juicio contra Rupnik sigue abierto y sus denunciantes se declaran «abandonadas», salen a la luz 22 cartas custodiadas en Liubliana en las que las religiosas describieron los presuntos abusos.

(InfoCatólica) Veintidós cartas escritas en el año 2000 por religiosas de la Comunidad Loyola, en las que relataban presuntos abusos espirituales, psicológicos y sexuales del entonces jesuita Marko Rupnik, forman parte de la documentación sobre el caso y permanecían inéditas hasta ahora. Así lo ha revelado la agencia OSV News, que sitúa el hallazgo dos semanas después de que la Santa Sede confirmara que el juicio penal canónico contra el sacerdote y mosaiquista sigue su curso.

Las cartas fueron redactadas por indicación de la superiora de la comunidad, la religiosa Ivanka Hosta, y dirigidas directamente al propio Rupnik. Según fuentes conocedoras del caso citadas por OSV News, se conservan en los archivos de la Comunidad Loyola, hoy bajo custodia de la Archidiócesis de Liubliana (Eslovenia). En ellas, veintidós mujeres describen los abusos que atribuyen al sacerdote durante el tiempo en que fue su director espiritual. Una fuente próxima al procedimiento indicó a la agencia que se presume que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe tiene conocimiento de esta documentación.

El 15 de diciembre de 2023, la Archidiócesis de Liubliana anunció que la Santa Sede había ordenado la disolución de las Hermanas de la Comunidad de Loyola en el plazo de un año, tras un decreto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Cartas escritas en la Pascua del año 2000

Antiguo miembro de la Compañía de Jesús, Rupnik está acusado de haber abusado de más de dos docenas de mujeres a lo largo de varias décadas. Él ha negado los hechos. El pasado 22 de julio, la Santa Sede calificó de «completamente infundadas» las informaciones sobre una supuesta absolución difundidas por un portal italiano y precisó que «la revisión del caso continúa en curso». El colegio de jueces examina documentación procedente de diócesis, de los jesuitas, de las partes implicadas y de la prensa. El Vaticano no ha descrito públicamente la totalidad de las pruebas que integran el sumario.

Fabrizia Raguso, antigua miembro de la Comunidad Loyola, ha explicado que las veintidós cartas se escribieron durante la Pascua del año 2000. Es la única exreligiosa citada en el material que ha aceptado ser identificada públicamente.

«Durante la Pascua de 2000, Ivanka Hosta, superiora de la Comunidad Loyola, nos obligó a escribir una carta a Marko Rupnik en la que describíamos nuestra relación con él, lo que nos había hecho, y después a perdonarle», declaró Raguso. «La razón que Ivanka nos dio cuando nos obligó a escribir sobre nuestra experiencia con Rupnik», añadió, «fue que, con ocasión del Jubileo (del año 2000), necesitábamos buscar la reconciliación con él; no sé si después hizo llegar las cartas a Marko».

Denuncias tempranas sin recorrido y una carrera artística internacional

Las cartas se escribieron años después de que las primeras quejas sobre Rupnik llegaran a los superiores jesuitas y al fallecido arzobispo de Liubliana Alojzij Šuštar, a comienzos de los años noventa. El sacerdote fue apartado de la Comunidad Loyola en 1993 y se trasladó a Roma, donde fundó el Centro Aletti, que con los años se convirtió en la sede del grupo de artistas reunido en torno a su obra.

En el año 2000, Rupnik ya había alcanzado notoriedad por el programa de la capilla Redemptoris Mater, capilla privada pontificia en el Vaticano. Después firmó encargos de gran formato en la basílica de San Pío de Pietrelcina, en San Giovanni Rotondo (Italia); en el santuario de Lourdes (Francia); en el de Fátima (Portugal); en la catedral de la Almudena, en Madrid; y en el santuario nacional San Juan Pablo II de Washington.

A finales de 2018, los jesuitas recibieron una acusación según la cual Rupnik habría absuelto sacramentalmente a una mujer después de mantener relaciones sexuales con ella, conducta que el derecho canónico tipifica como «absolución del cómplice» en un pecado contra el sexto mandamiento. La investigación previa de la orden consideró creíble la denuncia y remitió el caso al actual Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que abrió un proceso penal administrativo y declaró culpable al sacerdote. Fue excomulgado brevemente en mayo de 2020, mientras la Compañía restringía su ministerio.

En 2021, el dicasterio comunicó a los jesuitas las acusaciones de abuso sexual y espiritual presentadas por miembros de la Comunidad Loyola, origen del proceso que hoy sigue abierto. El caso se hizo público el 18 de diciembre de 2022, cuando las acusaciones aparecieron en los medios, primero en el diario italiano Domani. Por esas mismas fechas se conoció el levantamiento de la excomunión por parte del Papa Francisco.

El contenido de las cartas y el recorrido procesal

Raguso es profesora ayudante de Psicología en la Universidad Católica Portuguesa de Braga y ha intervenido con anterioridad en nombre de otras exreligiosas y presuntas víctimas. Ella misma se considera víctima de abuso espiritual, no sexual.

Figuró entre quienes en 2023 reaccionaron con estupor después de que Francisco recibiera al responsable del Centro Aletti y de que este difundiera, días más tarde, que una investigación de la Diócesis de Roma sobre su actividad había constatado «una sana vida comunitaria», con un informe final que sugería que las acusaciones contra Rupnik habían «ayudado a quienes viven la experiencia del Centro Aletti a reforzar su confianza en el Señor». En una carta abierta al Papa, Raguso, Mirjam Kovac y Gloria Branciani, entre otras, afirmaron que aquellos hechos y comunicaciones las dejaban «sin palabras, sin voz para gritar nuestra consternación, nuestra indignación».

Los relatos contenidos en las veintidós cartas describen manipulación, presión, abuso de autoridad y agresiones físicas y sexuales. Varias de las mujeres habrían explicado cómo la dirección espiritual y el lenguaje religioso se emplearon para inducirlas a conductas presentadas como expresión de pureza o de la voluntad de Dios. Según ha sabido OSV News, algunos testimonios refieren que Rupnik habría utilizado experiencias previas de abuso de las religiosas para abusar nuevamente de ellas.

De las aproximadamente cuarenta mujeres de la comunidad a las que se pidió escribir las cartas jubilares, veintidós relataron abusos, según fuentes conocedoras de los archivos. Nueve de ellas declararon en la investigación previa encargada en 2021 por la Compañía de Jesús y «realizada por alguien externo a la Compañía», según explicaron los jesuitas en un comunicado del 18 de diciembre de 2022. Esa investigación concluyó en enero de 2022 «con la constatación de la validez de las acusaciones».

Un procedimiento del que las denunciantes reciben escasa información

En octubre de 2022, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe declaró que los hechos denunciados debían «considerarse prescritos por vencimiento de los plazos» y que entonces no era posible proceder al juicio. Francisco levantó la prescripción en octubre de 2023, el colegio de jueces fue nombrado en julio de 2025 y ese es el proceso que continúa hoy.

Raguso y otras fuentes han confirmado que los testimonios de las cartas coinciden en lo esencial con los relatos ya conocidos de Gloria Branciani y de otras denunciantes. OSV News tuvo noticia de estos documentos dos semanas después de que Laura Sgrò, abogada civil y canonista que representa a cinco de las mujeres, manifestara a la agencia que ni ella ni sus clientas habían recibido apenas información sobre el procedimiento. En una carta del 21 de julio dirigida al cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del dicasterio, Sgrò afirmó que sus representadas se sienten «abandonadas y traicionadas» y «víctimas, una vez más, de un sistema que nunca las ha acogido, protegido ni consolado». La Santa Sede respondió al día siguiente confirmando que el juicio estaba en marcha y subrayando su naturaleza judicial, además de precisar que el caso no está sujeto a prescripción por ninguno de los presuntos delitos.

La Compañía de Jesús expulsó a Rupnik en 2023, después de que este se negara a cumplir las restricciones impuestas en relación con las acusaciones de abuso sexual, espiritual y psicológico. A fecha de 6 de agosto de 2026, la web del Centro Aletti seguía presentándolo como decano de su atelier de teología.

4 comentarios

Francisco Javier
Mas razones para borrar los feos mosaicos de este señor, recordemos que la iglesia viene de una época de escándalo tras escándalo de abusos sexuales y tibieza de las jerarquías en sancionarlos, entonces por lo tanto no se debe de perdonar el supuesto arte de alguien que fue perpetador de abusos también.
11/08/26 9:11 PM
Pablovelasco
Si tenemos que destruir el arte sacro hecho por personas moralmente detestables, no quedaba ni una piedra en ningún sitio.
Y mucho menos la capilla sixtina, etc...

11/08/26 10:44 PM
Francisco Javier
Una cosa es ser un inestable mental o un simple pecador. Y otra ser un delincuente sexual.
12/08/26 2:21 AM
millan
La gente todavía confunde la maestría de MiguelAngel en las artes con la de este jesuita influido por Picasso y otros modernos , ademas del escándalo sus obras parecen caricaturas infantiles muchas veces , se reconoce su habilidad con el mosaico y relieves. Para una Iglesia o Santuario seria arte devocional o de alto nivel con respecto a la belleza y espíritu de la obra.
12/08/26 4:52 PM

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