(InfoCatólica) La presión internacional sobre el régimen de Daniel Ortega se intensifica ante la desaparición forzada de monseñor Abelardo Mata Guevara, Obispo Emérito de Estelí, de 80 años. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, exigió el pasado 22 de julio que las autoridades nicaragüenses rindan cuentas sobre el paradero y el estado de salud del prelado, detenido desde el 29 de junio. Seis días antes, el 16 de julio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ya había urgido al régimen a informar de manera inmediata sobre su situación y a garantizar su vida e integridad personal.
«Me inquietan los informes de represión contra la Iglesia Católica y otras confesiones religiosas, incluida la ausencia de información oficial sobre el destino, el paradero y el estado del obispo Abelardo Mata Guevara, de 80 años, que fue detenido el 29 de junio», declaró Türk. El Alto Comisionado instó a las autoridades a «liberar de inmediato a todas las personas que han sido detenidas arbitrariamente» y a garantizar que todos los detenidos «sean tratados con humanidad y dignidad, de conformidad con las obligaciones de Nicaragua en virtud del derecho internacional de los derechos humanos».
Cuatro detenidos tras una Misa
Según la información recibida por el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (MESENI) de la CIDH, monseñor Mata no fue el único detenido. Junto a él fueron arrestados el presbítero Rigoberto Delgadillo Sánchez, de la parroquia Divino Niño; el párroco Francisco Morales, de la parroquia Cruz del Calvario; y el diácono Wilfredo Arauz Rodríguez, también de la parroquia Cruz del Calvario. La detención se produjo como represalia por presidir una celebración religiosa el domingo 28 de junio en la que se rezó por la Iglesia perseguida en Nicaragua.
Tras la detención, monseñor Mata habría permanecido bajo un régimen de «casa por cárcel». El 4 de julio, el Ministerio del Interior informó de que el obispo se encontraba bajo «indagación», pero, según denuncia la CIDH, hasta la fecha no existe información independiente que permita verificar su paradero ni su estado de salud. La gravedad del caso se acentúa por la edad del prelado y sus condiciones médicas preexistentes: diabetes, problemas de visión y una dolencia cardíaca que le obliga a portar un marcapasos.
Los obispos de Centroamérica han solicitado al régimen que permita que monseñor Mata sea atendido por un médico. La CIDH ha recordado que el obispo emérito es beneficiario de medidas cautelares otorgadas por la propia Comisión, lo que agrava la dimensión jurídica de su detención.
Represalias contra familiares y representante legal
La CIDH denunció además un grave patrón de asedio, hostigamiento y vigilancia contra Jeffer Chavarría, representante de monseñor Mata ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y beneficiario de medidas provisionales otorgadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, así como contra su familia y los familiares del obispo. La Comisión instó al régimen a cesar la persecución contra todos ellos.
La CIDH advirtió de que el ocultamiento de la suerte de los detenidos arbitrarios constituye uno de los patrones más graves de la represión en Nicaragua, utilizado por el régimen para silenciar voces críticas, infundir temor y ejercer control sobre la población. Desde 2025, esta práctica ha resultado en la muerte bajo custodia estatal de Mauricio Petri, Carlos Cárdenas y Brooklyn Rivera, cuyos familiares permanecieron durante semanas o meses sin información sobre su paradero y solo tuvieron certeza de su fallecimiento al momento de la entrega de sus cuerpos, en medio de amenazas e intimidación.
Ortega suprime las elecciones
La intervención de Türk abarcó también la situación política general del país. El Alto Comisionado se refirió al anuncio de Ortega del domingo 19 de julio, durante un acto conmemorativo de los 47 años de la revolución sandinista, en el que declaró que en Nicaragua no habrá más elecciones.
«Hago un llamamiento a las autoridades para que reabran el espacio cívico y restablezcan el estado de derecho. Se debe permitir que las personas de todas las ideologías políticas voten y se presenten a cargos públicos, en consonancia con las obligaciones internacionales del Estado en materia de derechos humanos», afirmó Türk.
Un patrón sistemático contra la Iglesia
La oficina del Alto Comisionado denunció además que, a principios de julio, la dictadura revocó las credenciales de varios abogados sin fundamento legal ni explicación oficial, mientras al menos 46 personas permanecen detenidas arbitrariamente por motivos políticos. A ello se suma que el partido de gobierno controla la Asamblea Nacional, los municipios y los consejos regionales, y que varios territorios indígenas se ven afectados por concesiones mineras y extractivas otorgadas sin consulta ni consentimiento de los pueblos indígenas.
La CIDH enmarcó la persecución de monseñor Mata en un contexto más amplio documentado desde 2018: un patrón sistemático de afectaciones contra obispos, sacerdotes, religiosos y laicos consistente en actos de vigilancia, restricciones al ejercicio del culto, detenciones arbitrarias, expulsiones del país, privación de la nacionalidad, confiscación de bienes y cierre forzado de congregaciones. La Comisión calificó esta situación como una de las expresiones más severas del cierre del espacio cívico y democrático en Nicaragua.
Türk concluyó que todos estos hechos «agravan aún más las severas restricciones a las libertades fundamentales, el desmantelamiento del espacio cívico y la constante erosión del estado de derecho» en Nicaragua.







