(ACI Prensa/InfoCatólica) Los obispos colombianos invitaron a todos los miembros de la Iglesia a colaborar en la misión de formar sacerdotes «según el corazón de Cristo», para que sean capaces de responder a los desafíos del mundo actual.
Este llamado fue expresado en la «Carta a los seminaristas y equipos de formación de Colombia», publicada el jueves 16 de julio en el sitio web de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC). El documento llega casi una semana después de concluida la 121ª Asamblea Plenaria del Episcopado, que estuvo centrada en el tema «La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera». Para ello, además de los obispos, asistieron 32 invitados especiales con experiencia en los procesos de formación.
En su carta, la CEC agradeció a Dios por «el don de la vocación a la santidad que ha sembrado en el campo de la Iglesia» y que, en el caso de los sacerdotes, «se cultiva, se cuida y se cosecha en los seminarios y casas de formación».
En ese sentido, tras recordar que todos los miembros de la Iglesia están «llamados a colaborar en la misión de formar pastores según el corazón de Cristo», el Episcopado expresó su deseo de que los sacerdotes cuenten con «una formación integral que fortalezca la dimensión humana, espiritual, intelectual y pastoral», «capaz de responder a los desafíos del mundo actual».
«Deseamos que nuestros seminarios sean verdaderas escuelas de comunión y de discipulado misionero; lugares donde se aprenda a amar a la Iglesia, a servir a los pobres, a trabajar en fraternidad y a vivir con alegría la entrega total al Evangelio», añadió.
El Episcopado indicó que «Colombia necesita sacerdotes con estilo sinodal, es decir, profundamente enamorados de Jesucristo, cercanos al pueblo, sensibles al sufrimiento de los pobres, constructores de reconciliación y sembradores de esperanza».
Seminaristas: no tengan miedo de abrir el corazón a Cristo
En la carta, los obispos aseguraron a los seminaristas que la Iglesia reza «por sus necesidades y los acompaña en el camino», por ello los animaron a no tener miedo «de abrir el corazón a Cristo».
«Déjense moldear por Él como el barro en manos del alfarero. Cultiven una profunda vida de oración, el amor a la Eucaristía, la escucha diaria de la Palabra, la fraternidad, el estudio serio y el servicio generoso. Recuerden que todo aquello que hoy se trabaja en la intimidad del corazón se reflejará mañana en la vida de las comunidades que les serán confiadas», afirmaron.
Asimismo, los alentaron a ser «transparentes en su proceso vocacional», pues si Cristo «los llama al sacerdocio encontrarán en Él la plenitud de su vida; y si durante el camino descubren otra vocación, no tengan miedo, porque también allí Dios los llama a la santidad y los espera para hacerlos felices en el amor».
Un llamado también a los equipos de formación
Finalmente, los obispos también se dirigieron a los equipos de formación para agradecerles «por el tiempo ofrecido silenciosamente» y para alentarlos a ser instrumentos formativos a través de «su propio testimonio de vida», pues los seminaristas esperan ver en ellos «hombres y mujeres de Dios, testigos creíbles del Evangelio».
«Que la protección amorosa de María Santísima, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Patrona de Colombia, y de San José, Custodio del Redentor, nos sostengan y acompañen incesantemente, para que la buena obra que Dios ha comenzado en cada uno de nosotros, Él mismo la lleve a feliz término», concluye la carta del Episcopado.







