Monseñor Munilla alerta sobre la desproporción económica y la idolatría que rodean al Mundial
Imagen referencial. Fuente: Pixabay

Reflexión de Mons. Munilla antes de la final entre España y Argentina

Monseñor Munilla alerta sobre la desproporción económica y la idolatría que rodean al Mundial

En su intervención en Radio María España, el obispo de Orihuela-Alicante cuestiona si los hijos de las familias católicas conocen mejor la biografía de los grandes futbolistas que la de San Francisco de Asís o Santa Teresa de Calcuta.

(ACI Prensa/InfoCatólica) El obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla, ofreció una reflexión sobre los valores del deporte y los riesgos de la idolatría en vísperas de la final del Mundial de fútbol 2026, que enfrentaría a España contra Argentina.

Los valores positivos del deporte

Durante su intervención en el programa «Sexto Continente» de Radio María España, el prelado reconoció que «el fútbol posee valores que merecen ser reconocidos» y destacó que la Iglesia «cultiva los valores espirituales del deporte». Señaló que el fútbol une a familias y amigos, crea espacios de convivencia en una sociedad cada vez más individualista, y ofrece la oportunidad de compartir alegrías y decepciones.

El espejo de nuestras contradicciones

Sin embargo, Mons. Munilla advirtió que «precisamente porque el fútbol moviliza tanto el corazón humano, también se convierte en un magnífico espejo de nuestras contradicciones. Porque una cosa es disfrutar del deporte y otra muy distinta convertirlo en una religión».

Observó que la época contemporánea «tiene una curiosa manera de fabricar santos, pero sin santidad», en referencia a la veneración de las estrellas del deporte, particularmente los futbolistas.

Admiración versus idolatría

El obispo reconoció que «no es malo admirar a quien ha desarrollado un talento extraordinario mediante el esfuerzo y el sacrificio», pero instó a formularse la pregunta fundamental: «¿quién ocupa el primer puesto en nuestro corazón?», e indagó «si no hemos sustituido silenciosamente a los santos por los futbolistas».

Enfatizó que los santos guiaron a generaciones cristianas durante siglos como «modelos de humildad, de entrega, de misericordia, de fortaleza, de fidelidad. No eran perfectos, pero señalaban un camino de plenitud humana».

La importancia de los modelos

El prelado planteó una inquietud crucial: «Todos necesitamos modelos, todos necesitamos referencias. Todos terminamos pareciéndonos a aquellos a los que admiramos. Por eso merece la pena preguntarse si nuestros hijos conocen mejor la biografía de los grandes futbolistas que la de San Francisco de Asís, Santa Teresa de Calcuta, San Juan Pablo II o San Carlo Acutis. Sería un drama, claro. No porque haya que elegir entre unos u otros, sino porque los santos nos enseñan el arte de vivir».

Los ídolos son de barro

Advirtió que cuando dirigimos nuestra fascinación hacia ciertos deportistas, «cuando convertimos a alguien en un ídolo, inevitablemente va a acabar decepcionándonos. Los ídolos son siempre de barro». Explicó que «hoy los elevamos hasta el cielo, mañana los destruiremos en las redes sociales, por un penalti fallido, una mala temporada, un error personal, porque la idolatría siempre termina siendo cruel», lo que demuestra «que no estamos realmente amando a las personas, sino utilizando sus éxitos para alimentar nuestras propias emociones».

La desproporción económica

Mons. Munilla también reflexionó sobre «la enorme desproporción económica que rodea al fútbol profesional», señalando que «el mercado suele poner precio a aquello que nosotros convertimos en imprescindible».

Profundizó en el tema: «El problema no es que sea únicamente el dinero. El problema está en el corazón. Porque allí donde ponemos nuestra admiración, allí termina dirigiéndose también nuestro tiempo, nuestra atención, nuestros recursos».

El obispo recordó una frase del Papa Francisco: «¿Gritas un gol y no eres capaz de alabar con esa misma fuerza a Dios?».

Lecciones humanas del deporte

En un plano puramente humano, Mons. Munilla señaló que «no saber perder es una señal de inmadurez. Pero tampoco sabe ganar quien necesita humillar».

Desarrolló este concepto: «La verdadera deportividad consiste en descubrir que el rival no es un enemigo, sino alguien gracias al cual el juego ha sido posible. Solo sabe ganar quien respeta al que ha perdido. Y solo sabe perder quien es capaz de reconocer el mérito del vencedor sin resentimiento».

Solo Dios puede llenar el corazón

El prelado concluyó con una advertencia fundamental: «No confundamos nunca un balón con el sentido de la vida». Y remató su reflexión afirmando: «Un campeonato puede llenar una plaza durante una noche, pero solo Dios puede llenar el corazón para siempre».

12 comentarios

Cruz
Eso porque quiere mitigar importancia a la derrota del proximo domingo.

Pd, obviamente es una pequeña broma, desde el fin del mundo.
18/07/26 4:11 AM
Anónimo
Sota, caballo y rey.

El furgol degeneró en idolatria. Poca gente sabe que la duración de un partido es exactamente igual la cantidad mínima de tiempo que una persona debe rezar semanalmente para cumplir con los requisitos mínimos en justicia para con Dios (15 minutos diarios).
18/07/26 7:53 AM
Tomás Salas
Me parece una reflexión inteligente y acertada. Y lo peor de todo es ese fenómeno refleja a la sociedad actual. La desproporción económica refleja la "desproporción" de valores e intereses.
18/07/26 8:39 AM
Dámaso
Para muchos no hay más Dios que el fútbol.
18/07/26 8:52 AM
Manuel Jesús Cabezas Pérez
Oportuna exhortación.
El corazón se desvía con tanta facilidad.
Gracias.
18/07/26 9:03 AM
Redacción
Anónimo, muchos no lo "saben" porque es una cosa absurda que se ha inventado usted. No existe un número mágico que sea el "mínimo en justicia" de oración. Deje de confundir a los demás lectores, por favor.
18/07/26 9:38 AM
Bea
Redacción lleva toda la razón. Se lo ha inventado el anónimo.

Munilla lleva razón. Es una idolatría tal y como está planteado. Yo defendí lo mismo que dice Munilla en un comentario de otra noticia y me descalificaron rápidamente.

Cualquier actividad que desvié de dios y lo suplante es una idolatría.

Saludos,
18/07/26 12:32 PM
Alvar
El tema está bien elegido, ahora que hay mundial. Sí, la idolatría de las masas al futbol es un hecho, un hecho convenientemente alimentado por los poderes fácticos.
No obstante me parece más preocupante y mayor pecado (por ignorancia culpable) la idolatría de los jerarcas eclesiásticos hacia el sistema de la "democracia" liberal, idolatría al sistema de partidos políticos, que, deriva cada vez más hacia la idolatría de la social "democracia", y la idolatría del socialismo de Estado.
La idolatría en definitiva de un inconcluso Gobierno Mundial totalitario que nos traerá el paraíso terrenal.
Eso es aún peor, señor Munilla.
18/07/26 12:59 PM
Federico Ma.
Gracias, Mons. Munilla.

Parece un "revival" del afecto desmedido a los circenses que ya denunciaba Juvenal hace unos buenos siglos ("panem et circenses").
18/07/26 1:18 PM
Antonio José L.
Redacción, no es una cosa absurda ni inventada; yo sí lo sabía perfectamente. Sepan que fueron los ingleses, inventores del fútbol moderno, quienes, de forma intencionada y malévola, hicieron coincidir la suma de los dos tiempos de 45 minutos más los 15 minutos del descanso (45 X 2 + 15 = 105), con la duración semanal dedicada a la oración para que una persona cumpla con los requisitos mínmos de justicia para con Dios (15 X 7 = 105).

18/07/26 2:19 PM
jandro
Curioso que obispos como Munilla que halban de muchas cosas, hay otras que olvidan hacerlo: Por ejemplo: la invasión migratoria, el bestial aumento de impuestos, la imparable inflación, el sesgo pepero de los medios de la Conferencia Episcopal, la corrupción galopante en los cargos públicos, políticos y funcionarios, etc, etc.
18/07/26 2:47 PM
Antonio José L.
Disculpen, InfoCatólica, entiendo que no me hayan publicado el comentario anterior. Por supuesto, era irónico.
18/07/26 5:18 PM

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