(ACI Prensa/InfoCatólica) A casi un mes de su inicio, la Copa Mundial de Fútbol que se disputa en México, Estados Unidos y Canadá mantiene expectante al mundo entero: de las cuarenta y ocho selecciones que comenzaron el torneo, ya solo quedan dieciséis en carrera tras la disputa de los octavos de final. Sin embargo, a la sombra de este espectáculo, la Iglesia en Argentina ha levantado la voz de alarma ante un fenómeno preocupante que crece al calor del campeonato: las apuestas en línea y la ludopatía que despiertan, sobre todo entre niños y adolescentes.
«Los gritos del mundo»
Recién llegado del Consistorio Ordinario convocado por el Papa León XIV, el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, concedió una entrevista a Cadena 3 en la que insistió en la necesidad de escuchar «los gritos del mundo». En ese contexto se refirió a los jóvenes, que con frecuencia son víctimas «de quienes los usan para la droga, para el narcotráfico o para las apuestas y el juego». El purpurado recordó que la Iglesia en Argentina ya había advertido sobre este peligro y que ahora, con motivo del Mundial, el problema «se ha acrecentado inmensamente», en especial entre los más jóvenes.
Rossi describió con crudeza el modo en que este vicio deforma incluso la sana afición al deporte: «Tenés chicos o jóvenes más preocupados por si meten un gol o si hay un córner, o sea, por la apuesta que hicieron, que por disfrutar del partido. Es triste».
«Cada celular puede transformarse en un casino»
También el obispo de La Rioja, Mons. Dante Braida, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, advirtió sobre los peligros de las apuestas y sus consecuencias para las familias. «Cada celular puede transformarse en un casino», alertó, al referirse a la facilidad con que los menores acceden a las plataformas de juego. Según una encuesta de la Cruz Roja que citó el prelado, el 83 % de los adolescentes que apuestan lo hacen a través de billeteras virtuales, y seis de cada diez no son capaces de distinguir una plataforma legal de una ilegal.
La mayoría de ellos, subrayó, llega al mundo de las apuestas empujada por la publicidad. Aunque la FIFA aplica en el torneo una política de «recinto limpio» que elimina de los estadios los anuncios de casas de apuestas, en Argentina, durante las pausas de hidratación y los entretiempos, la publicidad televisiva del juego se repite una y otra vez. Por ello, el obispo pidió a quienes ocupan cargos de autoridad que puedan «hacer mucho más para poner límites y acompañar procesos de cambio», y extendió la convocatoria a padres, educadores, catequistas y comunidades parroquiales para que promuevan ámbitos de diálogo y contención.
Un peligro que cabe en el bolsillo
El prelado lamentó que hoy «los casinos ya no están sólo alrededor de la plaza, sino en los bolsillos de los chicos», y, recordando las enseñanzas del Papa León XIV, aseguró que el desarrollo tecnológico solo puede considerarse verdadero progreso cuando está al servicio de la persona y de su dignidad. El mensaje episcopal, difundido mientras se disputan los octavos de final del torneo, constituye una llamada a proteger a la infancia y a la juventud frente a una cultura del juego que explota su vulnerabilidad y amenaza la salud de las familias.







