(kath.net/InfoCatólica) El obispo de Oslo, Mons. Fredrik Hansen, ha salido al paso de la crisis abierta por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X con una respuesta netamente pastoral. En una carta dirigida a los fieles de su diócesis, advierte con seriedad de las consecuencias canónicas de las recientes consagraciones episcopales ilícitas y, al mismo tiempo, tiende la mano a los católicos apegados a la liturgia tradicional, a quienes promete ampliar la oferta lícita de la Santa Misa según el rito antiguo si existe demanda.
Las graves consecuencias del cisma
En su declaración del 3 de julio, el obispo se refirió a los hechos ocurridos el 1 de julio en Écône, en Suiza, donde cuatro sacerdotes de la Fraternidad fueron consagrados obispos sin mandato pontificio. Según Hansen, tanto los dos obispos consagrantes como los cuatro nuevos se separaron a sí mismos de la comunión eclesial y de la unidad con el Papa, incurriendo en la más grave de las sanciones eclesiásticas: la excomunión latae sententiae.
El prelado recordó además que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en una nota, calificó las consagraciones de acto cismático. Como consecuencia directa de esta situación, subrayó, los sacerdotes de la Fraternidad ya no pueden administrar válidamente la absolución sacramental en la confesión, lo que compromete de raíz la vida sacramental de quienes acuden a ellos.
«Días difíciles y dolorosos»
Consciente del desconcierto de muchos fieles, el obispo quiso dirigirse a ellos con cercanía: «Comprendo que estos son días difíciles y dolorosos para ustedes. Quizás se sienten desgarrados y atónitos ante lo sucedido». Lejos de reprochar su amor a la liturgia tradicional, Hansen manifestó que comprende su deseo de la Misa de siempre y los animó a permanecer firmemente unidos al Santo Padre y al obispo local, evitando participar en las actividades de la Fraternidad ya separada de la comunión.
De cara al futuro, el obispo asumió un compromiso concreto: «Si existe demanda y sirve al bien de la Iglesia y de las almas, la ampliaré», dijo en referencia a esta forma de la Misa. Las celebraciones dominicales habituales en el rito clásico continuarán ofreciéndose en la iglesia de San José, en Oslo. Su gesto contrasta abiertamente con la vía de las prohibiciones y restricciones, y demuestra que el aprecio por la liturgia tradicional y la fidelidad a Roma no solo no se contraponen, sino que pueden reforzarse mutuamente en beneficio de las almas.







