(NCRegister/InfoCatólica) El obispo de Yola, Mons. Stephen Dami Mamza, ha señalado que la incapacidad de Nigeria para derrotar al terrorismo que asola el país no obedece a la falta de recursos militares, sino a la ausencia de voluntad política. En un país que sigue sumido en la inseguridad y que ha visto morir a miles de personas, muchas de ellas cristianas, el prelado responsabilizó directamente a la clase dirigente de la sangría que padece la población.
Medios de sobra, pero «no hay voluntad»
El obispo recordó que Nigeria dispone de capacidades militares suficientes —por tierra y por aire— para hacer frente a la insurgencia, y que, pese a ello, la violencia no cesa. «En los desafíos de seguridad que enfrentamos, todos sabemos que el gobierno no es serio», afirmó. A su juicio, resulta incomprensible que un Estado capaz de intervenir con eficacia más allá de sus fronteras se muestre incapaz de proteger a sus propios ciudadanos: «El Ejército Nigeriano ha resuelto problemas en diferentes países africanos… Pero no hay voluntad, no hay seriedad».
Mons. Mamza rechazó de plano cualquier intento de las autoridades de desentenderse de lo que ocurre: «No puedes decir que el gobierno no tiene responsabilidad en lo que sucede». Y denunció que la seguridad, en lugar de abordarse como una cuestión de vida o muerte, se ha convertido en arma arrojadiza entre los partidos: «Tanto el gobierno como la oposición politizan los temas de seguridad». Unos y otros, vino a decir, anteponen el cálculo político al deber elemental de defender la vida de los inocentes.
«Responsable ante Dios»
El prelado quiso situar la cuestión en su verdadera dimensión, que no es solo política sino moral. Advirtió que, aunque la justicia de los hombres pueda corromperse, la justicia de Dios permanece infalible, y que ante ella habrán de comparecer quienes tienen en sus manos la protección del pueblo. «Nuestro gobierno será responsable ante Dios por la pérdida de vidas en Nigeria», sentenció.
Las declaraciones del obispo de Yola se produjeron durante una reunión de la Organización Católica de Hombres de la provincia eclesiástica de Jos, celebrada el 7 de julio. Sus palabras se suman al clamor de numerosos pastores nigerianos que, desde hace años, denuncian la indefensión en que se deja a las comunidades cristianas frente a los ataques yihadistas y las milicias armadas, en uno de los países más peligrosos del mundo para quienes profesan la fe en Cristo.







