El Papa aprueba catorce enmiendas a la Carta Constitucional y al Código de la Orden de Malta
© Orden de Malta

Corrigen y matizan algunos aspectos de lo promulgado por Franciso

El Papa aprueba catorce enmiendas a la Carta Constitucional y al Código de la Orden de Malta

El primer acto legislativo de León XIV sobre la Orden de Malta marca un cambio de tono: tras una década de intervención extraordinaria, las reformas surgieron a petición del propio Gran Maestre.

(Zenit/InfoCatólica) La primera intervención legislativa de León XIV sobre la Soberana Orden Militar de Malta no amplía el control vaticano, sino que refuerza los equilibrios internos de la institución tras una década de crisis institucional. Según informa Zenit, el Papa aprobó el pasado abril un Rescriptum ex Audientia Sanctissimi, firmado por el Cardenal Gianfranco Ghirlanda, que revisa catorce disposiciones: cinco artículos de la Carta Constitucional y nueve del Código Melitense del papado anterior.

Las enmiendas no reescriben el marco constitucional promulgado en 2022 por Francisco, sino que corrigen y matizan aspectos concretos de gobernanza, supervisión interna y formación religiosa.

Límites de mandato y reparto de poder

Entre las novedades más relevantes destaca la introducción de límites de mandato fijos para los cargos más altos de la Orden: seis años de duración, con un máximo de dos mandatos consecutivos. La misma restricción se aplica a los representantes de la Segunda y Tercera Clase que integran los consejos de gobierno, con el objetivo de garantizar la renovación periódica en la institución.

Las reformas modifican también el equilibrio de poder interno. Según recoge Zenit, las decisiones relativas al establecimiento de Prioratos, Subprioratos y Asociaciones, así como la aprobación de sus estatutos, ya no dependerán exclusivamente de la iniciativa del Gran Maestre, sino que requerirán el consentimiento conjunto del Consejo de Profesos y del Consejo Soberano. Si ambos órganos no alcanzan un acuerdo, el Gran Maestre no podrá proceder.

Asimismo, se ajusta el proceso de admisión al Aspirantado, cuya decisión final corresponderá al Gran Maestre con el consentimiento del Consejo de Profesos. Se actualizan igualmente las normas sobre ejercicios espirituales, que distinguirán los requisitos de retiro según la vocación y las responsabilidades de cada miembro, con duraciones de entre tres y ocho días.

Una década de crisis como telón de fondo

Las enmiendas se comprenden mejor a la luz de uno de los períodos más turbulentos de la historia moderna de la Orden. La crisis constitucional estalló a finales de 2016 con la destitución del Gran Canciller Albrecht von Boeselager, una disputa que derivó en un enfrentamiento directo entre la jerarquía de la Orden y Francisco. En enero de 2017, el Gran Maestre Fra' Matthew Festing renunció a petición del Papa tras oponerse a una investigación vaticana, alegando que la soberanía de la Orden debía protegerla de la injerencia externa.

La Santa Sede respondió nombrando un Delegado Especial con poderes extraordinarios (primero el Cardenal Angelo Becciu y luego el Cardenal Silvano Maria Tomasi, asistidos por el propio Ghirlanda). Durante años, el Vaticano ejerció una supervisión sin precedentes que culminó en septiembre de 2022, cuando Francisco promulgó personalmente una nueva Carta Constitucional y el Código Melitense, disolvió el Consejo Soberano, revocó los cargos principales y nombró un órgano de gobierno interino.

Aquella reforma reafirmó un principio reconocido en el derecho canónico: aunque la Orden goza de personalidad jurídica internacional y mantiene relaciones diplomáticas con más de cien Estados, sigue siendo ante todo una orden religiosa sujeta a la autoridad espiritual de la Santa Sede. El Vaticano invocó las conclusiones del Tribunal Cardenalicio de 1953, establecido bajo Pío XII, que sostenía que las prerrogativas soberanas de la Orden son funcionales, no equivalentes a las de un Estado plenamente soberano.

Un retorno a la gobernanza ordinaria

La elección de Fra' John Dunlap como Gran Maestre en mayo de 2023 abrió una fase más estable. Con la conclusión del mandato del Delegado Especial y el posterior nombramiento de Ghirlanda como Cardenal Patrono, la gobernanza regresó a los cauces habituales.

Es en este contexto donde el rescriptum de León XIV cobra mayor significado. Según señala Zenit, el nuevo Papa ha adoptado plenamente el marco constitucional heredado de su predecesor: las enmiendas fueron aprobadas in forma specifica, lo que confirma que la ley fundamental de la Orden sigue requiriendo aprobación papal para cualquier modificación.

Sin embargo, ninguna de las catorce enmiendas amplía la autoridad del Vaticano, del Cardenal Patrono ni del Papa sobre la administración interna de la Orden. Las revisiones redistribuyen responsabilidades entre los propios órganos de gobierno en lugar de transferir autoridad adicional a Roma. Igualmente revelador resulta el proceso: a diferencia de las intervenciones extraordinarias de la década anterior, las enmiendas surgieron de una solicitud del Gran Maestre, fueron examinadas por el Cardenal Patrono y ratificadas por el Papa, una secuencia que apunta a un retorno a la gobernanza constitucional regular.

La Soberana Orden Militar de Malta, fundada en Jerusalén hace unos novecientos años, combina hoy su vocación religiosa con una de las mayores redes humanitarias del mundo, con presencia en más de 120 países. Su singular doble identidad como orden religiosa y entidad soberana bajo el derecho internacional ha exigido siempre un delicado equilibrio entre autonomía y supervisión eclesiástica. El primer acto legislativo de León XIV respecto a la Orden parece indicar un enfoque discreto: preservar la estructura constitucional establecida tras la crisis, otorgando a la institución mayor responsabilidad en la gestión de su vida interna.

3 comentarios

Geosio
Parece que se limita el poder del Gran Mestre, ¿también se trata de sinodalidad?
7/07/26 10:38 PM
Maldan
Geosio, el poder del Gran Maestre en la Orden siempre ha estado limitado. La reforma impuesta por Francisco abrió la posibilidad de que el cargo fuera asumido por un caballero sin nobleza de sangre (como es el caso actualmente), y de que no fuera vitalicio.

Por otra parte reforzó y confirmó la necesidad de que la Orden sea gobernada por los religiosos, e impulsó el fomento de las vocaciones.

Estos dos últimos puntos estaban especialmente amenazados por el bando laicista, encabezado por la asociación alemana, con no poco apoyo de la española.

Pese a sus virtudes, la carta constitucional era un borrador elevado a definitivo, con bastantes puntos de mejora. El Papa León ha modificado algunos aspectos que requerían aclaración tras estos años de rodaje.
8/07/26 8:48 AM
Dámaso
Como buen amigo del comunismo,la nobleza no le gustaba mucho a Bergoglio.
8/07/26 9:14 AM

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