(InfoCatólica) León XIV se trasladó el pasado domingo 5 de julio al Palacio Apostólico de Castel Gandolfo para pasar tres semanas de vacaciones estivales, hasta el 27 de julio, en la residencia histórica que Francisco convirtió en museo y nunca utilizó como lugar de descanso. El Papa recupera así una tradición centenaria que este año coincide con el cuarto centenario de la presencia pontificia en la localidad de los Montes Albanos.
De museo a residencia: la decisión de revertir el gesto de Francisco
A diferencia de su predecesor, que desde el inicio de su pontificado renunció tanto al apartamento del Palacio Apostólico vaticano como a la residencia veraniega de Castel Gandolfo, León XIV ha optado por recuperar el uso de ambos espacios. En marzo se instaló en el Palacio Apostólico junto a la plaza de San Pedro, tras meses de obras de modernización, y ahora regresa a las estancias que ocuparon Juan Pablo II y Benedicto XVI en el pueblo de unos 8.000 habitantes situado a unos 25 kilómetros al sureste de Roma, sobre el lago Albano.
Francisco abrió al público las dependencias pontificias en 2016, convirtiendo el palacio en un museo gestionado por los Museos Vaticanos. También impulsó en los jardines el proyecto Borgo Laudato si', un espacio de 55 hectáreas dedicado a la ecología integral y la educación ambiental. El museo permanecerá cerrado durante la estancia del Papa, pero el Borgo Laudato si' seguirá abierto al público en su horario habitual.
«Estoy muy feliz de estar aquí entre ustedes»
Nada más llegar a Castel Gandolfo, León XIV se dirigió a los presentes desde el balcón del palacio. «¡Buenas tardes, buenas tardes, Castel Gandolfo! Gracias. Estoy muy feliz de estar aquí entre ustedes, de poder pasar las próximas semanas descansando un poco, rezando un poco, leyendo un poco y, esperemos, haciendo un poco de deporte aquí, en Castel Gandolfo. ¡Este encuentro es siempre un momento importante!», recoge Vatican News.
El párroco de la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva, el salesiano polaco Tadeusz Rozmus, reconoció en declaraciones a Vatican News que el saludo personal del Papa a la parroquia desde el balcón fue «una enorme sorpresa». «Lo interpreté como un reconocimiento a nuestra parroquia pontificia. Fue un gesto hermoso del Santo Padre hacia toda nuestra comunidad», señaló.
Un año de presencia regular
Aunque la estancia prolongada es novedad, León XIV forma parte del paisaje de Castel Gandolfo desde hace un año. Prácticamente cada martes se desplazaba a Villa Barberini para descansar, practicar deporte en la piscina o la pista de tenis, y montar a caballo. Sus dos caballos blancos, Proton y Rosso, permanecen al cuidado del padre Manuel Dorantes, responsable de las instalaciones.
Las visitas semanales generaban cada martes por la tarde una escena recurrente ante Villa Barberini: periodistas, vecinos y carabinieri se agolpaban en la transitada carretera de acceso, una situación que las fuerzas de seguridad consideraban difícilmente sostenible. El traslado al Palacio Apostólico, en el centro del pueblo, ofrece un entorno más ordenado para la presencia pontificia.
El padre Rozmus recordó también la relación forjada a lo largo del año. «Como párroco tuve la posibilidad de intercambiar unas palabras con el Santo Padre, transmitirle diversas informaciones o simplemente saludarlo. Fueron momentos muy hermosos en los que se percibía su cercanía paternal», explicó a Vatican News.
Un recuerdo que perdura: la misa y el cáliz
El salesiano evocó con especial emoción la primera misa que León XIV celebró en la iglesia parroquial de Santo Tomás de Villanueva el 13 de julio de 2025, durante sus primeras vacaciones. El templo no pudo acoger a todos los fieles que deseaban participar en la liturgia. En aquella ocasión, el Papa entregó a la parroquia un cáliz litúrgico. «Pude recibirlo de sus manos en nombre de toda la comunidad y agradecerle el gesto. Será uno de los momentos más importantes de mi vida sacerdotal», afirmó.
Cuatro siglos de tradición pontificia
Las vacaciones de este año se enmarcan en un aniversario singular: en 2026 se cumplen 400 años desde que Urbano VIII comenzó a utilizar la residencia de Castel Gandolfo como lugar de retiro estival en 1626. El padre Rozmus indicó que la diócesis, el ayuntamiento y la parroquia preparan conjuntamente los actos conmemorativos del jubileo.
La llegada del Papa ha devuelto a los vecinos recuerdos de otros pontificados. «Vi ayer a personas con lágrimas en los ojos. Muchos volvían a la memoria de su infancia, cuando los papas venían regularmente a Castel Gandolfo. Se mencionaba muy a menudo a san Juan Pablo II. Los habitantes dicen simplemente: "era nuestro Papa"», relató el párroco.
Durante las tres semanas de estancia, todas las audiencias, incluidas las privadas, quedan suspendidas. Solo está confirmada la oración del Ángelus dominical con los peregrinos y vecinos. En sus vacaciones de julio de 2025, León XIV recibió en Villa Barberini al presidente ucraniano Volodímir Zelenski.







