(InfoCatólica) Lo importante no son los números, ya lo sabemos. Cristo creo su Iglesia con doce apóstoles y un puñado de discípulos, y Hernán Cortés se lanzó a conquistar un continente con trece hombres. Los números, sin embargo, tienen su papel para ayudarnos a comprender la realidad.
En la reciente crisis lefebvriana se han discutido cosas mucho más importantes que los números, como la naturaleza de la Iglesia, la autoridad del Papa, la interpretación de la Tradición o la liturgia. Aun así, las cifras tienen, como siempre, su papel y los defensores de la FSSPX a menudo ofrecen los números como uno de sus argumentos (más o menos cristianizado, hablando de los frutos buenos que da un árbol bueno, según la expresión evangélica).
Según los datos de la propia FSSPX, en 2025 la Fraternidad contaba con 2 obispos (ahora 6), 733 sacerdotes y 264 seminaristas, además de 145 religiosos y 250 religiosas. Se organizan en 184 casas y 798 lugares donde se celebra la Misa (muchos de los cuales pueden ser de frecuencia inferior a la semanal).
El número de sacerdotes es significativo, aunque considerablemente inferior al de una diócesis grande (la archidiócesis de Madrid, por ejemplo, tiene unos 1.500 sacerdotes). Lo que más llama la atención, sin embargo, es el alto número de seminaristas, que puede indicar un fuerte crecimiento o una consideración muy amplia de lo que es un «seminarista» o, probablemente, ambas cosas.
En cuanto a los países, los dos grandes feudos de la FSSPX son Estados Unidos y Francia, de los que provienen la mayoría de los sacerdotes y seminaristas. Después, a gran distancia, se encuentran Alemania, Suiza, Polonia y Argentina, aunque la Fraternidad está presente en total en más de 70 países.
Al margen de los datos sobre sacerdotes, religiosos y seminaristas, que son más fáciles de recopilar, la gran pregunta es la del número de laicos. Repetidamente se ha afirmado que la FSSPX cuenta con seiscientos mil o incluso un millón de fieles. Esto se usa no solo como muestra de los frutos de la Fraternidad, sino como argumento contra las excomuniones latae sententiae que podrían sufrir los laicos que se adhieren al cisma lefebvriano: ¿cómo van a estar excomulgados un millón de fieles? Incluso algunos han hablado, de forma completamente ahistórica, de la «mayor excomunión de la historia».
La propia FSSPX habla de seiscientos mil fieles en su sitio web, de los cuales cien mil vivirían en Francia. Curiosamente, esa cifra está avalada, según The Pillar, por un comentario que hizo el difunto cardenal Castrillón Hoyos a los obispos hispanoamericanos en 2007, en el que mencionó a «seiscientos mil fieles» en todo el mundo. Parece, una estimación a grandes rasgos, originada quizá en un «almanaque» francés, pero es la cifra que repiten la propia FSSPX y también algunos medios como la BBC.
The Spectator, en cambio, ha preferido la cifra más efectista de un millón de laicos, mientras que otro periódico inglés, The Guardian, han dado estimaciones bastante menores, en torno a los ciento cincuenta o doscientos mil seguidores.
Por su parte, el portal tradicionalista Rorate Coeli ha estudiado la cuestión y ha concluido que las cifras reales son aún más reducidas. Para llegar a esta estimación ha tenido en cuenta que Estados Unidos es actualmente el mayor distrito de la FSSPX en el mundo, a la vez que el lugar donde hay cifras más concretas. En 2019 se hizo un recuento que arrojó el número de 25.000 fieles estadounidenses. Francia es el único distrito comparable (con menor importancia actual, pero más tradición de presencia lefebvriana), por lo que probablemente tenga un número similar de fieles, otros 25.000. Finalmente, los distritos restantes, en total, podrían considerarse equivalentes a la suma de los dos primeros, lo que arrojaría, a grandes rasgos, la cifra total de cien mil fieles vinculados a la FSSPX.
Todo queda, pues, en una guerra de estimaciones, de la que difícilmente se pueden sacar conclusiones (más allá de desestimar las cifras más exageradas de un millón de fieles). En cualquier caso, para la Iglesia, cualquier número es importante, ya que se trata de hijos de Dios, por los que Cristo derramó su sangre.







