(LifeNews/InfoCatólica) Se ha presentado en ambas cámaras del Congreso de los Estados Unidos una legislación para proteger a los niños del brutal procedimiento de aborto del segundo trimestre conocido como dilatación y evacuación (D&E). Por terrible que suene, la verdadera naturaleza del procedimiento es aún peor: los niños vivos en el vientre materno son literalmente despedazados miembro a miembro y extraídos por partes.
A lo largo de los años se ha presentado legislación para prohibir este horrendo procedimiento, pero la historia se repite: los proyectos los introduce un republicano en la Cámara o el Senado, y después son remitidos a comisiones donde languidecen hasta que ese Congreso concluye su periodo.
Quizás este año pueda ser distinto. En abril, la representante republicana Kat Cammack, de Florida, presentó la H.R. 8603, la Ley contra el Aborto por Descuartizamiento de 2026. La semana pasada, los senadores Cindy Hyde-Smith, de Misisipi, y Mike Rounds, de Dakota del Sur, presentaron legislación complementaria en el Senado, la S 4880. El proyecto cuenta con diez copatrocinadores.
El paso que faltaba desde el aborto por nacimiento parcial
Desde que nuestra nación aprobó, y el Tribunal Supremo confirmó, la prohibición del aborto por nacimiento parcial hace veinte años, venimos diciendo que el siguiente paso es proteger a los niños del aborto por descuartizamiento.
Estas medidas cuentan con el sólido apoyo de nuestros conciudadanos, un apoyo que solo se hace más fuerte cuando observamos realmente lo que el aborto hace a un niño en el vientre. El aborto no borra mágicamente un embarazo: mata violentamente a un bebé.
El manual médico Abortion Practice, de Warren Hern, describe este tipo de aborto en términos gráficos —y exactos—: «El procedimiento cambia significativamente a las 21 semanas, porque los tejidos fetales se vuelven mucho más cohesivos y difíciles de desmembrar (…). Puede ser necesaria una tijera larga y curva de Mayo para decapitar y desmembrar al feto».
Una palabra que los abortistas se niegan a pronunciar
Los defensores del aborto saben lo que es un aborto por descuartizamiento, pero nunca usarán la palabra. Cuando el Senado de Kansas debatía una prohibición estatal hace más de una década, dos demócratas proabortistas hablaron en contra, pero ninguno mencionó el método de descuartizamiento que la ley prohíbe. Y un comunicado de prensa de Planned Parenthood de Kansas y del centro de Misuri ni siquiera pudo mencionar el nombre del proyecto de ley al que se oponía, para evitar que la gente viera la palabra «descuartizamiento».
En 2015 tuve la satisfacción de ser invitado a Kansas por el entonces gobernador Sam Brownback para estar a su lado mientras firmaba la primera ley del país que protegía a los niños de este procedimiento. Pero, trágicamente, la aplicación de la ley quedó bloqueada por demandas judiciales y, en 2024, el Tribunal Supremo de Kansas dictaminó que la ley violaba la constitución estatal y bloqueó de forma permanente su aplicación.
Otros nueve estados sí lograron promulgar leyes que protegen a los niños del descuartizamiento. Ahora es el momento de una ley federal. Es hora de poner fin a esta violencia y de desafiar a los partidarios del aborto a describir aquello que defienden.
Pido a los lectores que llamen a sus representantes y senadores para hacerles saber que quieren ver la Ley contra el Aborto por Descuartizamiento de 2026 llevada al pleno para su votación en ambas cámaras, y que esperan que se apruebe. Frank Pavone es director nacional de Sacerdotes por la Vida.








