«Estamos hechos para la verdad y para el bien»: León XIV reivindica el lema de Ruini frente al relativismo
Misa exequial Cardenal Ruini | © VaticanMedia

Cita el testamento espiritual de Ruini y su vínculo con San Juan Pablo II

«Estamos hechos para la verdad y para el bien»: León XIV reivindica el lema de Ruini frente al relativismo

El Papa despidió al cardenal Ruini evocando su testamento espiritual y su cercanía con San Juan Pablo II. León XIV advirtió contra las «visiones totalmente fluidas de la realidad» en una homilía cargada de referencias doctrinales.

(InfoCatólica) León XIV presidió esta tarde, 18 de junio, la misa de exequias del cardenal Camillo Ruini en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro. El purpurado, vicario general emérito del Papa para la Diócesis de Roma y arcipreste emérito de la Basílica de San Juan de Letrán, falleció el pasado martes 16 de junio a los 95 años. En su homilía, el Pontífice lo describió como «pastor sabio y solícito del rebaño de Cristo», capaz de desempeñar «con la misma dedicación tanto los encargos más humildes como aquellos más cargados de responsabilidad».

La celebración litúrgica, concelebrada por cardenales, arzobispos y obispos, sirvió al Papa para trazar el retrato de un hombre de Iglesia que durante décadas fue referencia del catolicismo italiano. Ruini presidió la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) durante aproximadamente diecisiete años (1991-2007) y ejerció como vicario del Santo Padre para la Diócesis de Roma entre 1991 y 2008. León XIV subrayó que el cardenal «supo guiar al Pueblo de Dios y a los hermanos en el episcopado en momentos importantes y delicados, afrontando con entusiasmo, discernimiento y valentía múltiples desafíos».

Un legado de intuiciones e iniciativas

El Papa recordó con gratitud las intuiciones e iniciativas que «han dejado una huella profunda en el camino de la comunidad eclesial y también de la civil». Mencionó expresamente el «Proyecto Cultural», el impulso a la contribución del mundo católico en los más diversos ámbitos de la vida religiosa, civil y política italiana, así como la gran labor del Sínodo diocesano de Roma y su aplicación, y la presencia «activa y dialogante» de Ruini en los distintos niveles de la vida de la Iglesia y de la sociedad.

El Pontífice se apoyó en las lecturas litúrgicas del día para iluminar la figura del difunto. De la Carta a los Romanos, evocó las palabras de San Pablo: «Ni muerte ni vida, ni ángeles ni principados, ni presente ni futuro, ni potencias, ni altura ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá jamás separarnos del amor de Dios» (Rm 8,38-39). León XIV señaló que esta verdad animó también al cardenal en su ministerio, y que en la «invencible caridad del Señor» y en la «respuesta de fe» a ese don hay que buscar la raíz de la fortaleza con que afrontó las múltiples vicisitudes de su servicio.

La oración como recurso constante

El Papa citó el testamento espiritual del cardenal, en el que Ruini escribió, refiriéndose a las personas con las que compartió su ministerio: «De ellas he recibido no menos de lo que he intentado dar». León XIV consideró que estas palabras «pueden ayudarnos también a nosotros a vivir nuestras responsabilidades y nuestros diversos servicios con la misma humildad y con la misma confianza en Dios».

El Pontífice destacó asimismo que el propio cardenal atestiguó que uno de los recursos que más le acompañaron a lo largo de su vida, desde la infancia, fue la oración: «sencilla, sentida, fresca en los años más tiernos y luego madurada con el tiempo, hasta la estación de la fragilidad y la enfermedad».

Del Evangelio de San Juan, en el que Jesús ruega al Padre que «los que me has dado estén también ellos conmigo donde yo estoy» (Jn 17,24), el Papa extrajo la clave de una existencia «dedicada al bien de los hermanos y vivida en la búsqueda constante de los designios de Dios». De nuevo acudió al testamento espiritual del purpurado: «Espero, Señor, haber obrado no por intereses personales, sino por los objetivos que me eran confiados y que compartía de corazón».

A la sombra de los santos

León XIV recordó que Ruini tuvo la gracia de conocer personalmente y trabajar con «algunos grandes santos de los tiempos recientes, como San Pablo VI y San Juan Pablo II». En particular, el cardenal escribió sobre su relación con Juan Pablo II: «En Giovanni Paolo II he experimentado tu presencia, Señor, he podido tocar con la mano la unión en la oración, la inseparabilidad de oración, vida y apostolado, el valor de la fe que guía la historia, la capacidad de amar y de perdonar». El Papa consideró que del ejemplo de unidad de vida del gran Pontífice polaco, Ruini «supo extraer tanto», hasta el punto de que «podemos encontrar también en él muchos de los rasgos con que describe al Santo Papa».

La verdad frente al relativismo

El Pontífice dedicó la parte final de su homilía al lema episcopal del cardenal, tomado del Evangelio de San Juan: Veritas liberabit nos, «La verdad nos hará libres» (cfr. Jn 8,32). León XIV afirmó que estas palabras «resumen la profunda concepción de persona y de libertad que Cristo nos ha revelado y que la Iglesia enseña: estamos hechos para la verdad y para el bien, y solo en esto encontramos unidad, paz y plena realización, en la vida terrena y para la eternidad». El Papa advirtió de que este mensaje resulta «particularmente significativo para nuestro tiempo, en el que se puede estar desorientado por derivas relativistas y por visiones totalmente fluidas de la realidad y del hombre».

Mirando a la vida del cardenal, a «cómo vivió y cómo dejó este mundo», el Pontífice invitó a reconocer «un signo de la fuerza y de la solidez con que el hombre crece y madura cuando encuentra en la Verdad que viene de Dios el centro y el eje de su propia existencia».

León XIV concluyó agradeciendo a quienes acompañaron, secundaron y sostuvieron al cardenal durante su servicio pastoral y, especialmente, en los años de la vejez y la enfermedad, con «devota dedicación».

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