(InfoCatólica) La Asociación de Mujeres Católicas de Alemania (Katholische Frauengemeinschaft Deutschlands, kfd), la mayor organización de mujeres católicas del país con 265.000 asociadas, aprobó en su asamblea federal celebrada en Maguncia un documento de posición sobre el artículo 218 del Código Penal alemán en el que exige, entre otras medidas, que los hospitales de titularidad católica practiquen abortos. La iniciativa católica Maria 1.0 ha respondido con un rechazo frontal del texto.
Hace unos días trascendía que los obispos alemanes estaban de visita en Francia para ver qué se estaba haciedo para que hubiese tantos bautizos de adultos, quizá deberían limpiar primero su propia casa. Como dice Maria 1.0 «debería, por honestidad intelectual, dejar de llamarse católica»
Un documento que cuestiona la protección penal del no nacido
El documento, titulado Zwischen Lebensschutz und Selbstbestimmung («Entre la protección de la vida y la autodeterminación»), fue aprobado por amplia mayoría tras un proceso interno de dos años. Además de la exigencia sobre los hospitales católicos, el texto reclama anticonceptivos gratuitos para toda la población, la cobertura del aborto por las aseguradoras sanitarias y la creación de un referente de educación sexual en cada diócesis. El documento sitúa el derecho a la vida del no nacido en un supuesto «campo de tensión» con la autodeterminación de la mujer y presenta las posiciones a favor y en contra de la penalización del aborto como opciones legítimas dentro del asociacionismo católico.
Maria 1.0, iniciativa de mujeres católicas fundada en 2019 bajo el lema «María no necesita actualización» (Maria braucht kein Update) y dirigida por Clara Steinbrecher, ha publicado una respuesta en la que sostiene que el documento «solo puede ser rechazado de la forma más decidida por cualquier católico y por cualquier persona de buena voluntad». La iniciativa, que cuenta con varios miles de adherentes y se presenta como defensora de la doctrina tradicional de la Iglesia frente a las corrientes reformistas del catolicismo alemán, ha desmenuzado el texto de la kfd punto por punto.
«La vida humana es sagrada desde la concepción»
Maria 1.0 argumenta que en la cuestión del aborto no cabe un pluralismo legítimo, porque «la muerte directa de un ser humano inocente es, por definición, un asesinato». La fe católica, sostiene la iniciativa, enseña con claridad que la vida humana es sagrada desde la concepción, indisponible y merecedora de la máxima protección. En un conflicto durante el embarazo, prosigue, no se enfrentan dos intereses equivalentes, pues la vida humana es un bien incomparablemente superior a cualquier proyecto o planificación vital.
La iniciativa critica también la terminología empleada por la kfd. El documento de posición se refiere al ser humano en el seno materno como «vida no nacida» (ungeborenes Leben), una expresión que Maria 1.0 califica de absurda por su falta de precisión: «"Vida no nacida" es también el embrión de una marta», señala, y recuerda que se trata de una persona no nacida, dotada de alma racional desde su concepción, cuya dignidad no depende de haber nacido o no.
La jerarquía de bienes morales según la teología católica
La respuesta de Maria 1.0 presenta un orden de bienes según la teología moral clásica para desmontar la equiparación entre el derecho a la vida y la autodeterminación. Según este orden, el bien supremo es la honra de Dios, que prohíbe sacrificar la vida de un inocente a ningún supuesto derecho de autodeterminación. Le sigue la salvación del alma propia (el aborto, argumenta, es objetivamente pecado mortal) y después la salvación del prójimo. Solo a continuación se sitúa la vida física propia, y en último lugar la planificación vital.
Maria 1.0 admite que, en determinadas circunstancias, es posible aceptar la muerte de otra persona como efecto secundario de un tratamiento necesario para salvar la propia vida (por ejemplo, medicamentos cuyo efecto secundario cause la muerte del no nacido), pero subraya que incluso en ese supuesto la eliminación directa de un inocente no está jamás justificada. La iniciativa recuerda además que la inmensa mayoría de los abortos no se practican por riesgo vital de la madre, sino por razones de planificación de vida.
«Un verband que no puede llamarse católico»
Maria 1.0 rechaza de plano que un asociacionismo católico pueda dejar abierta la cuestión de si la protección penal de los no nacidos es necesaria. El documento de la kfd, señala, presenta a los partidarios de mantener el statu quo legal y a quienes desean eliminar completamente el aborto del derecho penal como posiciones igualmente legítimas dentro del asociacionismo, sin contemplar en ningún momento la posibilidad de un endurecimiento de la legislación. Por ello, sostiene Maria 1.0, la kfd «debería, por honestidad intelectual, dejar de llamarse católica».
La iniciativa reconoce que el documento menciona la posibilidad de ofrecer ayuda concreta a las madres en dificultades, tanto material como psicológica, como alternativa al aborto. Sin embargo, argumenta que esta oferta no puede excluir el tratamiento penal: «Si todo el mundo cumpliera el mandamiento de Dios, no haría falta un código penal. Pero no vivimos en el paraíso, y por eso el Estado debe proteger bienes tan elevados como la vida humana por vía penal».
La conciencia individual y la doctrina de la Iglesia
Uno de los puntos más desarrollados de la respuesta se refiere al recurso que hace la kfd a la conciencia individual en el contexto de la moral católica. Maria 1.0 sostiene que la presentación del documento es «tan incompleta que resulta casi falsa», porque la implicación subyacente es que la conciencia personal puede prevalecer sobre la enseñanza moral de la Iglesia. Según la iniciativa, la conciencia es la instancia de la razón humana que vincula al hombre con el mandamiento de Dios, y por ello no puede regirse por sentimientos o deseos propios, sino que debe formarse a la luz de los mandamientos divinos, tal como se manifiestan en la ley natural y en la Revelación.
Maria 1.0 califica de «desvergüenza difícilmente superable» la afirmación de que la tradición subordina las indicaciones eclesiales a la conciencia individual, y advierte de que decir «la Iglesia enseña esto, pero haz lo que tu conciencia te dicte» constituye «un gravísimo abuso espiritual». Quien así actúa, concluye, «deberá responder ante el juicio de Dios por las almas que envía a la perdición».
Anticoncepción, educación sexual y responsabilidad masculina
La iniciativa critica asimismo la exigencia del documento de la kfd de facilitar anticonceptivos gratuitos y accesibles como medio de prevención del aborto. Maria 1.0 recuerda que la Iglesia católica siempre se ha pronunciado contra la anticoncepción artificial, que la contracepción hormonal puede tener efecto abortivo precoz y que la denominada «píldora del día después», incluida en el documento como anticonceptivo, es en realidad un medio de aborto temprano.
Sobre la responsabilidad de los varones, Maria 1.0 señala que el documento acierta al recordar que un embarazo es obra de dos personas, pero extrae conclusiones distintas a las de la kfd. La verdadera responsabilidad del hombre, argumenta, consiste en no ceder a sus impulsos fuera del matrimonio, y, cuando se produce un embarazo, en decir: «Estaré a tu lado, pase lo que pase. Cuidaré de ti y de nuestro hijo». Un padre que presiona para el aborto o que abandona a la madre y al niño, afirma, «comete un crimen contra Dios, contra la madre de su hijo y contra el propio niño».
Aborto en hospitales católicos: «una exigencia clamorosa»
Maria 1.0 califica de «clamorosa» la exigencia de que los hospitales de titularidad católica practiquen abortos. La iniciativa sostiene que es «bastante grave que el Estado no impida un pecado tan atroz», pero que un asociacionismo que se dice católico exija que también la institución eclesiástica facilite el aborto resulta inadmisible. El documento de la kfd, admite Maria 1.0, reconoce que ningún médico puede ser «obligado» a practicar un aborto, pero la iniciativa señala que la propia exigencia de incluir la práctica del aborto en la formación médica es «ya bastante espantosa»: «¿No podrá ya ningún católico ser médico en Alemania porque durante la carrera debe aprender a matar a un ser humano no nacido?».
«La verdadera liberación de la mujer»
Maria 1.0 concluye su respuesta afirmando que de una asociación católica de mujeres cabría esperar que, en medio de «una cultura de la muerte», defendiera con valentía a la madre y al hijo. En lugar de ello, sostiene, el documento de la kfd parece un intento de reconciliar terminología católica con retórica liberal sobre el aborto, con un resultado «devastador».
La iniciativa reclama que un asociacionismo católico diga a las madres: «No estás sola. Tu hijo no es tu enemigo. Tu dignidad no se opone a la dignidad de tu hijo». Y añade que «la verdadera liberación de la mujer consiste en ayudarla a la libertad para el bien, a la libertad para decir sí a la vida a pesar de todas las dificultades, como María».







