(InfoCatólica) Las fuerzas de seguridad desalojaron a los cerca de 600 miembros del coro que pretendían desplegar banderas independentistas y cantar Els Segadors ante León XIV durante la ceremonia de bendición de la Torre de Jesús en el templo expiatorio barcelonés.
Los coristas llevaban esteladas ocultas entre las partituras y planeaban alterar el programa musical del espectáculo piromusical que cerró la jornada, introduciendo por sorpresa el himno de Cataluña. La policía detectó las banderas antes de que pudieran exhibirlas y procedió a conducir a todos los cantantes al exterior del templo por una puerta lateral de la calle Mallorca.
Un desalojo sin incidentes
Los miembros del coro, en su boomers, permanecieron en el exterior rodeados por agentes durante aproximadamente un cuarto de hora, hasta que el Papa, los Reyes y el resto de autoridades abandonaron la Sagrada Familia. Algunos coristas han explicado que quienes llevaban las esteladas impresas en las partituras eran solo unos pocos, pero las fuerzas de seguridad optaron por desalojar al conjunto por motivos de seguridad. No se registró violencia alguna durante la operación.
Fuentes de la Sagrada Familia recogidas por TV3 defienden la actuación e insisten en que la interpretación de Els Segadors no estaba incluida en el programa oficial. Recuerdan además que la basílica es un templo, donde no entran banderas durante las celebraciones religiosas.
El espectáculo no se interrumpió
La parte musical del evento fue sustituida por una grabación, de modo que los asistentes no llegaron a percibir la incidencia, en buena parte porque el diseño del espectáculo era secreto para sorprender a la audiencia. Pese a todo, varios de los coristas expulsados cantaron desde la calle Els Segadors y El cant de la senyera, y profirieron gritos de «independencia».
Una protesta en varios frentes
Según relata El Confidencial, el intento del coro no fue la única acción independentista frustrada durante la jornada. Durante el recorrido de un kilómetro que León XIV realizó en papamóvil por la calle Rosellón hasta el templo, el cantautor Lluís Llach y otros miembros de la Assemblea Nacional Catalana intentaron acercarse con esteladas, pero los agentes les cerraron el paso. Se trataba, según las fuentes policiales, de un señuelo: la protesta con verdadero impacto televisivo estaba pensada para el interior de la basílica, durante la retransmisión en directo.
El independentismo llevaba una semana acusando al Cardenal de Barcelona, Juan José Omella, y al presidente catalán, Salvador Illa, de minimizar la presencia del catalán en las intervenciones del Papa. Desde Junts se impulsaron campañas para llenar de esteladas los actos públicos pontificios, pero las movilizaciones resultaron un fracaso, tanto en la Plaça de la Catedral como en Montserrat. Durante el trayecto en papamóvil se vieron algunas banderas independentistas, pero eran muy pocas; había más banderas del Vaticano o incluso de Perú. Al final, León XIV realizó numerosas intervenciones en catalán durante los dos días de visita, un gesto que Carles Puigdemont agradeció públicamente desde su cuenta de X.
Consecuencias políticas
La portavoz de Junts, Mònica Sales, anunció el miércoles que su partido presentará una batería de preguntas en el Parlament para que la Generalitat justifique la actuación de las fuerzas de seguridad, pese a que el desalojo se produjo sin violencia.
Vergonyós. Un episodi més contra drets i llibertats fonamentals. Tractant aquest cop als cantaires com a sospitosos delinqüents. Calen explicacions i assumpció de responsabilitats d’una vegada . https://t.co/b5iDe3PGDd
— Jordi Turull i Negre (@jorditurull) June 10, 2026






