(EWTN News/InfoCatólica) La administración del presidente Donald Trump lanzó el 28 de mayo el sitio web gubernamental Aliens.gov, una página de estilo retro de ciencia ficción que equipara a los inmigrantes que residen ilegalmente en el país con extraterrestres invasores y urge a los ciudadanos a «reportar aliens sospechosos» a una línea de delación del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
El sitio imita la estética de los carteles cinematográficos de la Guerra Fría —tipografía geométrica en verde neón sobre fondo negro— y afirma que el gobierno ha mantenido durante décadas «un secreto bien guardado» sobre unos «aliens» que han vivido entre la población: «Han comprado en los mismos comercios, asistido a las mismas clases que nuestros hijos y llevado existencias aparentemente humanas normales». Un «mapa de arrestos de aliens» presenta las detenciones de inmigrantes en todo el territorio, con la sentencia de que los indocumentados «no pertenecen aquí».
La retórica que reduce al inmigrante a algo inferior a lo humano tiene larga historia en la política estadounidense. Desde los carteles del siglo XIX que representaban a los irlandeses, italianos y chinos como monstruos, hasta el lenguaje moderno de «invasión» e «infestación», el recurso a la deshumanización ha servido históricamente para justificar abusos.
La Iglesia condena la vilificación
La Conferencia Episcopal Estadounidense (USCCB) lleva meses alzando la voz ante esta escalada. En noviembre de 2025 publicó un mensaje especial en el que lamentaba «el estado del debate contemporáneo y la vilificación de los inmigrantes», y en febrero de 2026 condenó los planes de ICE de ampliar masivamente la capacidad de los centros de detención —una inversión que el gobierno proyecta en torno a los 38.000 millones de dólares.
El obispo Brendan Cahill, de Victoria (Texas), presidente del comité episcopal de inmigración, calificó esos planes de «profundamente inquietantes»: «La idea de retener miles de familias en almacenes masivos debería desafiar la conciencia de cada americano».
Consultada por EWTN News el 29 de mayo, la portavoz de la USCCB, Chieko Noguchi, recordó que los obispos han «condenado de manera continua la vilificación de los inmigrantes y la retórica deshumanizadora», al tiempo que han «abogado consistentemente por una reforma significativa de las leyes y procedimientos migratorios del país». «También han afirmado reiteradamente que la dignidad humana y la seguridad nacional no están en conflicto», subrayó.
Los obispos se han opuesto a «la deportación masiva indiscriminada de personas» y han rezado «por el fin de la retórica deshumanizadora y la violencia, ya sea dirigida a los inmigrantes o a las fuerzas del orden». En febrero instaron también al Tribunal Supremo de EE.UU. a mantener la ciudadanía por nacimiento para quienes nacen en suelo estadounidense, principio que Trump cuestionó mediante una orden ejecutiva en enero de 2025.
El Papa León XIV también se pronunció
El Papa León XIV reconoció en noviembre de 2025 el derecho de las naciones a «determinar quién, cómo y cuándo entra» en su territorio, pero añadió que los países «han de buscar maneras de tratar a las personas con humanidad, tratarlas con la dignidad que poseen». Refiriéndose a quienes llevan 10, 15 o 20 años viviendo vidas ejemplares en EE.UU., el Papa consideró inaceptable el trato «extremadamente irrespetuoso» que reciben. Sobre el comunicado episcopal de noviembre, afirmó: «Aprecio mucho lo que han dicho los obispos. Creo que es una declaración muy importante. Invito, especialmente a todos los católicos, pero también a las personas de buena voluntad, a escuchar atentamente lo que dijeron».
Una narrativa que no cuadra con los datos
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió la campaña argumentando que el 70% de los arrestos de ICE corresponden a «aliens criminales». Sin embargo, los datos del propio ICE, analizados por el Instituto Cato y el Centro de Acceso a los Registros de Transacciones del sistema judicial, muestran que sólo entre el 25 y el 30% de los detenidos tienen condenas previas en EE.UU. La cifra del 70% se obtiene redefiniendo «criminal» de modo que incluye cargos pendientes y acusaciones en el extranjero no probadas ante ningún tribunal estadounidense.







