Babel o Jerusalén: el Papa obliga a elegir entre un progreso al servicio de la persona y una técnica que «domina al ser humano»
Papa León XIV firmando Magífica Humanitas el 15 de mayo de 2026 | © VaticanMedia

Encíclica Magnifica humanitas

Babel o Jerusalén: el Papa obliga a elegir entre un progreso al servicio de la persona y una técnica que «domina al ser humano»

León XIV firma su primera encíclica, Magnifica humanitas, una summa de la Doctrina Social para la era digital: reclama «desarmar la IA», incluye los algoritmos entre los bienes de destinación universal, denuncia el colonialismo de datos y exige proteger a los menores en internet.

(InfoCatólica) León XIV ha hecho pública este lunes su primera encíclica, Magnifica humanitas, un documento de 245 números que aplica los principios de la Doctrina Social de la Iglesia al desafío de la inteligencia artificial y que constituye, por su alcance, una verdadera summa del magisterio social para la era digital.

Firmada el pasado 15 de mayo, en el 135.º aniversario de la Rerum novarum de León XIII, la carta encíclica lleva por subtítulo «sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial» y plantea a la humanidad una «elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos».

El documento, dividido en cinco capítulos más introducción y conclusión, no se limita a un análisis temático de la inteligencia artificial. Los dos primeros capítulos recorren el desarrollo de la Doctrina Social desde Pío XII hasta el Papa Francisco y exponen sistemáticamente sus principios, que el Pontífice define como «una teología de la comunión en la historia» (§27). Solo a partir del capítulo tercero la encíclica entra de lleno en la IA. La decisión estructural es significativa: León XIV no quiere que la inteligencia artificial se lea como un apéndice, sino como «una transformación que interpela desde dentro las categorías de la Doctrina social» (§17).

Babel o Jerusalén

Dos imágenes bíblicas vertebran toda la encíclica: la torre de Babel (Gn 11,1-9) y la reconstrucción de los muros de Jerusalén por Nehemías (Ne 2-6). La primera representa la empresa concebida sin referencia a Dios, sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad y sacrifica la dignidad en aras de la eficiencia. La segunda, la obra compartida de un pueblo que pone a Dios en el centro y reconstruye los vínculos «incluso antes que las piedras» (§8). «La primera elección no es entre un «sí» o un «no» a la tecnología», escribe León XIV, «sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia fraterna» (§9).

La tecnología no es neutra: importa cómo se diseña

La premisa de Magnifica humanitas es que la tecnología no es «un mal en sí misma», pero tampoco es neutra, «porque asume el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza» (§9). El Pontífice advierte contra el «paradigma tecnocrático» ya denunciado por Francisco en Laudato si', un paradigma que «busca reducir todo a un objeto de dominio» (§92). La encíclica sostiene que no basta con preguntarse para qué fin se emplea la IA: es indispensable interrogarse sobre cómo se diseña un sistema y «qué idea de persona y de sociedad queda inscrita en los datos y en los modelos que lo guían» (§104).

Frente al transhumanismo y el poshumanismo, que interpretan el progreso como superación de los límites humanos, León XIV propone un humanismo cristiano en el que el ser humano está «llamado a trascenderse a sí mismo, no para huir de la realidad o despreciar el límite, sino para realizarse en el amor» (§127). El pasaje teológicamente más denso del documento recurre a santo Tomás de Aquino para fundamentar que la distancia entre la naturaleza humana y la vida divina es «infinita» y que solo Dios puede salvar esa desproporción. La gracia, no la técnica, es el verdadero «más que humano». «Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero» (§128), escribe León XIV citando Evangelii gaudium.

Dignidad, derechos y bienes digitales de destinación universal

La encíclica distingue cuatro dimensiones de la dignidad humana: moral, social, existencial y ontológica, con primacía de la ontológica. «La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada» (§53). León XIV define el aborto provocado, el asesinato de inocentes y la eutanasia como «decisiones gravemente ilícitas» (§55) y es particularmente firme sobre el derecho de los pueblos: «Cualquier intento o proyecto de eliminar o someter una nación es gravemente inmoral y, por lo tanto, inaceptable» (§64).

Al abordar la destinación universal de los bienes, la encíclica incluye explícitamente las nuevas formas de propiedad digital: «patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnológicas, datos» (§67), y advierte de que cuando estos bienes quedan concentrados en pocas manos «se crea un nuevo desequilibrio que contradice el destino universal de los bienes y alimenta la brecha entre incluidos y excluidos». La función social de la propiedad privada «no debe ser considerada como una mera opinión teológica, sino como una doctrina cierta de la Iglesia» (§66).

Desarmar la IA: subsidiariedad invertida

La encíclica reformula el principio de subsidiariedad para el contexto digital: el «nivel superior» que absorbe competencias, datos y capacidad de decisión «no es el Estado, sino todo gran actor económico y tecnológico» que fija «las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación» (§71). La subsidiariedad exige que estos procesos «no se impongan desde lo alto de modo opaco y unilateral» (§71).

De ahí el llamamiento a «desarmar la IA», que León XIV explica con precisión: «romper la equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar» (§110). No para renunciar a la tecnología, sino para «impedirle el dominio sobre lo humano», sustraerla de los monopolios y «hacerla discutible, refutable, y por tanto habitable». El Papa reclama un código ético sometido a criterios de justicia social compartida, «porque no serviría de nada una IA más moral, si esta moral es decidida por unos pocos» (§107), y afirma que ya no es posible confiar únicamente en la «mano invisible» del mercado: «la política tiene la tarea de orientar las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común» (§163).

Verdad, educación y protección de los menores

La encíclica dedica amplio espacio a la verdad como bien común y elemento esencial de la democracia, con un llamamiento a una «ecología de la comunicación» (§137). El Papa cita a Hannah Arendt: los súbditos ideales del totalitarismo son «las personas para quienes ya no existe la distinción entre el hecho y la ficción» (§134).

León XIV reclama «aprender a prescindir de la IA» (§140) y apostar por la escuela como lugar donde se aprende a «buscar y amar la verdad» (§143). Un pasaje particularmente contundente aborda la protección de los menores en el entorno digital: la encíclica denuncia la exposición precoz a contenidos pornográficos e hipersexualizados, los fenómenos de captación y explotación sexual de menores online, y el ciberacoso. León XIV pide expresamente «intervenciones legislativas que establezcan límites de edad, responsabilicen a los proveedores de servicios» y prevean «protecciones específicas contra toda forma de explotación y violencia sexual en internet» (§142).

Trabajo, familia y nuevas esclavitudes

En el ámbito laboral, la encíclica advierte de que «los «nuevos modos» de trabajar no son necesariamente mejores» (§150) y aboga por una renovación de las organizaciones sindicales (§155) y por superar el PIB como parámetro de desarrollo (§159). La familia, fundada en la unión estable entre un hombre y una mujer, es «bien social primario» y «célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria» (§165).

La encíclica denuncia las nuevas esclavitudes generadas por la economía digital: desde la explotación de quienes trabajan en la extracción de tierras raras, con «cuerpos marcados, mutilados, consumidos» (§173), hasta un colonialismo de datos que se apropia de «flujos sanitarios, perfiles epidemiológicos, mapas genéticos y datos demográficos» como «nuevas tierras raras del poder» (§178). León XIV pide «sinceramente perdón» en nombre de la Iglesia por la tardanza histórica en condenar la esclavitud, mencionando bulas papales que regularon o legitimaron la reducción a servidumbre, y presenta esa memoria como ejemplo del crecimiento doctrinal de la Iglesia en la comprensión de la Revelación (§176).

Superar la «guerra justa» y desarmar las armas nucleares

El último capítulo aborda la guerra en la era digital. «No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable» (§198), afirma León XIV, que reitera la necesidad de superar la teoría de la «guerra justa» en favor del diálogo, la diplomacia y el perdón (§192). El Pontífice denuncia la evolución de los arsenales nucleares, incluida la perspectiva de usos «tácticos», califica de «errónea» la creencia en la disuasión nuclear como condición indispensable de seguridad y lamenta que las principales potencias atómicas no se hayan adherido al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, en vigor desde 2021 (§194).

«Quien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra, traiciona su rostro», advierte León XIV, y exhorta al diálogo interreligioso como vía de paz (§223). Ante la crisis del multilateralismo, el Papa pide «reformas profundas» para la ONU y el sistema político internacional (§226).

La civilización del amor: pequeñas y tenaces fidelidades

Frente a la cultura del poder, León XIV invoca a san Agustín: «Dos amores han dado origen a dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial» (§130). Y cita a J.R.R. Tolkien para ilustrar el alcance de la responsabilidad personal: «No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir» (§213). La civilización del amor «no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización» (§213).

La encíclica se cierra con una espiritualidad eucarística, recogiendo la imagen de san Agustín dirigida a los neófitos: «sobre la mesa del Señor está puesto el misterio que vosotros mismos sois» (§234), y culmina con el Magnificat de María como clave para leer la historia «desde abajo, con los ojos de quien sufre, no con la óptica de los potentes» (§244). El título mismo del documento conecta con el cántico mariano: incluso en la era de la inteligencia artificial, concluye el Papa, «el Señor sigue haciendo nuevas todas las cosas» (§245) y es posible «testimoniar la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios».

El propio León XIV remite para mayor profundización a dos documentos recientes: la nota Antiqua et Nova, publicada conjuntamente por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación, y Quo Vadis, Humanitas?, de la Comisión Teológica Internacional, ambos citados con frecuencia en el aparato de notas de la encíclica.

17 comentarios

José J. Escandell
Resalta el "ABC" la negación explícita de la teoría de la guerra justa (en el párrafo 192 de la encíclica. Eso quiere decir que todos los militares pasan a ser asesinos profesionales, lo mismo que las fuerzas del orden de todo tipo.

Lamento mucho que el Papa, en uso de su magisterio, aunque no sea completamente dogmático y definitorio, haga esas afirmaciones. Visto desde la perspectiva de la estrategia de la dirección de la Iglesia, se trata de un nuevo avance de la línea progresista y nos pone a los partidarios de la fe tradicional en una seria dificultad, a la que seguramente seguirán otras peores por el camino sinodal.
25/05/26 1:38 PM
José Luis
Magnifico.
El Espíritu sopla de nuevo.
25/05/26 1:43 PM
Chimo de Patraix
¿Pero ha tenido ya el visto bueno de la ONU, la OMS y la Comisión Europea?
25/05/26 2:06 PM
G Flavius
Antes "dignitas infinita" -"ahí le han "dao", como a alguno le gusta decir-. Ahora "magnifica humanitas". ¡Pobre Dios, Uno y Trino! (digo yo).
Así nos va...
25/05/26 2:23 PM
Miguel Grosso (desde Argentina)
Menciona a Angelelli en el número 125. Listo. Ya no vale la pena leer el documento. Que alguien lo lea por mí. Si Angelelli es modelo, me imagino lo que debe seguir: Perdón: es demasiado. Esto debe ser fruto del contrabandeo ideológico del Tucho. No tiene otra explicación.
25/05/26 2:40 PM
Lector
Y el falso mártir marxista Angelelli como modelo de santidad...
25/05/26 2:42 PM
JSP
1. La encíclica tiene influencia de León XIII y Rerum Novarum, Benedicto XVI y Caritas in Veritate, y de Francisco con Laudato si y Fratelli tutti.
2. Echo en falta una definición de IA para entender de lo que se habla luego.
3. La esencia filosófica -para mi errada- es la de Martin Heidegger: la crítica a las máquinas y a la tecnología (desarrollada principalmente en su ensayo La pregunta por la técnica) no sostiene que sean inherentemente malvadas. Más bien, argumenta que la tecnología moderna es una forma de comprender y relacionarse con el mundo que nos reduce a todos, incluida la naturaleza, a simples "recursos" o existencias disponibles para la explotación. Lo de superar la teoría de la guerra justa inadmisible con la Tradición.
4. No veo claro cuál es el camino a la Santidad para quienes va dirigida la Encíclica: ¿cuáles son los obstáculos? ¿No puedo usar la IA por ser católico?
25/05/26 2:51 PM
Pepa
Como siempre... Una de cal y otra de arena...
Qué paciencia hay que tener.
25/05/26 2:52 PM
José Manuel Guerrero C.
..."El Papa obliga a elegir entre un progreso al servicio de la persona y una técnica que «domina al ser humano»

"Las organizaciones internacionales, en particular la ONU, siguen siendo instrumentos esenciales para promover una civilización del amor, al apoyar el diálogo entre las naciones, la solución pacífica de los conflictos, el desarrollo integral de los pueblos, la protección de las personas más vulnerables, el desarme y el cuidado de la creación"

Él, Prevost Martínez, ya ha escogido bando. Y ese bando es el que representa a una Organización globalista y su Agenda 2030 que fomenta el aborto, la eutanasia, la eugenesia, las ideologías de genero, la cultura de la muerte como máxima expresión filosófica para despoblar el planeta de sobrantes. Y con ello, en la desesperación, acarrear almas al infierno.
25/05/26 3:02 PM
Sancho
"Magnifica humanitas"
¿Magnífica humanidad, la herida por el pecado?

«sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial»
¿No es más urgente su custodia en el tiempo de la ideología LGTBIQ+, del matrimonio homosexual y hasta de las bendiciones escandalosas en la propia Iglesia? ¿Es que ya no cree que el cuerpo es el templo de Espíritu Santo?

«No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable»
¿Y la guerra justa? ¡Ah! que hay que "superar la teoría de la «guerra justa» en favor del diálogo, la diplomacia y el perdón". ¡Magnífico! ¡Y dos huevos duros! como diría Groucho Marx....

«Quien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra, traiciona su rostro», advierte León XIV, y exhorta al diálogo interreligioso como vía de paz".
Pues eso depende de cual sea su dios, y de cual sea la voluntad de Dios; aunque algunos pretendan "domesticar" las religiones con el diálogo interreligioso, en busca de la paz y no de la salvación.
25/05/26 3:11 PM
Fernando Rene
Supongo que el documento dirá que la humanidad es magnífica porque ha sido creada por Dios y redimida por Jesucristo.
25/05/26 3:16 PM
Mikel
¡Gracias, Santo Padre! La transformación radical en la que nos adentramos, impulsada por tecnologías como la computación cuántica y la inteligencia artificial, precisaba de una encíclica como esta. El Vicario de Cristo sienta las bases para que esta transformación sea puesta al servicio del bien común y no de una élite de poderosos, a la que ya sabemos lo que le importamos el resto. Necesitábamos la guía de la Iglesia y la recibimos con Magnifica humanitas, cuya firma coincide con el 135.º aniversario de la Rerum novarum, la encíclica del «Papa de los Trabajadores» que dio origen a la Doctrina Social de la Iglesia.
25/05/26 3:25 PM
Federico Ma.
¿La primera Encíclica sin versión latina?

Por más que la formulación del n. 192 no sea feliz, no parece que diga lo que ABC dice que dice.

"Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la “guerra justa”, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto" (MH, n. 192).

La doctrina de la guerra justa, según el CCE (n. 2309), hace referencia, precisamente, a ese derecho a la "legítima defensa mediante la fuerza militar". Y en la nota a la que el pasaje de MH refiere se alude, justamente, a ese numeral del CCE, expresándose no el rechazo de la doctrina en cuanto tal, sino más bien "de una interpretación demasiado amplia de este posible derecho". (Aunque lo de "posible" sí que llama la atención...).
25/05/26 3:48 PM
Jordi
León XIV mantiene Amoris laetitia y Fiducia supliccans que han destruido la moral objetiva católica por la moral subjetiva luterana.

Hoy la Iglesia Católica bajo León XIV es Babel de diversas fes y morales, la ruina de Jerusalén sin ningún Nehemías, y encaminándose al exilio de Babilonia: el 1 de julio se le van los lefebristas

En efecto, existen diversas iglesias que ante un mismo acto moral dan diversas consecuencias escatológicas, al haberse destruido la unidad del Sexto Mandamiento, como dijo Seifert.

Amoris da la comunión y absolución de adúlteros impenitentes según su responsabilidad subjetiva.

Fiducia coincide con la apostática vía sinodal alemana, y da bendiciones inclusivas e universales a adúlteros y concubinos impenitentes, vulnerando toda convivencia intrinsece malum more uxorio y en peccata clamantia (sodomía), sólo que Roma las quiere privadas y con fórmula sugerida y Alemania son litúrgicas y públicas.

Babel, ruina de Jerusalén y exilio de Babilonia... y nos entretenemos en discusiones bizantinas de la IA.
25/05/26 3:48 PM
José Herrera
Aún no he leído toda la encíclica, pero creo que esta noticia contiene un buen resumen del documento. Sobre la guerra justa, León XIV, como no podría ser de otra manera, admite la estricta legítima defensa, así que no convierte en asesinos profesionales a todos los militares y miembros de las fuerzas de seguridad. La revisión de la teoría de la guerra justa, que no se ha eliminado “oficialmente” del catecismo, no creo que tenga tanto que ver con el progresismo como con dos hechos: 1) una reafirmación de la dimensión social de la doctrina católica y de la Iglesia, cuyo origen está en León XIII, sin perjuicio de su dimensión espiritual de salvación de las almas, y 2) la nueva situación política de la Iglesia surgida con la pérdida del poder temporal del papado tras perder los Estados Pontificios en el proceso de unificación italiana. Los dos primeros párrafos de la encíclica son una excelente formulación de la vinculación de ambas dimensiones.

Veo también que León XIV, que traza la historia de las encíclicas sociales de sus predecesores, realiza una valoración más positiva de la democracia y el libre mercado que la defendida por Francisco, sin hablar de “economía que mata”, siempre que el mercado se subordine a la ley moral y la economía no funcione solo con la lógica del mercado. Creo que se nota la procedencia geográfica y formación del papa Prevost. Los orígenes y la experiencia vital de los pontífices marca también su pensamiento y sus preferencias eclesiales.
25/05/26 3:48 PM
Gregory
Creo que los que comentan no han leído la enciclica, y yo tampoco he decir pero claro que la voy a leer. Lo considero un deber y en verdad que lo disfruto.
25/05/26 4:03 PM
José María
Difícil desarmar a la IA cuándo asume llamar inteligencia al cálculo mecánico probabilístico.

Y así sucesivamente... vergonzoso.
25/05/26 4:33 PM

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