(Vatican News/InfoCatólica) Cerca de un millar de jóvenes de la Archidiócesis de Génova, en el norte de Italia, realizaron una peregrinación a Roma para encontrarse con el Papa León XIV el sábado pasado. Los jóvenes se hallaban en proceso de preparación para recibir el sacramento de la Confirmación, que completa los sacramentos de iniciación cristiana y sella al bautizado con el don del Espíritu Santo.
«La plenitud del Espíritu nos da fuerza para decir siempre sí al Señor»
En una intervención improvisada, el Santo Padre afirmó que una de las mayores alegrías de todo obispo es poder celebrar las Confirmaciones, pues son «verdaderamente el don del Espíritu Santo». «Es muy hermoso recibir este sacramento», dijo el Papa, «porque la plenitud del Espíritu Santo nos da entusiasmo, fuerza y la capacidad de seguir a Jesucristo, de decir «sí al Señor siempre», y de no tener miedo de seguirle con valentía, de vivir la fe en un mundo que tan a menudo quiere alejarnos de Jesús».
León XIV señaló que el siguiente domingo, 24 de mayo, es la solemnidad de Pentecostés, en la que la Iglesia conmemora la experiencia de los primeros discípulos, quienes recibieron el Espíritu Santo y comenzaron a proclamar el amor de Dios. Cada confirmando, subrayó el Papa, está llamado a participar en la misión de la Iglesia y a ser enviado a sus amigos y familias para dar testimonio del «Espíritu que vive en nosotros».
Un dolor pastoral: los jóvenes que desaparecen de las parroquias
El Santo Padre no esquivó una realidad que preocupa profundamente a los pastores: si la Confirmación es fuente de inmensa alegría para los obispos, también les produce tristeza, porque muchos jóvenes nunca vuelven a pisar la iglesia después de recibirla, desapareciendo de sus parroquias. Por ello, León XIV hizo un llamamiento especial al don de la perseverancia, para que los jóvenes vivan su fe en comunidad y no solos.
«No olvidéis lo que habéis vivido en este tiempo», les dijo. «Que la alegría de venir a Roma para celebrar juntos y rezar juntos viva en vuestros corazones, y que continuéis siendo discípulos fieles de Jesucristo y perseveréis en la fe».
«No vivimos la fe solos; la vivimos juntos»
Al regresar a sus parroquias, el Papa les invitó a participar activamente en las actividades de la comunidad parroquial: «No vivimos la fe solos; la vivimos juntos. Y forjar estas relaciones de amistad y comunidad es una forma de vivir la perseverancia como discípulos de Jesús».
León XIV concluyó exhortando a los confirmandos a custodiar toda la vida el don recibido: «Es muy importante que cada uno de vosotros tome también este compromiso, esta promesa al Señor: que realmente queréis continuar como sus amigos, sus discípulos, sus misioneros, y que queréis perseverar en la fe».








