(InfoCatólica) A clérigos heterodoxos, fieles desorientados. La teóloga Annette Jantzen es feminista, progresista y alemana, valga la redundancia. Es conocida por su postura de que absolutamente todo en la Iglesia es machista y ha sido concebido para postergar de manera injusta a las mujeres.
Es muy difícil sostener algo así en la Iglesia Católica, que, a fin de cuentas, considera a una Mujer la obra maestra de la gracia, Madre de Dios, Inmaculada, Reina del Cielo, Señora de los Ángeles y un largo etcétera. Jantzen no se arredra, sin embargo, y considera que esa misma veneración mariana de la Iglesia tiene aspectos problemáticos que es necesario corregir.
Para la teóloga, presentar a la Santísima Virgen como un ideal inalcanzable, «virgen, sin pecado y madre al mismo tiempo», supone una devaluación de las mujeres reales, según declaró recientemente en una entrevista. «Estas construcciones están cargadas teológicamente y se establecen como un referente, a veces con consecuencias tóxicas porque ignoran las realidades de la vida», explicó.
Como era de esperar, porque el progresismo suele tener a gala odiar la virginidad, Jantzen no cree en la virginidad de nuestra Señora y defiende que el nacimiento virginal no debería ser «biológicamente malinterpretado». Según nos dice, «esos motivos narrativos estaban muy extendidos en la antigüedad para expresar el significado especial de una persona» y lo que hay que hacer es preguntarse si de verdad «todo ocurrió exactamente así». A riesgo de desvelar el final de la película, adelantaremos que ella piensa que no, no ocurrió así.
Usando la novedosa excusa que ya usaron los modernistas hace siglo y medio, la teóloga alega que los textos bíblicos no pretenden proporcionar explicaciones científicas (como si la virginidad fuera una compleja explicación «científica» que solo un físico cuántico o una teóloga feminista puede entender). Más bien, nos dice, la Biblia habla de virginidad cuando quiere decir todo lo contrario, para describir así el papel que jugó María en la historia de Dios con la humanidad.
El problema de todo esto es que puede dar lugar a «malentendidos y presiones” para los creyentes que piensan que deben imitar a María. Para Jantzen, lo decisivo de la fe no es tanto si es verdadera o no, sino más bien si las «imágenes religiosas […] fortalecen o limitan» a los creyentes. En ese sentido, la devoción mariana tiene aspectos positivos, cuando María se presenta como una figura reconfortante que transmite cercanía, familiaridad y seguridad.
Además, recomienda que la percepción del «valor, la sabiduría e independencia» de María se entienda en sentido progresista (que para la teóloga es el verdadero sentido bíblico), resaltando que María reconoce «que la acción de Dios requiere convulsiones sociales para lograr más justicia», casi como si Nuestra Señora hubiera aspirado a ser una teóloga feminista.
Annette Jantzen se describe a sí misma como «feminista, solidaria, poética» y su trabajo como «teología que abre espacios de libertad». Su gran logro es haber «demostrado» que «hablar de Dios no es irremediablemente masculino. Existen salidas al estrechamiento patriarcal de la religión que conducen a horizontes completamente nuevos de pensamiento y fe». Para que no falte nada, añade que «el discurso no patriarcal sobre Dios es también una crítica al capitalismo y a la dominación». Actualmente está trabajando en el tema «Discursos católicos sobre el conflicto del embarazo desde los años 70».







