(InfoCatólica) La obsesión de los obispos alemanes por cambiar la doctrina de la Iglesia, sobre todo en temas relacionados con la sexualidad, no viene de la nada. Es, más bien, producto de muchas décadas en que esa misma doctrina ha sido desechada en la práctica a todos los niveles en la vida cotidiana de la Iglesia alemana. Resulta tan habitual que no se esconde en lo más mínimo.
En ese sentido, para entender el catolicismo alemán actual basta observar cómo se define abiertamente a sí mismo. Un buen momento para ello es el Katholikentag, que este año se celebrará en Würzburg. El Katholikentag o «Día Católico» es una celebración alemana que tiene lugar cada dos años y lleva organizándose desde 1848 (el de este año será el 104º Día Católico). Lo organiza el Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK), la principal asociación de laicos católicos de Alemania.
La celebración consiste en cinco días de actos litúrgicos, talleres, conciertos y conferencias en los que la Iglesia de Alemania muestra al mundo lo que significa ser católico. Como tal, se espera que acuda un público «curioso e interesado en la fe cristiana y el trabajo eclesial».
¿Qué se les enseña a esos interesados para que se hagan una idea de lo que es la fe cristiana? En la celebración de este año, habrá una «Milla de la Iglesia», es decir, un conjunto de más de 250 puestos al aire libre en las plazas centrales de la ciudad, que, según los organizadores del evento, «presentan la diversidad de la vida y el compromiso de la iglesia y la sociedad civil que se dan en asociaciones, comités laicos diocesanos, comunidades espirituales, órdenes religiosas e instituciones o iniciativas eclesiásticas».
Uno de los puestos corresponderá al Grupo de Trabajo Ecuménico de Sadomasoquismo y Cristianismo. Este grupo quiere «sacar del armario» el tema de las «preferencias sexuales sadomasoquistas». ¿Su plan? Hablar «abiertamente y con cariño sobre el erotismo, la sexualidad y nuestra fe», para no «dejar en la oscuridad el dormitorio», porque «el silencio alimenta prejuicios». Para ello, ofrecen «información sobre el sadomasoquismo consensuado desde un punto de vista cristiano».
En el colmo de la blasfemia, este grupo que formará parte del Día Católico compara la muerte de Cristo en la cruz con las relaciones sadomasoquistas, en las que también hay un «desequilibrio de poder», pero usado para el bien (a diferencia, por ejemplo, del «cabeza de familia que trae el dinero a casa y por tanto quiere decidir sobre el resto de la familia», porque ese sí que es un malvado).
No es el único caso, sino uno de muchos. Por ejemplo, también estará presente este año en la Milla de la Iglesia la Red de Lesbianas Católicas. Esta asociación, que incluye a «solteras, mujeres que viven en pareja, mujeres divorciadas con hijos, mujeres que viven en familia y exmonjas», se define como un «colorido arcoíris» y una «red espiritualmente independiente, diversa, católica y feminista de mujeres que aman a las mujeres».
Otros años han participado también en el evento múltiples grupos contrarios a la doctrina católica, como Somos Iglesia, el Grupo de Trabajo Ecuménico Homosexualidad e Iglesia, el Comité Católico LGBT+, OutInChurch, la Global Network of Rainbow Catholics. Desde 2016 es práctica habitual crear un «Centro Arcoíris» en el Día Católico, dedicado íntegramente a temas, encuentros, grupos y actos litúrgicos LGBT.
En las reglas para participar en la Milla de la Iglesia que dan los organizadores no hay ningún criterio de fidelidad a la doctrina católica. Cuando la Iglesia de Alemania quiere mostrarse a sí misma al mundo, la fidelidad a la fe católica no es esencial, sino opcional y más bien tolerada que promovida. Al contrario, «se desea expresamente la controversia sobre cuestiones socialmente polémicas».
Curiosamente, aunque no hay problema en rechazar el catolicismo, blasfemar o negar la moral católica, sí que existe una «línea roja» que no pueden traspasar los que quieren representar a la Iglesia: las «convicciones racistas o antisemitas» y la «distancia ideológica respecto al sistema legal democrático libre». Para que no haya dudas, «la dirección del Katholikentag rechaza claramente tales manifestaciones». Difícilmente podría definirse mejor en qué se ha convertido el catolicismo alemán.







