(InfoCatólica) El decimoquinto aniversario de la abolición de la pena de muerte en Illinois puede parecer irrelevante para la mayoría de las personas que no viven en ese estado norteamericano, pero nos ha proporcionado una nueva oportunidad de conocer mejor el pensamiento de León XIV y su continuidad con el pontificado anterior.
En efecto, con ocasión de dicho aniversario, el Papa ha dirigido un mensaje en vídeo a la Universidad DePaul, una universidad católica de Chicago (Illinois) erigida en 1898 por los Padres Paúles. Se trata de la universidad católica con más alumnos de los Estados Unidos y en las últimas décadas ha mostrado un carácter marcadamente progresista en temas como la inmigración, el aborto, la diversidad o los "derechos" LGBT. León XIV, que es oriundo de Chicago, ha querido saludar a los participantes en el acto de celebración organizado en DePaul.
En el mensaje, León XIV reafirma lo que afirmó su predecesor sobre la pena de muerte. El Papa Francisco, en efecto, mandó cambiar lo que decía el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la pena de muerte.
Anteriormente, el Catecismo mantenía, en línea con la doctrina católica de siempre, que la pena de muerte era lícita en sí misma. Francisco modificó la redacción para que dijera que «durante mucho tiempo» la Iglesia consideró apropiada la pena de muerte, pero «hoy», «la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona».
Esta decisión del Papa Francisco fue muy polémica, porque, como muchos señalaron en aquel momento, especialmente en Norteamérica, parecía que lo que pretendía era cambiar la doctrina de la Iglesia por una novedad, algo que un papa no tiene poder para hacer, según el Concilio Vaticano I. Además, varios expertos hicieron notar que «inadmisible» no era un término definido en moral y, por lo tanto, nadie sabía bien qué significaba.
Ahora, León XIV muestra que, en esta polémica, está plenamente del lado del Papa Francisco. En su mensaje, el Papa no se ha limitado a congratularse por la abolición de la pena de muerte en Illinois, sino que ha citado precisamente el número del Catecismo modificado por el Papa Francisco, remachando sus palabras fundamentales, incluido el término «inadmisible», que tanta polémica suscitó: «la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona». Además, ha introducido esta frase, como Francisco, con la expresión «la Iglesia enseña», algo que parece excluir que lo considere su opinión personal o un juicio prudencial.
No se han cumplido, pues, en este tema las esperanzas de quienes creían que el nuevo Papa pondría coto a la imprecisión y el personalismo que tantas veces caracterizaron el pontificado anterior. Se mantiene así la impresión de confusión generada en el pontificado del Papa Francisco, causada por la percepción de que el Papa puede cambiar la doctrina de la Iglesia a su antojo para adaptarla a los gustos de cada época, algo que choca frontalmente con la comprensión tradicional del ministerio petrino.
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A continuación, ofrecemos la traducción del mensaje completo del Papa León XIV:
«Me complace saludarles a todos ustedes, reunidos en la Universidad DePaul para conmemorar el decimoquinto aniversario de la abolición de la pena de muerte en el estado de Illinois.
La Iglesia Católica ha enseñado de manera constante que toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, es sagrada y merece ser protegida. De hecho, el derecho a la vida es el fundamento mismo de todos los demás derechos humanos. Por esta razón, solo una sociedad que salvaguarda la santidad de la vida humana florecerá y prosperará (cf. Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático Acreditados ante la Santa Sede, 9 de enero de 2026).
En este sentido, afirmamos que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de cometer delitos muy graves. Además, se pueden desarrollar, y de hecho se han desarrollado, sistemas de detención eficaces que protegen a los ciudadanos sin privar por completo a los culpables de la posibilidad de redención (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2267). Por eso, el Papa Francisco y mis predecesores recientes insistieron repetidamente en que el bien común puede salvaguardarse y la justicia cumplirse sin recurrir a la pena capital. En consecuencia, la Iglesia enseña que «la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona» (ibíd.).
Por lo tanto, me uno a ustedes para celebrar la decisión tomada por el Gobernador de Illinois en 2011, y también ofrezco mi apoyo a quienes abogan por la abolición de la pena de muerte en los Estados Unidos de América y en todo el mundo. Ruego que sus esfuerzos conduzcan a un mayor reconocimiento de la dignidad de toda persona e inspiren a otros a trabajar por la misma causa justa.
Con estos sentimientos, les invoco cordialmente las bendiciones divinas de sabiduría, alegría y paz.
Gracias».







