(kath.net/InfoCatólica) El 7 de julio de 2024, Clive Johnston, pastor jubilado de 77 años, antiguo presidente de la Asociación de Iglesias Bautistas de Irlanda y vecino de Strabane (Irlanda del Norte), organizó un sencillo acto de culto en una zona ajardinada frente al Hospital Causeway de Coleraine. Una calle de dos carriles separaba el lugar del recinto hospitalario. Asistieron aproximadamente una docena de personas. Johnston cantó himnos acompañándose de un ukelele, compartió su testimonio personal y predicó el versículo más conocido del Evangelio: Juan 3,16: «Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna». Ni una sola palabra sobre el aborto.
Un agente de policía interrumpió el acto y le informó de que el lugar se encontraba dentro de una «zona de acceso seguro» (Safe Access Zone) establecida alrededor del hospital. Le ordenó que cesara y le advirtió de que filmar en esa zona era ilegal —afirmación que el propio texto de la ley no respalda—. Johnston respondió con educación que no estaba infringiendo ninguna norma, ya que en ningún momento había mencionado el aborto, y se negó a marcharse. Facilitó sus datos personales y aceptó que se le notificara una citación judicial. Según su propio testimonio, los agentes actuaron correctamente en todo momento.
El primer procesado por predicar el Evangelio en una «zona segura»
Johnston es ahora acusado al amparo de la Ley de Servicios de Aborto (Zonas de Acceso Seguro) de Irlanda del Norte de 2023, que establece perímetros de 100 metros alrededor de los centros de aborto y prohíbe cualquier acción que pretenda «influir» en las personas que acuden a dichos centros o disuadirlas de hacerlo. La acusación sostiene que su predicación «influyó» en alguien. Sin embargo, ni en los autos del procedimiento judicial ni en las grabaciones en vídeo del acto figura una sola mención al aborto, y no se apreciaron carteles ni pancartas de ningún tipo.
Johnston se enfrenta a una multa de hasta 2.500 libras esterlinas (unos 2.880 euros). El suyo es el primer caso documentado en que alguien es llevado a juicio exclusivamente por una predicación cristiana de carácter general en una de estas zonas. La segunda vista del proceso tuvo lugar el 23 de abril.
«La policía y la fiscalía están sobrepasando sus límites»
La organización cristiana The Christian Institute, que respalda a Johnston, ha denunciado el proceso con contundencia. Simon Calvert, subdirector de comunicación de la entidad, declaró: «Procesar a alguien por predicar Juan 3,16 en un tranquilo domingo cerca de un hospital es una restricción escandalosa de la libertad religiosa y de expresión. Ni es razonable ni es racional afirmar que proclamar el Evangelio sin ninguna referencia al aborto constituye una protesta contra el aborto. La policía y la fiscalía están sobrepasando aquí sus límites».
El caso ha trascendido también al ámbito internacional. El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha confirmado que sigue de cerca este y otros casos similares en «zonas de acceso seguro» alrededor de clínicas abortistas en el Reino Unido, así como otros incidentes de censura en Europa. En su valoración, estas situaciones constituyen una vulneración de los derechos fundamentales a la libertad de expresión y de religión, y representan un alejamiento de los valores compartidos en las relaciones transatlánticas.







