(UCA News/InfoCatólica) Un seminario titulado «Remisiones para Presos de Minorías», celebrado el 22 de abril en Lahore, ha puesto de manifiesto una discriminación sistemática en el sistema penitenciario de Pakistán: aunque la normativa vigente contempla reducciones de condena para reclusos de todas las confesiones religiosas a cambio del estudio de sus textos sagrados, en la práctica este beneficio es aplicado casi exclusivamente a los presos musulmanes, dejando a las minorías religiosas —en su gran mayoría cristianas— completamente al margen.
Los datos presentados por el Centro para la Justicia Social (CSJ), con sede en Lahore, resultan elocuentes. Entre 2022 y 2024, las autoridades de Punjab concedieron reducciones de condena a 1.653 presos musulmanes por el estudio del Corán. En ese mismo período, ningún preso de una minoría religiosa recibió un beneficio equivalente. El mismo patrón se repite en Jyber Pastunjuá (Khyber Pakhtunkhwa): entre 2023 y 2025, 284 reclusos musulmanes se beneficiaron de rebajas de pena, mientras que el número de presos de minorías que recibió el mismo trato fue cero.
La ley existe, pero no se aplica
El marco legal no puede ser invocado como excusa. Una enmienda de 2008 al Reglamento Penitenciario de Pakistán amplió formalmente la elegibilidad para las reducciones de condena a los presos no musulmanes, permitiéndoles acceder al beneficio mediante el estudio de sus propios textos sagrados. En teoría, esto sitúa a los reclusos de las minorías en igualdad de condiciones con los musulmanes.
En 2023, el Departamento de Asuntos Jurídicos y Parlamentarios de Punjab dio un paso adicional al aprobar un programa de estudios bíblico que permite a los presos obtener reducciones de entre 15 y 60 días por cada una de sus cinco unidades, lo que equivale a un máximo de 180 días de reducción de condena a lo largo de cinco años. El programa fue desarrollado por la Escuela de Correspondencia Bíblica de Pakistán (PBCS), con sede en Faisalabad, en consulta con las principales instituciones cristianas del país, entre ellas la Iglesia Católica, la Iglesia de Pakistán, las iglesias presbiterianas y el Ejército de Salvación. El reverendo Aftab Anjum, secretario ejecutivo de la PBCS, señaló que los cursos están redactados en urdu y diseñados para resultar accesibles en el entorno penitenciario, con preguntas de opción múltiple y ejercicios de completar frases.
Sin embargo, la aplicación del programa sigue siendo incierta. Las negociaciones con las autoridades penitenciarias sobre el nombramiento de instructores aún continúan, lo que genera serias dudas sobre si y cuándo el programa podrá ponerse realmente en marcha.
Analfabetismo y abandono pastoral, barreras añadidas
Arthur Wilson, trabajador cristiano del ministerio penitenciario y director del grupo de derechos Redemption Pakistan, señaló obstáculos adicionales que afectan a los reclusos de las minorías. «Varios presos de las minorías son analfabetos y deben recibir primero educación básica antes de poder acceder a estudios formales o religiosos», advirtió. Wilson apuntó además a un declive generalizado de las actividades del ministerio penitenciario en las distintas confesiones cristianas, incluida la Iglesia Católica, lo que ha reducido aún más las estructuras de apoyo disponibles para los internos.
Yassar Talib, coordinador de proyectos del CSJ, resumió el problema en términos inequívocos: «La inclusión de las minorías existe en las normas, pero es débil en la práctica». Señaló tanto deficiencias legales y de política como fallos sistémicos en la implementación, y reclamó reformas institucionales integrales. Advirtió en particular sobre la ausencia de procedimientos claros para el nombramiento de instructores religiosos y la falta de paridad con las reducciones de condena que se conceden a los presos musulmanes durante el Ramadán por la oración y el ayuno. «Existe el riesgo de que esta política se quede en algo puramente simbólico», alertó.
Más de mil presos cristianos en Punjab
El alcance real del problema queda subrayado por los datos demográficos de las prisiones. Según cifras actualizadas a abril de 2026 por la Inspección Penitenciaria de Punjab, en ese momento había 1.075 presos pertenecientes a minorías religiosas en la provincia: 1.034 cristianos, 38 hindúes y tres sijs. Datos anteriores, del Journal of Asian Development Studies correspondientes a marzo de 2025, elevaban la cifra a 1.588 presos de minorías distribuidos en 45 prisiones de Punjab, de los cuales 1.315 estaban en prisión preventiva, 232 eran condenados, 34 aguardaban confirmación de sus sentencias y 7 se encontraban en el corredor de la muerte.
El CSJ ha formulado varias recomendaciones concretas para corregir la situación: reducir la duración de los cursos religiosos, nombrar instructores cualificados, garantizar oportunidades de remisión equivalentes vinculadas a la observancia religiosa y publicar los datos penitenciarios desagregados por religión para mejorar la transparencia. Sin esas medidas, advierten los activistas, los avances legales logrados en beneficio de las minorías corren el riesgo de quedarse en papel mojado.







