(NCRegister/InfoCatólica) La diócesis de Bridgeport, en el estado de Connecticut, ha presentado «María», una herramienta de inteligencia artificial destinada a complementar sus actividades de captación de donantes y comunicación con los fieles, y que la propia diócesis califica como la primera «oficial virtual de compromiso» del mundo en el ámbito diocesano. El lanzamiento se anunció este mes de abril, aunque la herramienta fue ya puesta en marcha con un grupo piloto de 1.000 donantes a finales de marzo.
La diócesis describe el proyecto como una forma de «explorar con reflexión cómo las nuevas tecnologías pueden apoyar una escucha más atenta, una comunicación más constante y un compromiso más personal con quienes servimos». El obispo Frank Caggiano, en la página web del programa, señala que la herramienta digital «nos ayudará a discernir cómo la tecnología puede apoyar una conexión y un acompañamiento más profundos».
«María nos ayudará a aprender cómo las herramientas digitales pueden profundizar nuestra escucha y fomentar respuestas más personales, manteniendo siempre las relaciones humanas en el corazón de la misión de la Iglesia», declaró el prelado.
Del fondo de armario de IBM a la cancillería diocesana
El proyecto fue impulsado en buena medida por el diácono Patrick Toole, canciller diocesano, quien cuenta con una larga trayectoria como ejecutivo en la multinacional tecnológica IBM. En el episodio del 15 de abril de su pódcast semanal Let Me Be Frank, el obispo Caggiano —que se describió jocosamente a sí mismo como «tecnológicamente un hombre de las cavernas»— dialogó con Toole sobre las posibilidades y los límites de la herramienta.
El obispo preguntó si un agente de inteligencia artificial puede «llegar alguna vez al punto de resistir el control humano». Toole reconoció que tal escenario era «posible», aunque señaló que las empresas de IA establecen «enormes salvaguardas» para garantizar que sus sistemas actúen dentro de los parámetros previstos. El diácono explicó que la cancillería ha estado debatiendo «cómo utilizar la inteligencia artificial para el bien de la misión» y que la recaudación de fondos «parecía una buena oportunidad para probarlo en un área donde no tenemos los recursos suficientes».
«Mi motivación principal era que estamos haciendo cosas realmente apasionantes y resulta difícil difundir el mensaje», añadió Toole.
Cómo funciona «María»: del donante a la persona de carne y hueso
Emily Groccia, vicepresidenta de la empresa tecnológica Givzey —que colaboró en el diseño de «María»—, explicó en el pódcast que parte de la programación de la herramienta consiste en «traspasar» a los donantes a trabajadores humanos en determinadas circunstancias, por ejemplo cuando alguien desea aumentar significativamente su donación o cuando plantea preguntas íntimas que merecen una respuesta humana. «Somos muy cautelosos a la hora de permitir que nuestra IA se adentre en líneas de conversación que estén fuera de esas conversaciones tradicionales de captación de fondos», precisó Groccia.
El obispo Caggiano subrayó que la IA en el ámbito diocesano representa «un potencial inmenso» para las cerca de 200 diócesis que existen en Estados Unidos, pero insistió en la necesidad de establecer «directrices» claras para que los agentes de IA no suplanten a los seres humanos. «Sin que me lo hayan preguntado, si alguien comunica una muerte, yo no querría que el asistente respondiera en absoluto», afirmó el obispo. «Quiero que responda una persona. Porque, de nuevo, como Iglesia somos una realidad única.»
La portavoz diocesana Marie Oates compartió ejemplos concretos de las interacciones de «María» con los fieles: en uno de ellos, un feligrés expresa interés en hacer voluntariado con inmigrantes y «María» le facilita información sobre los servicios de inmigración de Cáritas local; en otro, una madre busca programas diocesanos para «otras madres como yo» y la asistente le ofrece conectarla con grupos parroquiales y ministerios familiares. «Estos ejemplos ilustran nuestro objetivo para el programa», señaló Oates: «usar la IA no como una forma de reemplazar las relaciones humanas, sino como una herramienta para conectar de forma más personal».
«Un cambio epocal»: la Iglesia ante la inteligencia artificial
El diácono Toole señaló que los católicos «tienen la oportunidad de dar mucho fruto» con la tecnología de la inteligencia artificial «siempre que la alineemos con el Único y nos aseguremos de mantenernos fieles a eso, con Cristo en el centro».
Por su parte, el obispo Caggiano describió la irrupción de la IA como «un cambio epocal en la vida humana», comparable al impacto histórico de la invención de la imprenta. «No hay nadie vivo en la Tierra —ni siquiera los grandes arquitectos de todo esto— que sepa realmente hacia dónde irá todo esto», afirmó el prelado. «Necesitamos responder a la pregunta: ¿hacia dónde debería ir?» Una pregunta que, en manos de la Iglesia, no puede tener otra respuesta que la que apunta hacia el bien integral de la persona humana creada a imagen y semejanza de Dios.







