(LifeSiteNews/InfoCatólica) El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el martes 21 de abril una acusación formal contra el Southern Poverty Law Center (SPLC), una de las organizaciones de activismo de izquierda más poderosas del país, por once cargos de fraude bancario y otros delitos. El SPLC —la misma organización que durante años clasificó a grupos católicos, provida y pro-familia como «grupos de odio» equiparándolos al Ku Klux Klan— fue desenmascarado por financiar en secreto, con dinero de sus donantes, a los mismos grupos supremacistas que supuestamente combatía.
Fraude millonario: donantes engañados, dinero para el Ku Klux Klan
Según el DOJ, el SPLC «canalizó secretamente más de tres millones de dólares en fondos donados» hacia miembros del Ku Klux Klan, del Partido Nacional Socialista de América y otras organizaciones extremistas, en el marco de supuestas investigaciones sobre dichos grupos. La organización no informó a sus donantes de que estaba usando su dinero «para financiar a los líderes y organizadores de grupos racistas, al mismo tiempo que el SPLC denunciaba a esos mismos grupos en su propio sitio web», según precisó el Departamento de Justicia.
Para encubrir el esquema, el SPLC «abrió cuentas bancarias vinculadas a una serie de entidades ficticias» e «hizo una serie de declaraciones falsas relacionadas con el funcionamiento de dichas cuentas». Un gran jurado en Montgomery, Alabama —donde el SPLC tiene su sede central—, emitió la acusación formal de once cargos.
«El SPLC está fabricando racismo para justificar su propia existencia», afirmó el Fiscal General en funciones, Todd Blanche. «Usar el dinero de los donantes para supuestamente lucrarse con miembros del Klan no puede quedar sin consecuencias. Este Departamento de Justicia pedirá cuentas al SPLC y a cualquier otra organización fraudulenta que opere con el mismo manual de engaños. Nadie está por encima de la ley.»
Por su parte, el director del FBI, Kash Patel, fue aún más contundente: «El SPLC supuestamente llevó a cabo una operación de fraude masivo para engañar a sus donantes, enriquecerse a sí mismos y ocultar sus operaciones engañosas al público. Mintieron a sus donantes, prometiendo desmantelar grupos extremistas violentos, y en realidad dieron la vuelta y pagaron a los líderes de esos mismos grupos extremistas, llegando incluso a utilizar los fondos para que esos grupos facilitaran la comisión de delitos estatales y federales. Eso es ilegal, y esta es una investigación en curso contra todos los individuos implicados.»
Las críticas de los demócratas no se hicieron esperar. La congresista de extrema izquierda Pramila Jayapal salió en defensa del SPLC afirmando que la organización «realiza un trabajo increíblemente importante» y que continuará «de su lado».
La organización que persiguió a los católicos tradicionales
El SPLC, fundado en 1971 como bufete de derechos civiles, se convirtió en las últimas décadas en una máquina de activismo radical de izquierda dedicada a difamar como «grupos de odio» a organizaciones católicas, conservadoras y cristianas por su rechazo a la homosexualidad y a la ideología de género. Su tristemente célebre «mapa del odio» incluye junto a grupos supremacistas y al Ku Klux Klan a organizaciones tan respetables como el Family Research Council, Alliance Defending Freedom y Liberty Counsel.
El SPLC fue expresamente citado en el infame memo del FBI de enero de 2023 —que proponía medidas de «neutralización de amenazas» contra los católicos de rito tradicional— para justificar la calificación de «ideología católica radical tradicional» como amenaza terrorista, basándose en la designación del SPLC de nueve organizaciones católicas como «grupos de odio».
La organización incluye las convicciones «anti-LGBTQ+» como una de las «ideologías extremistas» que rastrea, junto a los «skinheads racistas», los «neonazis» y la «negación del Holocausto». Para el SPLC, considerar que la heterosexualidad «es la única sexualidad "normal"» o que «el género solo puede entenderse como "masculino" o "femenino"» —posiciones que sostienen tanto la doctrina católica como la Sagrada Escritura— constituye automáticamente un signo de «odio».
El SPLC también rastrea específicamente el «catolicismo tradicional radical», acusando a los fieles apegados a la Misa de antes del Concilio de oponerse a «reformas liberalizadoras» postconciliares y de hacer del antisemitismo «una parte inseparable de su teología». Entre las otras organizaciones en su punto de mira figuran el Center for Family and Human Rights (C-Fam), la American Family Association, Focus on the Family, el American College of Pediatricians, el Ruth Institute y el movimiento Moms for Liberty, al que cataloga absurdamente como «grupo antigubernamental extremista».
La violencia que inspiró el «mapa del odio»
La propaganda del SPLC ya ha tenido consecuencias mortales en el pasado. En 2012, el activista homosexual Floyd Lee Corkins II irrumpió en la sede del Family Research Council con una pistola semiautomática y 50 cartuchos de munición con la intención de «matar a tantas personas como pudiera». Corkins había identificado el FRC como «grupo de odio» a través del propio sitio web del SPLC y planeaba atacar también otras organizaciones pro-familia señaladas por la misma organización. «El Southern Poverty Law Center enumera grupos antigays», admitió el propio atacante. «Los encontré en internet, investigué un poco, fui al sitio web… cosas así.» Solo la heroica intervención del guardia de seguridad Leo Johnson, al que Corkins hirió en el brazo, impidió una masacre. Corkins fue posteriormente condenado por terrorismo y sentenciado a 25 años de prisión. Pese a todo, el SPLC ha continuado clasificando al Family Research Council como «grupo de odio».
Del mismo modo, James Hodgkinson, el fanático de izquierda que en 2017 disparó contra el entonces líder republicano Steve Scalise e intentó asesinar a decenas de congresistas del Partido Republicano durante un entrenamiento de béisbol, había marcado como favorito al Southern Poverty Law Center en su perfil de Facebook.
El brazo largo del SPLC en las grandes empresas tecnológicas
La influencia del SPLC se extendió durante años mucho más allá de los tribunales y las agencias federales. Grandes corporaciones tecnológicas como Facebook, Twitter, Google y Amazon se asociaron con él para identificar y restringir a los denominados «grupos de odio» en sus plataformas. Amazon utilizó las designaciones del SPLC para eliminar a Alliance Defending Freedom como organización beneficiaria de su programa de donaciones AmazonSmile en 2018. «Nos apoyamos en el Southern Poverty Law Center para determinar qué organizaciones benéficas pertenecen a ciertas categorías no elegibles», llegó a declarar Amazon.
La organización también presionó a la base de datos de organizaciones benéficas GuideStar para que etiquetara como «grupos de odio» a 46 entidades conservadoras, y logró que compañías financieras como Mastercard, Visa, GoFundMe, Patreon y Vanco cortaran los canales de donación a organizaciones pro-familia y a críticos del islam.
Sin embargo, el FBI de Trump ya rompió todos los vínculos con el SPLC el pasado otoño, calificándolo de «máquina de difamación partidista». La acusación federal presentada esta semana confirma que, detrás del discurso de los «derechos civiles» y la «lucha contra el odio», el SPLC no era más que una organización corrupta que perseguía a los buenos y financiaba a los malvados.







