(InfoCatólica) Desde la elección de León XIV, una de las cuestiones que ha despertado más expectación entre algunos grupos es la actitud que tendría el nuevo Papa con respecto a las cuestiones LGBT.
En principio y según lo definido solemnemente en el Concilio Vaticano I, los papas no tienen doctrina propia ni pueden inventar nuevas doctrinas, sino que su doctrina es la de la Iglesia. La actitud del Papa Francisco de «armar lío» y su «quién soy yo para juzgar», sin embargo, suscitaron en muchos la idea de que un Papa más moderno o avanzado podría cambiar la doctrina sobre temas en los que la fe y la moral de la Iglesia resultan rechazables para el mundo actual.
En el pontificado de León XIV y a pesar de su actitud mucho menos favorable al «hagan lío», dos hechos han dado alas a los que piensan que va a cambiar la moral de la Iglesia en lo relativo a las relaciones entre personas del mismo sexo. En primer lugar, el mantenimiento de Fiducia Supplicans, el documento firmado por el Papa Francisco que aprobó las bendiciones a parejas del mismo sexo y cuya derogación ha sido esperada y solicitada por multitud de prelados. En segundo lugar, una entrevista que concedió León XIV al principio de su pontificado y en la que afirmó, de forma confusa, que era «muy improbable» que cambiara la doctrina católica sobre la sexualidad y que ahora lo que había que hacer era «cambiar de actitud». Muchos interpretaron esas palabras como el reconocimiento de la posibilidad de que la doctrina cambiara, pero solo después de un paciente trabajo para que cambien de mentalidad los que aún se aferran a la doctrina de siempre.
Precisamente a esa entrevista hace referencia Francis DeBernardo, Director Ejecutivo de la organización «católica» heterodoxa New Ways Ministry, en un artículo publicado ayer en el también heterodoxo portal National Catholic Reporter. Después de señalar que la Iglesia sigue sin entender la cuestión LGBT y que su esperanza es que haya un cambio «pastoral» al respecto, Debernardo anuncia un pequeño pero significativo triunfo: New Ways ha celebrado un encuentro «privado» para obispos de dos días de duración, en el que «los obispos interactúan con teólogos, profesionales científicos, otros académicos, ministros pastorales y, lo más importante, con las propias personas LGBTQ+».
No es una novedad. Desde 2023, New Ways Ministry ha organizado tres encuentros de este tipo en la Universidad de Georgetown (jesuitas), la Universidad de San Luis (jesuitas) y el Centro de Retiros Siena de Wisconsin (dominicas). Diecisiete obispos han asistido a estos encuentros, muchos de ellos en varias ocasiones, tanto en el pontificado del Papa Francisco como, ahora, en el de León XIV.
Para DeBernardo, los obispos en general adolecen de «un conocimiento incompleto sobre la vida de las minorías sexuales y de género» y una «falta de conocimiento sobre los avances científicos en materia de género y sexualidad». A esto se suma que «la mayoría de declaraciones y documentos oficiales se elaboran sin dialogar con personas LGBTQ+». En ese sentido, los encuentros sirven para romper «el frío silencio que, incluso después del cálido acercamiento del Papa Francisco, aún frena el progreso en temas LGBTQ+».
Curiosamente, los encuentros son «privados para permitir un diálogo honesto y franco» y se trabaja «bajo la Regla de Chatham House, que permite compartir información y temas de la reunión; sin embargo, los nombres de los asistentes son confidenciales, a menos que un participante autorice explícitamente su participación o comentarios». En ningún momento se explica, sin embargo, en qué sentido la transparencia haría imposible ese diálogo honesto y franco y por qué se utilizan reglas para asegurar que algunos obispos puedan ir a escondidas a estos encuentros heterodoxos.
Según la organización, en los encuentros se «generaron conversaciones enriquecedoras, formación y acercamiento a temas LGBTQ+ para obispos dispuestos a crear una iglesia más inclusiva». Mons. Jeffrey Grob, obispo de Milwaukee, afirmó sobre el encuentro que «el diálogo y la escucha son fundamentales para el aprendizaje y la comprensión. Si cesan, se desvanece la esperanza de crecimiento y progreso». De nuevo, no queda claro a que «progreso» se refiere al participar en actos de una organización contraria a la fe y la moral católicas, pero cabe deducir que lo que los participantes esperan es un cambio en la enseñanza perenne de la Iglesia al respecto.
La idea central de los encuentros parece ser el sentimentalismo, que de alguna forma se presenta como «lo más importante», el criterio fundamental que debería prevalecer sobre la verdad y la doctrina: «los obispos escucharon con profunda atención las historias personales de sacerdotes homosexuales y monjas lesbianas que compartieron cómo se sentían al servir a la Iglesia mientras recibían mensajes negativos sobre su propia identidad». Mons. John Stowe, obispo de Lexington, Kentucky, reconoció que: «una cosa es considerar un tema; otra muy distinta es encontrarse con una persona cuya vida se ve afectada por ese tema». Mons. Michael Saporito, obispo auxiliar de Newark, Nueva Jersey, comentó: «me sentí profundamente enriquecido por el intercambio de historias personales e información compartida. Obtuve respuesta a muchas de mis preguntas y aún necesito tiempo para seguir aprendiendo».
De esta llamativa forma, se invierte el ministerio de los obispos, que en lugar de enseñar lo revelado por Cristo a las ovejas descarriadas, se convierten en estudiantes de esas ovejas descarriadas y tienen que aprender de ellas lo revelado por el mundo moderno.
New Ways Ministry ha sido condenada en multitud de ocasiones por la Iglesia. En 1984, el cardenal arzobispo de Washington prohibió a la organización presentarse como católica y que sus fundadores siguieran con sus actividades en la archidiócesis de Washington. En 1999, la Congregación para la Doctrina de la Fe condenó a sus fundadores, Sor Jeannine Gramick el P. Robert Nugent por «cuestionar elementos centrales» de la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad. En 2010, el cardenal Francis George declaró que las posiciones de New Way Ministry no eran católicas. En 2011, el Comité para la Doctrina de la Conferencia Episcopal Norteamericana condenó «la falta de adhesión de la organización a la doctrina de la Iglesia sobre la moralidad de los actos homosexuales».






