El Papa pide a los jóvenes cameruneses que sirvan a su país y formen «conciencias rectas, educadas en la verdad»
@copy; VaticanMedia

Quinta jornada del viaje a África

El Papa pide a los jóvenes cameruneses que sirvan a su país y formen «conciencias rectas, educadas en la verdad»

El Papa celebra Misa multitudinaria en Duala, consuela a los enfermos del hospital Saint Paul y lanza ante el mundo universitario camerunés su advertencia más contundente sobre los riesgos de la inteligencia artificial.

(InfoCatólica) El Papa León XIV protagonizó este viernes 17 de abril la jornada más intensa de su viaje apostólico a África con tres actos en Camerún: una Misa multitudinaria en el estadio Japoma de Duala, una visita privada al hospital católico Saint Paul y un encuentro con el mundo universitario en la Universidad Católica de África Central de Yaundé, donde lanzó una de sus advertencias más contundentes sobre la inteligencia artificial y la «sustitución progresiva de la realidad por la simulación».

La multiplicación de los panes como modelo de solidaridad

El Pontífice se trasladó a primera hora desde Yaundé al aeropuerto internacional de Duala, donde llegó a las 9:24 hora local. Tras un recorrido en papamóvil entre los fieles congregados en el Japoma Stadium, presidió la celebración eucarística del viernes de la segunda semana de Pascua.

La homilía, centrada en el Evangelio de la multiplicación de los panes y los peces (Jn 6,1-15), articuló un mensaje de solidaridad y compartición. León XIV recordó que Jesús resuelve el hambre de la multitud «bendiciendo el poco alimento que hay y repartiéndolo entre todos los que tienen hambre», y subrayó que «la multiplicación de los panes y los peces acontece en la compartición: he aquí el milagro».

«Hay pan para todos si a todos se les da. Hay pan para todos si se toma no con una mano que agarra, sino con una mano que dona», afirmó el Papa, que vinculó el gesto de Cristo con la Eucaristía como «fuente de una fe renovada», en la que Jesús «está presente en medio de nosotros».

El Pontífice dirigió un llamamiento especial a los jóvenes africanos: «Multiplicad vuestros talentos con la fe, la tenacidad y la amistad que os animan. Sed vosotros los primeros rostros y manos que llevan al prójimo el pan de la vida». Les instó también a no ceder «a la desconfianza y al desánimo» ni a «ninguna forma de abuso y de violencia, que ilusionan prometiendo ganancias fáciles pero endurecen el corazón».

«No olvidéis que vuestro pueblo es aún más rico que esta tierra, porque su tesoro son sus valores: la fe, la familia, la hospitalidad, el trabajo», subrayó, antes de proponer como ejemplo al Beato Floribert Bwana Chui, figura de referencia para el pueblo congoleño.

Al término de la Misa, el Arzobispo de Duala, Mons. Samuel Kleda, dirigió unas palabras de agradecimiento al Santo Padre.

La caricia a los enfermos del hospital Saint Paul

Tras la celebración, León XIV se desplazó al hospital católico Saint Paul, en el barrio de Bassa, un centro gestionado por la Archidiócesis de Duala que ofrece atención sanitaria accesible con especial dedicación a las mujeres.

Acompañado por la directora del centro, el Papa visitó algunas salas, se acercó a niños y ancianos y rezó el Padrenuestro en la capilla. Antes de partir, saludó brevemente al personal en el patio y bendijo a los pacientes y sus familiares. Según informó Vatican News, el Pontífice «se acercó al dolor de pequeños y adultos con gran ternura».

Poco antes de las 14:00 hora local, León XIV partió de regreso a Yaundé, donde aterrizó a las 14:56.

La universidad como dique frente a la simulación digital

La última actividad de la jornada tuvo lugar en la Universidad Católica de África Central (UCAC), fundada en 1989 por la Asociación de Conferencias Episcopales de África Central. El Papa fue recibido por el rector, Thomas Bienvenu Tchoungui, en el campus de Yaundé, donde los estudiantes le aguardaban con banderas del Vaticano y de Camerún.

En un extenso discurso leído en francés, León XIV describió la universidad como «un faro al servicio de la Iglesia y de África, en su búsqueda de la verdad, y en la promoción de la justicia y de la solidaridad». Pidió que las instituciones católicas se conviertan en «auténticas comunidades de vida y de investigación» que introduzcan a estudiantes y profesores en «una hermandad en el conocimiento».

Citó a san John Henry Newman, a quien nombró recientemente Doctor de la Iglesia  y recordó que la fe «despierta el sentido crítico» e «invita al científico a estar abierto a la realidad, en toda su riqueza inagotable», con referencia a la encíclica Lumen fidei del Papa Francisco.

«No se trata solo de nuevas tecnologías, sino de la sustitución de la realidad»

El tramo más incisivo del discurso se centró en los riesgos de la inteligencia artificial. León XIV alertó de que el desafío «es más profundo de lo que parece: no se trata solo del uso de nuevas tecnologías, sino de la sustitución progresiva de la realidad por la simulación de esta».

En los entornos digitales, advirtió, «la interacción se optimiza al grado de volver superfluo el encuentro real, la alteridad de las personas de carne y hueso se neutraliza y la relación se reduce a una respuesta funcional». Frente a ello, subrayó con fuerza: «Queridos amigos, en cambio, ustedes son personas reales».

El Papa señaló que cuando «la simulación se vuelve norma, la capacidad humana de discernimiento se atrofia» y la sociedad vive «como dentro de burbujas impermeables unas con otras», lo que extiende «la polarización, los conflictos, los miedos y la violencia». Por ello reclamó de la universidad una «formación humanística capaz de revelar las lógicas económicas, los prejuicios incorporados y las formas de poder que moldean la percepción de la realidad».

El Pontífice también denunció el «lado oscuro» de la revolución digital para el continente africano, marcado por «las devastaciones ambientales y sociales provocadas por la frenética búsqueda de materias primas y tierras raras», y advirtió de que «sin este esfuerzo educativo, el acomodo pasivo a las lógicas dominantes se confundirá con competencia, y la pérdida de libertad con progreso».

Conciencia, corrupción y vocación africana

León XIV dedicó una parte sustancial de su discurso a la formación de la conciencia. «Ninguna sociedad puede prosperar si no se fundamenta en conciencias rectas, educadas en la verdad», afirmó, y añadió que «formar conciencias libres y piadosamente inquietas es una condición indispensable para que la fe cristiana se presente como una propuesta plenamente humana».

El Papa instó a los jóvenes a resistir la tentación migratoria y a «responder con un ardiente deseo de servir a su país», y pidió a los profesores que sean «modelos cuya rigurosidad científica y honestidad personal eduquen la conciencia de sus estudiantes». «África necesita liberarse de la plaga de la corrupción», señaló, una conciencia que «debe consolidarse desde los años de formación».

Cerró su intervención con una llamada a la humildad como «la virtud principal que debe animar a la comunidad universitaria»: «Todos somos discípulos, es decir, compañeros de estudio de un único Maestro, que ha amado tanto el mundo al punto de dar su vida».

 

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.