Al menos 20 cristianos fueron asesinados en Nigeria durante el fin de semana de Pascua
Fulani

Cristianos bajo asedio

Al menos 20 cristianos fueron asesinados en Nigeria durante el fin de semana de Pascua

Comunidades cristianas de varios estados de Nigeria sufrieron nuevos ataques armados durante los días santos, con un saldo de al menos 20 muertos. Las agresiones se produjeron en Benue, Kaduna y otras zonas donde la población cristiana vive desde hace años bajo amenaza.

(CNA/InfoCatólica) Al menos 20 cristianos fueron asesinados en Nigeria durante el fin de semana de Pascua, en una nueva oleada de violencia contra comunidades cristianas de varios estados del país. Los ataques se produjeron durante los días en que los fieles conmemoraban la Pasión del Señor y celebraban la esperanza de su Resurrección.

Shawn Wright, presidente de la organización International Christian Concern, denunció la gravedad de lo sucedido con palabras de hondo dolor: «Los ataques contra cristianos en la Semana Santa en Nigeria son espantosos». Y añadió: «Decenas de nuestros hermanos y hermanas fueron asesinados mientras recordaban el sacrificio de Cristo en la cruz y celebraban la esperanza de su maravillosa resurrección. Como un solo Cuerpo de Cristo, oramos por los supervivientes y por las familias que están viviendo un sufrimiento inimaginable».

La cifra de víctimas mortales en el estado de Benue aparece como la menos discutida entre las distintas informaciones. Al menos 17 personas murieron en un ataque contra la localidad de Mbalom, en el distrito de Gwer East. Los hombres armados irrumpieron de madrugada, dispararon contra civiles e incendiaron viviendas. Los supervivientes huyeron hacia zonas de matorral cercanas para salvar la vida.

En el estado de Kaduna, hombres armados atacaron el Domingo de Pascua a fieles que participaban en celebraciones religiosas en Ariko. Primero pusieron en el punto de mira una iglesia de la Evangelical Church Winning All y después una iglesia vecina dedicada a San Agustín. En este caso, las cifras de muertos varían considerablemente según las fuentes. Algunas informaciones hablan de cinco fallecidos, mientras que fuentes locales y organizaciones de ayuda a los cristianos elevan el número a doce.

También en Kaduna, en la localidad de Maro Kasuwa, en el distrito de Kajuru, fueron asesinados al menos tres cristianos y otras personas fueron secuestradas. Este ataque recibió menos atención en los primeros informes internacionales, eclipsado por la magnitud de lo ocurrido en Ariko.

En el estado de Nasarawa también se registraron informaciones divergentes sobre el número de víctimas. Medios nigerianos hablaron de al menos once muertos y de 52 casas incendiadas. Otras fuentes situaron la cifra en diez fallecidos. Las localidades afectadas fueron Gidan-Ogiri, Akyewa-Baka y Udege-Kasa.

La violencia no comenzó en Pascua. Pocos días antes, el Domingo de Ramos, hombres armados dispararon contra cristianos que regresaban a sus casas después de asistir a los oficios en Jos. También allí las cifras difieren notablemente: mientras la policía habló de entre 12 y 26 muertos, una organización de ayuda a los cristianos perseguidos elevó el número a 27.

En muchos de estos ataques no quedó del todo claro, al menos en los primeros reportes, quiénes fueron exactamente los responsables. En numerosos casos, los medios internacionales se limitaron a hablar de «hombres armados». Sin embargo, según informaciones locales y diversas organizaciones de ayuda, detrás de varias de estas agresiones estarían milicias fulani, pertenecientes a un grupo étnico de mayoría musulmana que desde hace años mantiene conflictos con agricultores predominantemente cristianos.

Esa forma de presentar la violencia no es una cuestión menor. Con frecuencia, parte de la cobertura internacional enmarca estos hechos sobre todo como conflictos por la tierra, mientras que las fuentes locales subrayan con fuerza la dimensión religiosa de la persecución. En el comienzo mismo de la Semana Santa, otro ataque en la localidad de Kautikari, en el estado de Borno, fue atribuido a las fuerzas del Estado Islámico en África Occidental.

La nueva matanza vuelve a mostrar la extrema vulnerabilidad de muchas comunidades cristianas en Nigeria, especialmente en los momentos más sagrados del calendario litúrgico. Mientras los fieles recordaban la entrega redentora de Cristo y proclamaban su victoria sobre la muerte, una vez más tuvieron que afrontar asesinatos, incendios, secuestros y huida.

La Pascua de muchos cristianos nigerianos quedó así marcada no solo por la oración y la liturgia, sino también por el sufrimiento, la sangre y el luto. Frente a esta nueva tragedia, las comunidades perseguidas siguen reclamando protección, justicia y la solidaridad de toda la Iglesia.

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