«La omnipotencia de Dios está en el gesto humilde de lavar los pies»: León XIV en el Jueves Santo
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Su primer Triduo Pascual como Papa

«La omnipotencia de Dios está en el gesto humilde de lavar los pies»: León XIV en el Jueves Santo

En una liturgia austera en San Juan de Letrán, el Papa ha exhortado a postrarse «como hermanos de los oprimidos» y ha citado a Benedicto XVI y Francisco para explicar el sentido del lavatorio de pies.

(InfoCatólica) En la Basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma, el Papa León XIV ha celebrado esta tarde la Misa in Coena Domini del Jueves Santo, en la que ha lavado los pies a doce sacerdotes de la diócesis romana. Se trata de la primera celebración de este rito por parte de Robert Prevost como Pontífice, en una liturgia marcada por el recogimiento y la austeridad, con la presencia de cardenales, obispos y sacerdotes de la Curia Romana y del Vicariato de Roma, además de numerosos fieles.

En su homilía, el Santo Padre ha subrayado que el gesto de Jesús al lavar los pies a sus apóstoles «resume la revelación de Dios» y constituye «un signo ejemplar del Verbo hecho carne, su memoria inconfundible». El Papa ha invitado a los fieles a cruzar el umbral del Triduo Santo «no como espectadores, ni por inercia, sino involucrados de manera especial por el mismo Jesús», como invitados a la Cena en la que «el pan y el vino se convierten para nosotros en Sacramento de salvación».

La omnipotencia de Dios en el gesto humilde

León XIV ha desarrollado una extensa reflexión sobre el significado teológico de la lavanda de los pies, señalando que lo que el Señor muestra «tomando el agua, la palangana y el delantal, es mucho más que un modelo moral», pues entrega «su propia forma de vida». Al asumir la condición de siervo, ha explicado el Papa, el Hijo revela la gloria del Padre y desmonta «los criterios mundanos que ensucian nuestra conciencia».

Citando una homilía de Benedicto XVI de 2008, el Pontífice ha reconocido que «sistemáticamente deseamos un Dios de éxito y no de pasión», y que existe una tentación permanente de buscar un Dios que «nos sirva», que sea «útil como el dinero y el poder». Frente a ello, ha proclamado que la omnipotencia de Dios se manifiesta precisamente «con el gesto gratuito y humilde de lavar los pies», pues «el Señor se arrodilla para lavar al hombre, por amor a él».

Purificación de las idolatrías y del orgullo humano

El Papa ha afirmado que con su gesto Jesús «no sólo purifica de las idolatrías y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios», sino que purifica también «nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a él, que se considera grande cuando es temido». Cristo, «verdadero Dios y verdadero hombre», ofrece en cambio «un ejemplo de entrega, de servicio y de amor».

León XIV ha insistido en que aprender a actuar como Jesús «es la tarea de toda una vida», y ha precisado que el Señor ofrece su ejemplo «no cuando todos están felices y lo aprecian, sino en la noche en que fue traicionado, en la oscuridad de la incomprensión y la violencia». Con ello queda claro, ha afirmado, que «el Señor no nos ama porque seamos buenos y puros; nos ama, y por eso nos perdona y nos purifica».

El deber que nace del corazón

Recogiendo palabras de su predecesor Francisco en la Misa in Coena Domini de 2013, León XIV ha explicado que lavarse los pies unos a otros «es un deber que viene del corazón», no «un imperativo abstracto, ni una orden formal y vacía», sino expresión del «fervor obediente por la caridad de Cristo, fuente y ejemplo de nuestra caridad». El ejemplo de Jesús, ha subrayado, «no puede ser imitado por conveniencia, de mala gana o con hipocresía, sino sólo por amor».

Ante «una humanidad abatida por tantos ejemplos de brutalidad», el Papa ha exhortado a los fieles a postrarse «como hermanos y hermanas de los oprimidos», siguiendo el ejemplo del Señor.

Eucaristía y Orden sagrado

En la parte final de su homilía, el Santo Padre ha recordado que el Jueves Santo conmemora la institución de la Eucaristía y del Orden sagrado, y que «el vínculo intrínseco entre los dos sacramentos representa la entrega perfecta de Jesús, Sumo Sacerdote y Eucaristía viva por los siglos». Ha descrito el Jueves Santo como «un día de ardiente gratitud y de auténtica fraternidad», pidiendo que la adoración eucarística nocturna sea «un momento para contemplar el gesto de Jesús, arrodillándonos como Él lo hizo».

Los doce sacerdotes de la lavanda

El rito de la lavanda de los pies tuvo como protagonistas a once sacerdotes ordenados el año pasado y a su director espiritual, Renzo Chiesa, del Pontificio Seminario Romano Mayor. Los neopresbíteros que recibieron el gesto del Papa fueron Andrea Alessi, Gabriele Di Menno Di Bucchianico, Francesco Melone, Clody Merfalen, Federico Pelosio, Marco Petrolo, Pietro Hieu Nguyen Huai, Matteo Renzi, Giuseppe Terranova, Simone Troilo y Enrico Maria Trusiani.

Al concluir la celebración, León XIV llevó el Santísimo Sacramento al lugar de la reposición en la Capilla de San Francisco y, tras un breve momento de adoración, se retiró en silencio.

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