(InfoCatólica) Ha llamado la atención que en el mensaje enviado con motivo de la toma de posesión de Dame Sarah Mullally como nueva arzobispesa de Canterbury, el Papa haya subrayado que el camino ecuménico entre la Iglesia católica y la Comunión Anglicana «no siempre ha sido fácil» y que persisten desacuerdos surgidos de circunstancias nuevas. También le recuerda la difíciles circunstancia en las que asume su mandato en pleno cisma anglicano precisamente por ella misma. Al mismo tiempo, ha insistido en la necesidad de «continuar dialogando en la verdad y en el amor».
Sesenta años de diálogo con luces y sombras
El mensaje papal, fechado el 20 de marzo de 2026, festividad de San Cutberto, y hecho público coincidiendo con la ceremonia de instalación celebrada el 25 de marzo en la catedral de Canterbury, recorre seis décadas de relaciones entre Roma y Canterbury. León XIV evoca el encuentro histórico entre San Pablo VI y el arzobispo Michael Ramsey en 1966, cuando ambos se comprometieron a abrir «una nueva etapa en el desarrollo de las relaciones fraternales, basada en la caridad cristiana».
El Papa reconoce que ese capítulo «ha dado mucho fruto a lo largo de las últimas seis décadas» y destaca la labor de la Comisión Internacional Anglicano-Católica Romana (ARCIC), cuyo trabajo teológico ha permitido «dar testimonio juntos de manera más eficaz». León XIV se muestra agradecido de que «este importante diálogo continúe», especialmente ante «los múltiples desafíos que afronta hoy nuestra familia humana».
Discrepancias que no rompen la fraternidad
Sin embargo, el núcleo más significativo del mensaje es el reconocimiento expreso de las dificultades. León XIV hace suyas las palabras que el Papa Francisco y el arzobispo Justin Welby pronunciaron en su declaración conjunta de 2016: «Las nuevas circunstancias han generado nuevas discrepancias entre nosotros». Pese a ello, el Papa recuerda que se ha seguido caminando juntos porque las diferencias «no pueden impedirnos reconocernos como hermanos y hermanas en Cristo en virtud de nuestro bautismo común».
El Papa formula con claridad su posición: «Creo firmemente que necesitamos continuar dialogando en la verdad y en el amor, porque solo en la verdad y en el amor llegamos a conocer juntos la gracia, la misericordia y la paz de Dios» (cf. 2 Jn 1,3), y así poder «ofrecer estos preciosos dones al mundo».
Unidad al servicio de la misión
León XIV enmarca la búsqueda de la unidad cristiana en su dimensión misionera. La unidad, señala, «nunca es un fin en sí misma, sino que está orientada a la proclamación de Cristo, para que, como oró el Señor Jesús, "el mundo crea"» (Jn 17,21). En este contexto, el Papa hace propias unas palabras que Francisco dirigió a los primados anglicanos en 2024: «Sería un escándalo si, a causa de nuestras divisiones, no cumpliéramos nuestra vocación común de dar a conocer a Cristo».
El mensaje remite también al Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2026, donde se subraya que es «a través del testimonio de una comunidad cristiana reconciliada, fraterna y unida» como la proclamación del Evangelio «resonará con mayor claridad».
Un encargo en tiempos difíciles
El mensaje incluye un reconocimiento explícito de la dificultad del momento que afronta la nueva arzobispa. León XIV señala que Mullally asume sus responsabilidades «en un momento difícil en la historia de la familia anglicana» y le pide al Señor que la fortalezca «con el don de la sabiduría». El Papa invita a la arzobispa a dejarse guiar por el Espíritu Santo y a inspirarse en «el ejemplo de María, la Madre de Dios».







