(InfoCatólica) En un mensaje dirigido a la Conferencia Episcopal Francesa (CEF), reunida en asamblea plenaria en Lourdes esta semana, el Papa ha expresado su preocupación por la «dolorosa herida» que se está abriendo en la Iglesia en torno a la celebración de la Misa y ha instado a los prelados a buscar vías de integración para las comunidades ligadas a la liturgia tradicional.
El texto, firmado por el Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, fue transmitido a los obispos al inicio de sus trabajos. Aunque el mensaje aborda también la educación católica y la lucha contra los abusos a menores, es la cuestión litúrgica la que concentra las expresiones más contundentes del Pontífice y la que marca el tono de la asamblea.
La literalidad del texto rompe con los mensajes agresivos que en los última época emanaban del Vaticano y reconoce el sincero enriquecimiento espiritual para muchas personas, incluso utiliza el término Vetus Ordo utilizado por Benedicto XVI:
Tenéis, por último, queridos hermanos, la intención de tratar el delicado tema de la Liturgia, al que el Santo Padre presta especial atención, en el contexto del crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo. Resulta preocupante que continúe abriéndose en la Iglesia una dolorosa herida en torno a la celebración de la Misa, el sacramento mismo de la unidad. Para sanarla, es ciertamente necesaria una mirada nueva de cada uno dirigida al otro, con una mayor comprensión de su sensibilidad; una mirada que pueda permitir a hermanos enriquecidos por su diversidad acogerse mutuamente, en la caridad y la unidad de la fe. Quiera el Espíritu Santo sugeriros soluciones concretas que permitan incluir generosamente a las personas sinceramente apegadas al Vetus Ordo, en el respeto de las orientaciones queridas por el Concilio Vaticano II en materia de Liturgia.
Una herida en el «sacramento de la unidad»
El Papa no elude la gravedad de la situación. «Es preocupante que continúe abriéndose en la Iglesia una dolorosa herida en relación con la celebración de la Misa, sacramento mismo de la unidad», afirma el mensaje. La elección de las palabras resulta significativa: al calificar la fractura litúrgica como una herida en el sacramento de la unidad, León XIV sitúa el problema no en el terreno de las preferencias estéticas, sino en el corazón mismo de la comunión eclesial.
El contexto inmediato es el crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo [sic] en Francia, un fenómeno que la propia CEF ha incluido como eje de reflexión de esta plenaria. El Cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente del episcopado francés, retomó en su discurso inaugural la misma expresión del Papa sobre la «dolorosa herida», y anunció una conferencia específica dedicada a «Liturgia y Tradición», en continuidad con todos los concilios y, en particular, con el Concilio Vaticano II.
«Incluir generosamente» en el respeto al Concilio
Frente a las tensiones, el mensaje papal traza una línea que busca el equilibrio entre la acogida y la fidelidad a las orientaciones conciliares. «Que el Espíritu Santo os sugiera soluciones concretas que permitan incluir generosamente a las personas sinceramente vinculadas al Vetus Ordo, en el respeto de las orientaciones queridas por el Concilio Vaticano II en materia de liturgia», pide el Pontífice.
La fórmula es cuidadosa. Por un lado, emplea el adverbio «generosamente» y reconoce la sinceridad de quienes se sienten ligados a la forma extraordinaria. Por otro, establece como marco ineludible las directrices del último concilio ecuménico. No se trata, pues, de una concesión sin condiciones, sino de una integración dentro de los límites de la reforma litúrgica.
Para alcanzar esa integración, León XIV apunta a un cambio de actitud recíproco: «Sin duda se necesita una nueva mirada de cada uno sobre el otro, con una mayor comprensión de su sensibilidad; una mirada que permita a hermanos, ricos en su diversidad, acogerse mutuamente en la caridad y la unidad de la fe». El llamamiento se dirige, por tanto, a ambas partes: tanto a quienes recelan de la liturgia tradicional como a quienes la practican.
Educación católica y abusos: los otros ejes del mensaje
Aunque la liturgia ocupa el lugar más destacado del mensaje, el Papa también se detiene en la situación de la educación católica en Francia, a la que describe en un clima de «hostilidad creciente» con «el cuestionamiento de su carácter propio». León XIV anima a los obispos a «defender con determinación la dimensión cristiana de la enseñanza católica, que, sin referencia a Jesucristo, perdería su razón de ser». El Pontífice cita a su predecesor, el Papa Francisco, para quien la educación revestía una importancia capital tanto para el futuro del mundo como para el anuncio del Evangelio.
Respecto a la crisis de los abusos, el mensaje insta a perseverar en la prevención y a mantener la atención de la Iglesia hacia las víctimas, al tiempo que pide que «los sacerdotes culpables de abuso no queden excluidos de la misericordia» y sean objeto de reflexión pastoral. Tras años de «dolorosas crisis», el Papa considera que «ha llegado el momento de mirar con determinación hacia el futuro» y de dirigir un mensaje de aliento a los sacerdotes franceses, «duramente probados». Durante la asamblea, los obispos deberán decidir sobre el futuro del INIRR, el organismo independiente de reconocimiento y reparación a las víctimas creado tras el informe Ciase, cuyo mandato expira en agosto de 2026.
Esperanza y anuncio del Evangelio
El mensaje concluye con un tono de cercanía hacia la que la tradición llama «hija primogénita de la Iglesia». El Papa asegura sus oraciones por todos los católicos de Francia y por su clero, «para que perseveren en la fe y en el valiente anuncio del Evangelio, en tiempos ciertamente difíciles, pero en los que no faltan signos de esperanza ni la presencia de Dios en los corazones».
La asamblea plenaria concluirá mañana. Además de los temas abordados en el mensaje papal, los obispos analizarán el contexto internacional, en particular la escalada de violencia en Oriente Medio. Las jornadas estarán igualmente marcadas por el recuerdo de los mártires de Tibhirine, los monjes trapenses asesinados durante la guerra civil en Argelia, país que León XIV visitará los próximos 13, 14 y 15 de abril.
Texto del mensaje del Santo Padre
Queridos hermanos:
Su Santidad el Papa León XIV me encarga transmitiros sus mejores deseos para el buen y fructuoso desarrollo de los trabajos de vuestra Asamblea Plenaria. Os asegura su oración fraterna. Desea que este momento sea una ocasión renovada de estrechar los vínculos de caridad fraterna entre vosotros, en la búsqueda común de la Voluntad de Dios para la Iglesia que está en Francia.
El Santo Padre ha tomado conocimiento de los temas que tenéis intención de tratar, y varios han suscitado su interés. En particular, vais a abordar, en respuesta a la Carta Apostólica Trazar nuevos mapas de esperanza [Dessiner de nouvelles cartes d'espérance], el tema de la educación, un tema que había retenido especialmente la atención del papa Francisco en razón de su importancia capital tanto para el futuro del mundo como para el anuncio del Evangelio. Vuestros trabajos se desarrollan en el contexto de una hostilidad creciente hacia los centros católicos, con la puesta en cuestión de su carácter propio. En el respeto de las convicciones de cada uno y con la constante preocupación de acoger ampliamente, el Papa os alienta a defender con determinación la dimensión cristiana de la enseñanza católica que, sin referencias a Jesucristo, perdería su razón de ser.
Un punto de vuestra reflexión versará sobre la prosecución de la lucha contra los abusos a menores y del proceso de reparaciones que habéis emprendido con determinación. Conviene, en efecto, perseverar a largo plazo en las acciones de prevención emprendidas y continuar manifestando la atención de la Iglesia a las víctimas y la misericordia de Dios hacia todos. Es bueno que los sacerdotes culpables de abusos no queden excluidos de esa misericordia y sean objeto de vuestras reflexiones pastorales. Por otra parte, tras varios años de crisis dolorosas, ha llegado la hora de volverse resueltamente hacia el futuro y dirigir a los sacerdotes de Francia, duramente probados, un mensaje de aliento y de confianza.
Tenéis, por último, queridos hermanos, la intención de tratar el delicado tema de la Liturgia, al que el Santo Padre presta especial atención, en el contexto del crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo. Resulta preocupante que continúe abriéndose en la Iglesia una dolorosa herida en torno a la celebración de la Misa, el sacramento mismo de la unidad. Para sanarla, es ciertamente necesaria una mirada nueva de cada uno dirigida al otro, con una mayor comprensión de su sensibilidad; una mirada que pueda permitir a hermanos enriquecidos por su diversidad acogerse mutuamente, en la caridad y la unidad de la fe. Quiera el Espíritu Santo sugeriros soluciones concretas que permitan incluir generosamente a las personas sinceramente apegadas al Vetus Ordo, en el respeto de las orientaciones queridas por el Concilio Vaticano II en materia de Liturgia.
Queridos hermanos, el Sumo Pontífice os asegura su afecto y el interés que profesa a la Hija primogénita de la Iglesia. Reza por todos los católicos de Francia, por su clero, a fin de que perseveren en la fe y en el valiente anuncio del Evangelio, en tiempos ciertamente difíciles pero en los que no faltan signos de esperanza y de presencia de Dios en los corazones. Renovándoos sus palabras de aliento y encomendándoos a la intercesión de Nuestra Señora de la Asunción y de todos los Santos de Francia, el Santo Padre os imparte de buen grado la Bendición Apostólica.
Cardenal Pietro Parolin Secretario de Estado de Su Santidad. Desde el Vaticano, 18 de marzo de 2026








