(LSN/InfoCatólica) La CIA bajo la dirección de la administración de Joe Biden vuelve a quedar en el centro de la polémica tras conocerse el contenido de un memorando interno que presentaba la «maternidad tradicional» y el papel de ama de casa como signos relacionados con el extremismo blanco. El documento, redactado en 2021 y ahora retirado por la administración Trump, ha sido dado a conocer como una nueva muestra del sesgo ideológico que, según sus críticos, impregnó a la agencia de inteligencia durante el mandato demócrata.
La información aparece después de que ya se hubiera filtrado otro documento de la CIA en el que la agencia señalaba a católicos vinculados a la Misa tradicional en latín como probables «extremistas violentos». Ese precedente ya había causado una fuerte conmoción, y el nuevo memorando amplía aún más las acusaciones de que la inteligencia estadounidense llegó a poner bajo sospecha a sectores enteros de ciudadanos por sus convicciones religiosas y por su defensa de valores tradicionales.
El nuevo texto interno fue desenterrado por la administración Trump. Según se ha difundido, el memorando advertía que la «maternidad tradicional» y el «homemaking», es decir, la dedicación al hogar, podían ser signos de extremismo blanco. America First Legal, identificada por sus siglas AFL, publicó en la red social X un extenso hilo sobre el contenido del documento y aseguró: «La evaluación de inteligencia revela el sesgo de arriba abajo en la CIA de Biden».
La misma organización añadió una acusación especialmente grave sobre el uso de los recursos públicos por parte de la agencia: «Una agencia con responsabilidades críticas de inteligencia estaba gastando sus recursos en atacar a mujeres que promovían la maternidad». La crítica apunta al núcleo del escándalo: no se trataría simplemente de una mala formulación burocrática, sino de una visión ideologizada que convertía en sospechosa la promoción de la maternidad y de la familia.
La evaluación interna se centraba en personas que «creen que su percepción de una identidad étnica blanca europea idealizada está bajo ataque por parte de personas que encarnan y apoyan el multiculturalismo y la globalización». El documento llevaba por título «Mujeres que impulsan la radicalización y el reclutamiento del extremismo violento blanco motivado racial y étnicamente» y constaba de 11 páginas.
En su arranque, el memorando afirmaba: «Evaluamos que las mujeres han ido emergiendo como actores clave del movimiento transnacional extremista violento blanco motivado racial y étnicamente, asumiendo diversos papeles para promover sus objetivos, incluida la visión del extremismo blanco sobre la maternidad tradicional, y participando con éxito en funciones más nuevas de propaganda y reclutamiento».
El texto añadía además otra tesis vinculada a la natalidad y a la familia. Según el propio memorando, «extremistas violentos blancos y sus simpatizantes han afirmado en publicaciones en línea que es esencial que las familias blancas tengan tantos hijos biológicos como sea posible para contrarrestar el aumento de las tasas de natalidad entre las poblaciones no blancas; los extremistas blancos alegan que este aumento es una conspiración, a la que han denominado la “gran sustitución”, según una evaluación de Open Source Enterprise».
Ya en la página 2 del documento, la CIA señalaba con preocupación que esos extremistas habían «elogiado la maternidad y el cuidado del hogar como la responsabilidad más importante de las mujeres». Esa formulación es una de las que ha provocado mayor indignación, pues sitúa en un contexto de radicalización realidades humanas y familiares que durante siglos han sido consideradas nobles y dignas, y que siguen siendo libremente abrazadas por innumerables mujeres.
La administración Trump ha retirado ya ese documento elaborado en tiempos de Biden. Tras conocerse el caso, AFL declaró en X: «Las agencias de inteligencia de Estados Unidos existen para proteger a los estadounidenses, no para convertirlos en objetivo». La frase resume la acusación central lanzada por quienes ven en este episodio una desviación profunda de la función propia de la inteligencia nacional.
Gene Hamilton, presidente de America First Legal, afirmó por su parte que «esto es lo que sucede cuando la ideología woke sustituye a una auténtica recopilación y análisis de inteligencia basados en amenazas». Y añadió una condena aún más amplia del enfoque de la administración anterior: «La administración Biden estaba obsesionada con deconstruir nuestro país. La maternidad era sospechosa. Ser ama de casa era sospechoso. Los estadounidenses corrientes eran sospechosos. Bajo la administración Biden, la vida normal y corriente de los estadounidenses se convirtió en un perfil de amenaza. Nunca deberíamos olvidar hasta qué punto llegó la podredumbre».
La comentarista Mary Chastain, de Legal Insurrection, reaccionó también con ironía ante la filtración. Escribió: «Yo... no soy un objetivo, ¿verdad? ¿VERDAD?». Después explicó sin ambages su postura personal: «Soy tradicionalista. Honestamente creo que una mujer debería quedarse en casa una vez que tiene hijos. Y sí, deberías tener hijos. Los hijos son maravillosos y una bendición».
Chastain añadió además que le costaba dar crédito a las explicaciones oficiales a la vista de otros precedentes de la administración Biden. En concreto, señaló: «Sí, me lo creería si la administración Biden no hubiera demonizado a padres que intentaban exigir responsabilidades a los consejos escolares o espiar a católicos que mantienen tradiciones y prefieren la Misa en latín».
El caso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de enorme gravedad: hasta dónde llegó la contaminación ideológica en organismos llamados a proteger a la nación, y cómo esa deriva terminó presentando como problemáticos elementos tan básicos como la maternidad, la familia y la vida doméstica. A tenor de lo revelado por este memorando, la sospecha institucional ya no recaía solo sobre conductas delictivas o amenazas reales, sino también sobre convicciones tradicionales profundamente arraigadas en la sociedad.







