(InfoCatólica) Un año más no hay datos de seminaristas por diócesis y seminario a diferencia de otros países más acostumbrados a la trasparencia y rendición de cuentas. Se echa de menos un perfilado de los nuevos candidatos como se realiza en Estados Unidos.
En cuanto a los datos agregados, las diócesis españolas cuentan este curso con 1.066 seminaristas, treinta más que el año anterior, lo que supone un incremento cercano al 3 % y confirma una estabilización tras el declive sostenido que se registraba desde 2017.
Los datos, presentados este martes por la Subcomisión Episcopal para los Seminarios de la Conferencia Episcopal Española (CEE), revelan además que los abandonos disminuyen y se concentran en las primeras etapas formativas, señal de un discernimiento más temprano y eficaz.
La cifra incluye 854 seminaristas en los 67 seminarios diocesanos con alumnos y 212 en los 14 seminarios Redemptoris Mater, vinculados al Camino Neocatecumenal, que aportan así prácticamente una quinta parte del total (19,9 %). A ellos se suman otros 110 seminaristas que cursan su formación en seminarios internacionales establecidos en España.
Comparado con países como Alemania o Francia, mil seminaristas es una barbaridad. Y en cualquier caso una realidad por la que dar muchas gracias a Dios.
Un sistema formativo que se consolida
El director del secretariado de la Subcomisión, el sacerdote Florentino Pérez, calificó la cifra como «un dato real, que puede resultarnos sorprendente» en el contexto de la sociedad española actual, y atribuyó la recuperación a dos factores: el desarrollo de proyectos pastorales vocacionales en numerosas diócesis y la reducción de los abandonos.
El curso pasado se registraron 201 nuevas incorporaciones frente a 58 ordenaciones sacerdotales y 82 abandonos. De las ordenaciones, 54 correspondieron a seminarios conciliares y 4 a seminarios Redemptoris Mater. Los abandonos, según Pérez, se producen mayoritariamente en las fases iniciales del proceso formativo, lo que interpreta como un signo positivo: «El discernimiento se está haciendo en estas etapas primeras, se está haciendo pronto y por lo tanto consideramos que se está haciendo mejor».
Esta dinámica es consecuencia, a juicio del responsable de la Subcomisión, de la implementación del Plan de Formación Sacerdotal aprobado en 2019, que pone el acento en el acompañamiento cercano del discernimiento. «Esto ayuda al joven a no retrasar las decisiones últimas», explicó Pérez, evitando lo que describió como un «efecto tobogán» por el cual algunos candidatos posponían su resolución hasta las proximidades de la ordenación.
Una decisión «libre y contracultural»
La edad media de los seminaristas al iniciar la fase propedéutica se sitúa en torno a los 25 años, con un rango que oscila hasta los 30. Pérez destacó que la decisión de entrar en el seminario es, en la mayoría de los casos, «libre, personal» y «contracultural», motivada por «una búsqueda de sentido en sus vidas» frente a lo que muchos candidatos perciben como «un ámbito bastante superficial e insatisfactorio», y que contrasta con su experiencia de encuentro con Dios.
En cuanto a la procedencia de los seminaristas, los datos disponibles muestran un perfil diferenciado: en los seminarios diocesanos, el 84 % son de nacionalidad española, porcentaje que desciende al 41 % en los seminarios del Camino Neocatecumenal, reflejo del carácter internacional de este movimiento eclesial.
Cinco seminarios diocesanos sin alumnos
España cuenta con 86 seminarios erigidos canónicamente, de los cuales 72 son diocesanos y 14 Redemptoris Mater. Sin embargo, cinco seminarios diocesanos carecen actualmente de candidatos. Además, el número real de comunidades formativas es de 57, ya que algunos seminarios con pocos alumnos se han agrupado para potenciar la vida comunitaria y la calidad de la formación.
Los datos se han hecho públicos con motivo de la celebración este domingo 22 de marzo del Día del Seminario, que este año se celebra bajo el lema «Deja tus redes y sígueme».







