Los casados, el doble de felices
Foto: John Hope

Matrimonio y religiosidad son cruciales

Los casados, el doble de felices

Un reciente estudio en los Estados Unidos muestra la estrecha vinculación entre el matrimonio y la probabilidad de ser felices, que aumenta aún más en los casados que dan importancia a la religión y que viven su fe en familia.

(InfoCatólica) El matrimonio no está de moda. Las cifras de matrimonios y, más aún, de duración de los matrimonios, llevan décadas cayendo por todo el mundo, pero especialmente en los países occidentales. Multitud de jóvenes miran con desconfianza o son incapaces de entender siquiera el matrimonio, la castidad e incluso el hecho de tener hijos.

El divorcio se introdujo en prácticamente todos los países como un supuesto remedio para evitar la infelicidad matrimonial y es muy difícil imaginar que se pueda dar marcha atrás en esto. Un estudio reciente, sin embargo, sugiere que la felicidad está precisamente en lo contrario: los casados tienen el doble de probabilidad de ser «muy felices» en sus vidas en comparación con los no casados.

A pesar de ello, según los autores del estudio realizado por el Instituto de Estudios Familiares de Virginia y el Instituto Wheatley de Utah, el número de hombres y las mujeres modernos que consideran que «la clave para vivir una vida feliz» está en «disfrutar de la carrera profesional» es tres veces mayor que el de los que consideran que esa clave está más bien en el matrimonio. Esta brecha entre la percepción y la realidad es particularmente llamativa en las mujeres, que, tradicionalmente, siempre han estado más volcadas en la familia.

Si estar casado es, estadísticamente uno de los secretos para ser más feliz, además los esposos que acuden regularmente a la iglesia con sus cónyuges e hijos tienen entre el doble y el triple de probabilidad de ser felices que los casados que no lo hacen. «Para los esposos, la asistencia regular a la iglesia se asoció con un aumento del 212 % en sus probabilidades de ser muy felices en el matrimonio, en comparación con sus pares menos religiosos o no religiosos», mientras que, para las esposas, el aumento es del 112%.

No sorprenderá a nadie que la asistencia regular a la iglesia sea un factor clave para la durabilidad del matrimonio a largo plazo. El aumento de la estabilidad percibida por esos matrimonios está entre el 116% y el 124%.

Por si eso fuera poco, los autores del estudio encontraron que «los beneficios de la religión para el matrimonio aumentan aún más cuando los cónyuges participan en prácticas religiosas compartidas centradas en el hogar», de manera que esos matrimonios mostraban altos niveles de satisfacción con la vida, estabilidad en la relación y cercanía emocional, a la vez que menos dificultades financieras.

Casi parece que las promesas de felicidad de la modernidad hayan demostrado ser inversamente proporcionales a la realidad.

10 comentarios

El caminante
No se vosotros, pero a mí hablar de vocación matrimonial, no sé.
¿es Dios el que te elige para el matrimonio o somos nosotros los que elegimos?
Es más, la que te elige es la mujer, y tú te dejas coger (hasta cierto punto) porque los hombres no tenemos muchas posibilidades de elegir y nos dan "calabazas" la mayoría de las veces.
Sí hiciéramos un discernimiento vocacional muy exhaustivo y exigente, no se cuanta gente se casaría, no se si la Iglesia tiene en cuenta esta realidad.
Para un católico llegar al matrimonio es muy difícil, a no ser que te muevas en ámbitos eclesiales con gente con un nivel de formación potable....y aun así.
No se como lo veis.
24/02/26 9:50 AM
Héctor
100 por 100 de acuerdo con este artículo.
24/02/26 1:17 PM
Charo Burgos
Quizá esto sea cierto en el caso de los casados. Pero no siempre se cumple en el caso de las casadas. Es más, pienso que somos más felices las solteras la mayoría de las veces.
24/02/26 3:00 PM
Armando
Otro artículo por y para estadounidenses. A ver si va a resultar que los célibes son más infelices que los casados. Muchos sacerdotes y religiosas lo son en mayor grado que quienes se han casado.
24/02/26 3:09 PM
Pérez y Pérez
Una noticia muy poco creíble.
25/02/26 12:38 AM
Eugenia de Buenos Aires
En respuesta a El Caminante:
Sí, coincido en que vivimos en un mundo tan torcido y anti humanidad que parece imposible pensar en cómo sería posible que un hombre católico encuentre a una buena mujer católica con la que casarse y viceversa. Por eso quizás pueda parecer tan lógico llegar a la conclusión de que, salvo que vivas en una especie de comunidad cerrada o tengas relación directa con grupos católicos es difícil encontrar una pareja adecuada.
Creo que la vocación al matrimonio, igual que las demás vocaciones, se encuentra en nuestro propio corazón. Por eso, antes que desalentarse, indague mejor en el suyo. Y si luego descubre que su vocación es ser esposo, póngase en manos de Dios para que sea Él quien lo guíe en la búsqueda de compañera.
Bendiciones!
25/02/26 12:42 AM
Daniel
Creo que el matrimonio vivido como vocación tiene mucho de felicidad para ambos conyugues, cuando viven plenamente en respeto y entrega mutua.

También creo que hay "una" y hay "uno" particular. Creo que desde el principio Dios nos prepara a un conyugue, como también nos prepara a nosotros para nuestro conyugue. Y no creo que esto anule nuestra libertad humana.

Si por libertad humana se entiende que puedo casarme con cualquier individuo, vemos desde el principio que no es posible. No me puedo casar con nadie de mi familia (porque es pecado), ni tampoco me puedo casar con gente que ya ha muerto. Si Dios nos diese autonomia plena, tranquilamente me podria casar con Cleopatra, pero no lo quiso Dios así. Dios nos puso en un tiempo determinado, y si se reduce el numero de parejas posibles, significa que entonces hay un cierto numero de parejas deseables por Dios y, en última instancia, hay una sóla persona que nos va a complementar totalmente a los ojos de Dios. Ella no tiene porque ser lo más de lo más. Simplemente es la persona que desde un principio Dios prefiere, como Sarah para Tobias y Tobias para Sarah.

Un sacerdote mismo encara su vocación con libertad. Elije si ser sacerdote o no. Y muchas veces no es cualquier tipo de sacerdote; a veces Dios llama para que sirva de una forma particular en una orden particular, y ahí Dios desde un principio quiso eso.

Asi mismo, vemos muchas veces que los padres eran los que elejian pareja para s
25/02/26 2:01 PM
Maria
El matrimonio es una cruz, esa es la verdad.
Soy católica, casada.y esa es la pura verdad.
25/02/26 5:27 PM
Daniel
Creo que el matrimonio vivido como vocación tiene mucho de felicidad para ambos conyugues, cuando viven plenamente en respeto y entrega mutua.

También creo que hay "una" y hay "uno" particular. Creo que desde el principio Dios nos prepara a un conyugue, como también nos prepara a nosotros para nuestro conyugue. Y no creo que esto anule nuestra libertad humana.

Si por libertad humana se entiende que puedo casarme con cualquier individuo, vemos desde el principio que no es posible. No me puedo casar con nadie de mi familia (porque es pecado), ni tampoco me puedo casar con gente que ya ha muerto. Si Dios nos diese autonomia plena, tranquilamente me podria casar con Cleopatra, pero no lo quiso Dios así. Dios nos puso en un tiempo determinado, y si se reduce el numero de parejas posibles, significa que entonces hay un cierto numero de parejas deseables por Dios y, en última instancia, hay una sóla persona que nos va a complementar totalmente a los ojos de Dios. Ella no tiene porque ser lo más de lo más. Simplemente es la persona que desde un principio Dios prefiere, como Sarah para Tobias y Tobias para Sarah.

Un sacerdote mismo encara su vocación con libertad. Elije si ser sacerdote o no. Y muchas veces no es cualquier tipo de sacerdote; a veces Dios llama para que sirva de una forma particular en una orden particular, y ahí Dios desde un principio quiso eso.

Asi mismo, vemos muchas veces que los padres eran los que elejian pareja para s
25/02/26 5:39 PM
Eugenia de Buenos Aires
En respuesta a El Caminante:
Sí, coincido en que vivimos en un mundo tan torcido y anti humanidad que parece imposible pensar en cómo sería posible que un hombre católico encuentre a una buena mujer católica con la que casarse y viceversa. Por eso quizás pueda parecer tan lógico llegar a la conclusión de que, salvo que vivas en una especie de comunidad cerrada o tengas relación directa con grupos católicos es difícil encontrar una pareja adecuada.
Creo que la vocación al matrimonio, igual que las demás vocaciones, se encuentra en nuestro propio corazón. Por eso, antes que desalentarse, indague mejor en el suyo. Y si luego descubre que su vocación es ser esposo, póngase en manos de Dios para que sea Él quien lo guíe en la búsqueda de compañera.
Bendiciones!
25/03/26 4:37 PM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.