(EWTN News/InfoCatólica) En un intercambio privado con sacerdotes de la diócesis de Roma, celebrado el jueves 19 de febrero en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa León XIV respondió a cuatro preguntas y ofreció orientaciones sobre la vida espiritual, el estudio y la fraternidad propia del presbiterio. El diálogo, según se indicó, tuvo lugar fuera de cámara, después de que el Pontífice pronunciara un discurso público en el que invitó a los sacerdotes a «reavivar el fuego» de su ministerio.
De acuerdo con el testimonio de un sacerdote presente en el encuentro, el primero en intervenir fue un presbítero joven que preguntó cómo puede encarnarse el Evangelio en el mundo de los jóvenes. Según el relato, León XIV respondió: «Ante todo, lo que hace falta es el testimonio del sacerdote; y luego, al encontrarse con los jóvenes, deben ampliar sus horizontes para llegar al mayor número posible de jóvenes. Para ello, es necesario redescubrir el valor de la comunión».
Ante una segunda pregunta, el Papa recomendó conocer bien «la comunidad en la que se vive y se trabaja». Insistió en la necesidad de un contacto real con la situación concreta: «Es necesario conocer bien la realidad. Para amar a tu comunidad, debes conocerla. Por lo tanto, se necesita un verdadero esfuerzo compartido para comprenderla mejor y así afrontar juntos todos los desafíos que surjan».
En ese mismo contexto, el sacerdote que comunicó el contenido del diálogo afirmó que el Papa también hizo una advertencia precisa sobre la preparación de las homilías. «El Papa también nos invitó a usar más el cerebro y no la inteligencia artificial [IA] para preparar las homilías, como ahora ve y escucha que está sucediendo», relató. A partir de ahí, añadió que León XIV ofreció una recomendación enérgica sobre la oración sacerdotal: «Y aquí el Papa hizo una fuerte recomendación respecto de la oración: Nosotros los sacerdotes debemos rezar —permanecer con el Señor, es decir— no reducir todo al breviario o a unos pocos momentos breves de oración, sino aprender verdaderamente de nuevo a escuchar al Señor».
La tercera cuestión tuvo un tono más introspectivo: se planteó que hoy, como sacerdotes, a veces no se logra alegrarse del éxito de otro hermano presbítero. Según el testimonio recogido, el Papa respondió recordando la fragilidad humana, pero reclamando un ejemplo edificante: «Todos somos humanos, pero deberíamos dar un buen ejemplo, especialmente el ejemplo de la fraternidad sacerdotal».
El Pontífice se detuvo, además, en cómo cultivar la amistad entre sacerdotes. Y, al mismo tiempo, exhortó a continuar estudiando. En palabras del sacerdote romano que transmitió el diálogo: «Debe ser un estudio continuo; debemos estar siempre al día. Pero lo fundamental es cultivar la amistad sacerdotal, la fraternidad sacerdotal».
La cuarta pregunta se centró en los sacerdotes ancianos y su soledad. De acuerdo con el mismo testimonio, la respuesta de León XIV «reafirmó la necesidad de fraternidad, de la alegría de estar juntos». Y se subrayó también una llamada a vivir la identidad sacerdotal con agradecimiento cotidiano: «Debemos dar gracias, vivir verdaderamente la gratitud por el hecho de ser sacerdotes, desde el día de nuestra ordenación cada día, y dar gracias a Dios por este gran don, y vivir el sacerdocio con gratitud. Y aquí, también se requiere mucha humildad».
El sacerdote que relató el intercambio concluyó con una valoración personal del encuentro: «Personalmente, estuve contento. Apreciamos mucho al Papa por un discurso muy, muy concreto».








