(InfoCatólica) Joseph Shaw, Presidente de la Sociedad de la Misa en Latín británica y de la Federación Internacional Una Voce, que agrupa a asociaciones de todo el mundo dedicadas a la Misa antigua, ofreció ayer brevemente, en la red social X, su opinión sobre la situación actual de la liturgia antigua en la Iglesia.
Un interlocutor le sugirió que los grupos tradicionalistas en comunión con la Iglesia se parecían a las ranas de la famosa historia, que eran cocinadas aumentando tan lentamente la temperatura del agua que no se daban cuenta de lo que les estaba sucediendo.
Ante eso, Shaw respondió que «a pesar del Papa Francisco, la temperatura del ‘caldero’ en el que supuestamente nos están cociendo está bajando, no subiendo». Es decir, que la situación de la liturgia antigua en la Iglesia, en su opinión, iba mejorando y no empeorando.
Para él, los factores esenciales de esa mejora son la «creciente confianza mutua» y el «cambio generacional», que han conseguido que la Misa antigua se normalice en multitud de diócesis y que cientos de sacerdotes aprendan a celebrarla.
A su juicio, la demanda de sacerdotes que celebren la liturgia antigua es mayor que la demanda, de manera que Traditionis Custodes, la carta apostólica del Papa Francisco que restringió duramente la celebración de la liturgia preconciliar, «no ha podido detenerla». El resultado es que «las congregaciones crecen, los nuevos superiores se muestran más relajados al respecto» y la liturgia antigua «se está integrando en la vida parroquial».
Para Shaw, Traditionis Custodes fue un intento desesperado de los enemigos de la liturgia antigua «mientras aún conservaban algunos de los resortes del poder». «Consiguieron que el Papa Francisco la firmara», pero «los obispos de todo el mundo mostraron una notable falta de celo en su aplicación», porque Traditionis Custodes «les disgusta», especialmente en algunos países, como Francia o Inglaterra.
En conclusión, a su juicio, antes o después Traditionis Custodes desaparecerá por completo, porque la energía necesaria para acabar con la liturgia antigua «hoy, simplemente no existe» en la Iglesia.
Por otro lado, en contraste con lo que se ha dicho en relación con la Fraternidad San Pío X y su decisión de realizar consagraciones episcopales sin mandato del Papa, según Shaw «también se está enfriando el debate sobre la posibilidad de cuestionar el Vaticano II», que, en su opinión, «pertenece a un pasado cada vez más lejano y se está fusionando en el imaginario colectivo con concilios y controversias anteriores, como debe ser».
A continuación, incluimos el texto entero traducido:
«No voy a persuadir a nadie, estoy seguro, pero para nosotros, los que estamos del lado de Ecclesia Dei/indulto [es decir, las diversas normas del Vaticano que permitieron celebrar la liturgia antigua], está muy claro que, a pesar del Papa Francisco, la temperatura del ‘caldero’ en el que supuestamente nos están cociendo está bajando, no subiendo.
Gracias a la creciente confianza mutua y al cambio generacional, la Misa tradicional en latín se ha normalizado en decenas de diócesis. Cientos de sacerdotes diocesanos han aprendido a celebrarla y los grupos de Ecclesia Dei han crecido tan rápido como ha sido realmente posible y prudente. La demanda para que se hagan cargo de iglesias supera la oferta. Piénsenlo bien: ‘no se da abasto para satisfacer la demanda’.
Esta tendencia tiene mucho que ver con la sequía de vocaciones diocesanas y las iglesias históricas, por lo que es muy difícil detenerla. Traditionis Custodes no ha podido detenerla: se han entregado iglesias y se han iniciado negociaciones incluso después de Traditionis Custodes.
La falta de vocaciones ha dificultado que el clero diocesano organice celebraciones en algunos lugares (están demasiado sobrecargados), pero la Misa tradicional sigue ganando terreno en los oratorios, en la Orden Dominica y en otras comunidades religiosas. Las congregaciones crecen, los nuevos superiores se muestran más relajados al respecto y se está integrando en la vida parroquial.
También se está enfriando el debate sobre el ‘cuestionamiento del Vaticano II’. Fuera de la Curia Romana, el Vaticano II está perdiendo importancia. Pertenece a un pasado cada vez más lejano y se está fusionando en el imaginario colectivo con concilios y controversias anteriores, como debe ser.
Es evidente que Traditionis Custodes fue un intento de un grupo de personas cada vez más superado y asediado en la Curia de lidiar con la Misa tradicional en latín mientras aún conservaban algunos de los resortes del poder. Consiguieron que el Papa Francisco la firmara, pero a pesar de la desesperación de algunos de ellos, los obispos de todo el mundo mostraron una notable falta de celo en su aplicación. Estados Unidos ha tenido mala suerte con un nuncio muy motivado, ¿pero Alemania? ¿Francia? Ha sucedido muy poco. En Inglaterra ni siquiera han logrado reducir el número de celebraciones a los niveles de 2019.
No es ingenuo darse cuenta de cómo sopla el viento. A los obispos del mundo les disgusta Traditionis Custodes; en algún momento se diluirá o desaparecerá por completo. La Misa tradicional en latín seguirá formando parte de la vida de la Iglesia; los teólogos retomarán las ideas de la Tradición porque son interesantes.
La energía que se requeriría para suprimir la Misa tradicional en latín es mayor ahora que en cualquier otro momento desde 1969. En la Iglesia, hoy, simplemente no existe esa energía. Despierten y huelan el aroma a café».








