(InfoCatólica) El Parlamento Europeo ha aprobado por primera vez en su historia una resolución que incluye el término «cristianofobia» como categoría formal de discriminación religiosa, instando a la Comisión Europea a designar un coordinador específico para combatirla, en paridad con los ya existentes para el antisemitismo y la islamofobia.
Un hito en la política de derechos humanos de la UE
La resolución TA-10-2026-0014, integrada en el informe anual sobre «Derechos Humanos y Democracia en el Mundo y Política de la UE», define la cristianofobia como «todo acto de violencia, discriminación, hostigamiento, vandalismo o discurso de odio dirigido contra personas, símbolos o lugares de culto cristianos». Se trata del primer texto aprobado por la cámara europea que recoge de forma explícita este concepto, que durante años había sido objeto de debate en comisiones y enmiendas sin llegar a plasmarse en un documento institucional definitivo.
La inclusión del término fue impulsada principalmente el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) al que se sumó el Partido Popular Europeo (PPE), formación mayoritaria de la cámara. Ambos defendieron con firmeza las enmiendas correspondientes. Sectores del grupo liberal Renew Europe también apoyaron la iniciativa, argumentando que la defensa de todas las libertades religiosas forma parte integral de los valores europeos. En el lado contrario, los grupos de izquierda y Los Verdes expresaron reservas, al entender que singularizar una religión podría generar la percepción de una jerarquía entre las distintas víctimas de discriminación.
Datos que respaldan el reconocimiento
La resolución no se limita a una declaración política, sino que toma como base informes de organizaciones independientes que constatan un incremento de los incidentes contra cristianos tanto dentro como fuera de la Unión Europea. Un reciente informe del OIDAC Europe documentó miles de delitos de odio anticristianos en 2024, entre ellos ataques a iglesias y episodios de violencia xenófoba y religiosa, con cifras significativas en países como Francia, Reino Unido, Alemania, España y Austria. Observatorios europeos señalan que este fenómeno, aunque no homogéneo en todos los estados miembros, se aprecia con mayor intensidad en aquellos países con debates públicos más encendidos sobre religión y laicismo.
La figura del coordinador, pendiente de designación
El texto parlamentario insta expresamente a la Comisión a nombrar un coordinador europeo dedicado a combatir la cristianofobia, equiparando así los recursos institucionales con los ya existentes para otras formas de intolerancia religiosa. En la actualidad, la Unión cuenta con un coordinador para la lucha contra el antisemitismo y otro para la lucha contra la islamofobia. Sin embargo, en el momento de aprobarse esta resolución, la Comisión no ha anunciado aún la designación de ninguna persona o cargo con ese mandato específico. Organizaciones civiles y grupos parlamentarios esperan que el ejecutivo comunitario actúe en los próximos meses para dar cumplimiento al mandato político emanado de la cámara.
Por su parte, la COMECE (Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea), representante oficial de la Iglesia Católica ante las instituciones comunitarias, ha venido planteando en foros y debates europeos la necesidad de reconocer y combatir el odio anticristiano, y ha valorado el avance registrado en la resolución como un paso necesario para visibilizar y cuantificar mejor la problemática.
Próximos pasos
Los objetivos concretos derivados de la resolución pasan por formalizar una estrategia europea específica contra la cristianofobia, con definición e indicadores comunes; nombrar el citado coordinador europeo con mandato explícito; promover la recopilación y desagregación de datos oficiales sobre delitos de odio anticristiano en toda la UE; y orientar la política exterior comunitaria hacia una defensa más nítida de la libertad religiosa en las relaciones con terceros países donde se ejercen persecuciones por motivos de fe. Si la Comisión ejecuta estas recomendaciones, se prevé que en los próximos meses se presenten propuestas de acción específicas, posiblemente vinculadas al nuevo marco de derechos humanos de la UE y a la estrategia contra el racismo y la intolerancia.








